Argentina y otros países de la región avanzan en el desarrollo de un satélite meteorológico latinoamericano

Se trata de un proyecto que se viene gestando desde hace varios años, ya que Sudamérica y África son las únicas regiones del planeta que no cuentan con satélites meteorológicos propios y dependen de la información provista por otros países.

Por eso, el pasado 5 de agosto, en una reunión impulsada por la Asociación Regional III de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se definieron los primeros lineamientos para trabajar en el diseño, desarrollo y operación de un Satélite Geoestacionario Meteorológico Regional. El objetivo es que brinde datos relevantes para la región vinculados, por ejemplo, a tareas de mitigación del cambio climático y a un mayor acceso a alertas tempranas de fenómenos meteorológicos potencialmente severos.

“El tema está en agenda desde hace mas de cinco años y surgió como una necesidad de los servicios meteorológicos e hidrológicos de la región, que somos los usuarios de esa información. Los satélites geoestacionarios que hoy cubren esta zona son el GOES-16 y el GOES-18, de Estados Unidos, por lo que nos pareció importante tener un satélite que atienda las prioridades de la región y complemente a los que ya existen”, contó a TSS Celeste Saulo, vicepresidenta primera de la OMM, directora del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina.

“En el proyecto, la OMM se ocupará de articular las necesidades de los usuarios pero el rol preponderante en la construcción del satélite lo van a tener las agencias espaciales. Algo para destacar es que estamos pensando juntos el proyecto desde el principio. Esto es algo que no siempre se logra y que va a permitir que las agencias diseñen un satélite que atienda las demandas concretas que tenemos los usuarios”, remarca Saulo.

La presentación de la propuesta para el desarrollo regional del satélite estuvo a cargo de la CONAE, mientras que el MINCyT ofreció apoyar financieramente la primera etapa del proyecto. “La propuesta que presentamos fue muy bien recibida. Básicamente, lo que pretendemos es, por un lado, satisfacer las necesidades propias de nuestra región y, por el otro, contribuir sinérgicamente a los satélites que hoy están disponibles a nivel global”, explicó Kulichevsky a TSS.

La importancia de contar con un satélite propio tiene que ver con que cada región tiene sus particularidades geográficas y meteorológicas que necesitan ser estudiadas con mayor detalle. En el caso de América del Sur, una de sus singularidades más relevantes es la Cordillera de los Andes, que atraviesa el continente como si fuera su columna vertebral. Estudiarla con mayor detalle permitirá no solo analizar mejor situaciones preocupantes como el retroceso de los glaciares, sino también observar fenómenos que ocurren en zonas de topografía compleja y de las que hoy existen pocas observaciones.

“La disponibilidad de información satelital que hay hoy es buena y ha ido mejorando con el tiempo. Pero también es cierto que cuando llega la época de huracanes en el hemisferio norte, por ejemplo, los satélites norteamericanos se enfocan principalmente en generar información sobre esa zona”, señaló Kulichevsky. Por su parte, Saulo agregó: “Esto no quiere decir que no tengamos acceso a la información, pero la realidad es que la agenda de operación del satélite está definida por su propietario. Por eso, tener un satélite nos permitiría definir qué necesitamos, cuándo, cómo y cuánto. Es una cuestión de soberanía”.

Todavía no está cerrada la lista de los países que participarán del proyecto pero la CONAE, que cuenta con más de tres décadas de desarrollo satelital y puso seis satélites en órbita, tomó el rol de liderazgo y trazó los primeros lineamientos del proyecto. Según su director, uno de los objetivos centrales será que la construcción del satélite pueda tener la participación de la mayor cantidad de países latinoamericanos posible.

“Gracias a las décadas de trayectoria, sabemos que tenemos las capacidades humanas y científico-tecnológicas para afrontar este proyecto, no solo desde CONAE sino también desde nuestros contratistas. Argentina tiene una industria satelital que fue creciendo a partir de los satélites que fuimos construyendo y que cuenta también con instituciones como INVAP y la CNEA. Ahora vamos a tratar de sumar las capacidades que existen en los países de la región que quieran participar”, indicó Kulichevsky.

Por eso, una de las tareas que se definieron para los próximos meses es convocar a las distintas agencias espaciales de América Latina para analizar las posibles participaciones de cada una. Además, un grupo de la Regional III de la OMM va a trabajar en la consolidación de los requerimientos generales que deben tenerse en cuenta en el proyecto. Apuntan a hacer una reunión el año que viene donde se presente la definición de los requerimientos y un análisis conceptual por parte de los actores que decidan sumarse al proyecto.

“Estamos en una etapa exploratoria donde establecimos una primera agenda de trabajo para definir qué tenemos, qué necesitamos, que expectativas tiene cada país y cómo podemos complementar a los satélites que ya existen. Se trata de una inversión enorme que hay que pensar globalmente pero la idea es poder aprovechar las fortalezas y capacidades de los países de la región”, concluyó Saulo.

Foto: CONAE

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