Carballo: “Las finanzas alternativas traen respuestas a las fallas del sistema tradicional”

El director del Centro de Finanzas Alternativas de la UCA habla sobre la industria formada por empresas fintech, de criptomonedas e incluso cooperativas, que ha marcado un enorme crecimiento en Argentina y el mundo en los últimos años.

Empresas fintech, de criptomonedas e incluso cooperativas forman parte de las llamadas Finanzas Alternativas, una industria con un enorme crecimiento en Argentina y el mundo en los últimos años, gracias a la tecnología y a que “traen respuestas a las fallas del sistema tradicional”, según Ignacio Carballo, director del Centro de Finanzas Alternativas de la UCA.

De acuerdo con datos del Banco Central, cerca del 99% de la población adulta argentina en la actualidad tiene una cuenta bancaria y más de la mitad de las transferencias de dinero involucra a una cuenta asociada a una billetera virtual (CVU), mientras que apenas cinco años atrás la mitad de la población adulta del país aseguraba no tener siquiera una cuenta bancaria.

En una entrevista con Télam, Carballo repasó la actualidad de una industria que, en poco tiempo, cambió el vínculo con el dinero de millones de personas que nunca antes habían accedido a un financiamiento formal; redefinió la articulación de los actores de la industria financiera; y se enfrenta al desafío de formar profesionales en la medida que crece la demanda del sector.

– ¿Qué son las finanzas alternativas?
-Son todas las propuestas alternativas a las finanzas tradicionales, comúnmente representadas bajo las finanzas bancarias. Dentro del paraguas de finanzas alternativas ingresan las fintech, las cripto, el cooperativismo, la finanzas éticas y las finanzas islámicas, entre tantas. Son propuestas que vienen a esgrimirse como alternativa al modelo tradicional, con el fin de solucionar las fallas que acarrean históricamente los sistemas financieros.

– ¿Qué evolución tuvieron en los últimos cinco años en la Argentina?
-Cinco años atrás, si hacías una encuesta, el 51% de los argentinos te decía que no tenía un producto financiero. Hoy el Banco Central dice que el 98,5% de los argentinos tienen un producto financiero. El crecimiento es, en términos relativos, de los más grandes de la región.

Tenemos datos concretos como la cantidad de transferencias CVU (intervienen en el 54% de las transferencias de dinero), la cantidad de cuentas comitentes (cerca de 9 millones de cuentas abiertas contra menos de medio millón en 2018) o el crecimiento ininterrumpido de trabajo que genera el sector Fintech (más de 27 mil empleados en el sector contra menos de 9 mil en 2018).

Son solo algunas de las variables que muestran que, efectivamente, el sector Fintech, la última manifestación de las finanzas tradicionales, ha transformado para bien y abierto las puertas a muchas personas en términos de servicios financieros.

– ¿En qué medida las finanzas alternativas han ayudado a personas no bancarizadas en la Argentina?
Las propuestas alternativas traen respuestas a las fallas de los sistemas financieros tradicionales. En el caso de Argentina, las fintech movilizan el 50% de todos los flujos monetarios del país, se ha multiplicado casi cuatro la cantidad de cuentas comitentes (necesarias para la inversión en el mercado de capitales) desde la irrupción Fintech y podemos dar más ejemplos.

Recientemente, hicimos un estudio con Mercado Pago que encontró que el 45% de sus usuarios accedió, por primera vez en su vida, a un instrumento de pago, a una tarjeta y a un crédito. Hay evidencias suficientes para pensar que, aunque no podemos cuantificar, sin duda realizaron un aporte muy relevante.

– ¿Qué rol ocupan las finanzas tradicionales (bancos, fundamentalmente) en este esquema?
-Ocupan un rol fundamental. La verdadera transformación de las finanzas como concepto se dará cuando lo alternativo y lo tradicional, conjuntamente, accionen de manera tal que se transforma en un motor para el desarrollo económico e inclusivo.

– A nivel educativo, ¿qué formación se precisa para desempeñarse en esta industria? ¿Es solo terreno de programadores o hay más desde dónde aportar?
-Como en cualquier industria, a medida que el sector Fintech y de las finanzas alternativas en general madura, la demanda de mano de obra se vuelve polisémica. Entonces, si bien podría pensarse que lo único que está demandando son programadores y demás, eso no es cierto. Cada vez más se necesitan colaboradores con visión de negocios, que puedan leer las tendencias de transformación digital, que puedan comprender los entornos competitivos y realizar un correcto análisis de mercado y de riesgo, para la buena toma de decisiones.

Hoy existe una demanda consecuencia de un sector en crecimiento que demanda distintos perfiles. En nuestro centro de Finanzas Alternativas formamos con una visión de negocios, con marco teórico, y con la voz del sector privado y público, con más de 50 instituciones aliadas.

– ¿Cuál es el nivel de compromiso de empresas y el sector público para generar espacios como estos?
-En nuestro caso particular, el nivel de compromiso es absoluto. Hoy nos están apoyando más de 50 instituciones locales, regionales, algunas de Europa, privadas, cámaras, asociaciones, bancos, fintechs e instituciones de cripto. Hemos contado con apoyo desde reguladores, organismos multilaterales y hasta emprendedores e instituciones financieras de todo tipo. Creo que esto eso viene de la mano de una noción cada vez más madura, de la necesidad de estos autores de formar profesionales a la medida que crecen las dificultades que demanda el sector.

– ¿Cómo se educa sobre algo que está en constante cambio?
-Es un enorme desafío. Nosotros lo hacemos dialogando con los protagonistas del sector privado y público, que curan nuestros contenidos, colaboran en las clases y vienen como invitados para hablar de aspectos específicos o ejemplificar aspectos teóricos. La única manera de estar a la altura y educar sobre algo tan dinámico es que la academia y el sector privado y público tengan un diálogo virtuoso, fluido y con espacio de interacción en contenidos y difusión.

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