Las advertencias en las etiquetas reducen el consumo de productos poco saludables

La Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC Argentina) enfatizó sobre la necesidad de que el Estado avance con la implementación de una serie de medidas que busquen detener la tendencia de aumento del sobrepeso y obesidad que se registra en el país.

El etiquetado frontal de alimentos contribuye a la prevención del sobrepeso y de las enfermedades no transmisibles.

El sistema de advertencias, vigente en Chile, Perú y Uruguay, es el sistema de etiquetado frontal más efectivo según la evidencia científica en cuanto a que favorece decisiones de consumo informadas y más saludables e incentiva a la industria alimentaria a reformular sus productos para cumplir con los estándares recomendados.

En ese sentido, el sistema de advertencias en los envases de alimentos procesados tiene un rol central, ya que establece que aquellos productos que contengan exceso de nutrientes críticos como azúcares, sal o grasas deben incluir, en el frente del envase, un sello negro con la inscripción “Exceso de…” seguido por el nutriente crítico correspondiente. Así, mientras más sellos tenga un producto, menos saludable es y por eso se desaconseja su consumo.

Estudios realizados en Latinoamérica han comprobado que el sistema de advertencias es superior a otros sistemas como el Nutriscore, el semáforo y el sistema de ingesta diaria recomendada GDA, en cuanto a que ayuda a que los consumidores puedan identificar con mayor facilidad los productos menos saludables e influir así en la compra de los mismos.

A estos estudios se suma la experiencia de Chile, donde el sistema de advertencias rige desde el año 2016 y las evaluaciones indican que el 68% de las personas han cambiado sus hábitos alimentarios y el 20% de las industrias modificaron sus productos.

Lorena Allemandi, directora del área de políticas de alimentación saludable de FIC Argentina afirmó que “la obesidad y el sobrepeso crecen de forma alarmante en Argentina” y destacó la importancia de “favorecer desde el Estado mecanismos para que los consumidores sepan qué están consumiendo y en base a esa información puedan decidir qué productos comprar”.

“Actualmente la normativa no regula de manera efectiva la información que deben contener los envases de alimentos procesados, lo que habilita a que las empresas confundan al consumidor con mensajes engañosos y con técnicas que buscan atraer a los chicos al consumo de productos no saludables. Además, hay cuestiones claves que no están reguladas como por ejemplo la obligatoriedad de declarar el contenido de azúcar”, indicó Allemandi.

La necesidad de que la Argentina avance con un etiquetado en los alimentos también resuena en ámbitos internacionales.

La Relatora de Derecho a la Alimentación de la ONU, Hilal Ever, en su última misión en el país observó que la regulación actual en Argentina sobre la información que contienen los envases de alimentos no alcanza con los estándares recomendados.

Además, resaltó el rol de los ultraprocesados en la malnutrición actual del país, dado que Argentina es el principal consumidor de estos productos en la región.

A su vez, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) emitió hoy sus recomendaciones tras la última evaluación al Estado Argentino donde señaló que es necesario tomar las medidas efectivas para disuadir el consumo de alimentos y bebidas dañinos para la salud.

Entre el paquete de medidas que el Comité recomendó para tal objetivo, mencionó el fortalecimiento de la regulación del Código Alimentario Argentino en cuanto al etiquetado frontal de alimentos.

En la Argentina el 57,9% de la población adulta tiene exceso de peso y en adolescentes de 13 a 15 años, el sobrepeso y la obesidad aumentó del 24,5% al 28,6% del 2007 al 2012 según la última Encuesta Mundial de Salud Escolar. Por otro lado, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (2004-2005) indicó que 10,4% de los niños de 6 meses a 6 años tienen obesidad infantil.

Primer paso: definir un modelo de perfil de nutrientes

El etiquetado frontal de alimentos requiere de un perfil nutricional que le de sustento y sirva para delimitar el umbral de contenido recomendado de cada nutriente crítico en cada caso.

Es por eso que otro paso fundamental para avanzar con una regulación integral de los envases de alimentos es adoptar un modelo de perfil de nutrientes basado en evidencia científica y alineado con las recomendaciones alimenticias de Argentina.

En este sentido, la OMS recomienda que las clasificaciones de los perfiles nutricionales se correspondan con las recomendaciones de las Guías Alimentarias nacionales.

Sobre este punto, una investigación realizada por FIC Argentina entre 2017 y 2018 sobre los distintos sistemas de perfiles de nutrientes demostró que el de la Organización Panamericana de la Salud es el que más se adapta a las guías alimentarias de nuestro país lo que indica que debería ser el perfil adoptado.

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