Avances para solucionar la presbicia

Con la edad, las necesidades del ojo varían. El principal cambio se da a partir de los 40 años por la llegada de la presbicia. Esta afección de los ojos, conocida también como vista cansada, dificulta la capacidad de enfocar objetos próximos y afecta a gran parte de la población. De hecho, la palabra “presbicia” proviene del griego y significa “ojo viejo”.

En algunos países como España, el 81% de la población mayor de 45 años sufre presbicia, llegando esa cifra al 98% pasados los 65.

En Argentina, aproximadamente el 25 % de la población tiene algún tipo de problema refractivo y alcanza a más de 12 millones de personas. De ese número total, el 96,4% dijo tener algún problema de visión y el restante 3,6% alegó no ver absolutamente nada.

“Se sabe que la solución para la presbicia son los lentes multifocales o progresivos. Sin embargo, había un problema que matemáticamente no podía ser resuelto. Y son las zonas de aberraciones, una zona de la lente que tiene calidad óptica mala y que, aunque el cerebro se acostumbra a ignorarla, suele provocar molestias, como dolores de cabeza”, comenta el Lic. Gabriel Martin, físico y director de Investigación y Desarrollo de la tecnología Novar y parte del equipo responsable del desarrollo de AI·Lens.

Al respecto, la Inteligencia Artificial representa una gran ventaja, sobre todo para aquella parte de la población que por primera vez tiene que usar anteojos. Así, los lentes diseñados con IA brindan la posibilidad de tener un lente que se adapta al anteojo elegido y funcional a la vez.

¿Qué posibilidades abre la inteligencia artificial?

Lentes hay muchos; casi tantos como personas que los necesitan. Probablemente a lo largo de la vida prácticamente todas las personas deban utilizarlos. Por eso, a la hora de cuidar la visión es importante contar con la última tecnología. Y en ese aspecto, pocos lentes logran las mejoras, la adaptabilidad y la optimización como los desarrollados con Inteligencia Artificial (IA).

La inteligencia artificial hace posible disminuir al mínimo el rango de errores y defectos, garantizando así una visión mucho más precisa.

Aprovechando esta tecnología, Novar presenta, por primera vez en el país y en el mundo su más reciente innovación: Novar AI·Lens, los primeros lentes en ser desarrollados íntegramente con inteligencia artificial.

Los principales beneficios de utilizar lentes hechos con IA son:

Visión sin límites periféricos.
Visión no borrosa (sin swim effect).
Zona de lectura más confortable.
Campo visual más amplio.
Sin cansancio visual por el uso de computadoras.
Precisión de imágenes en alta definición.
Adaptación única.
Visión protegida y saludable.
Visión sin reflejos.
¿Se pueden fabricar todo tipo de lentes con IA?

Partiendo de la premisa de que la mayoría de las personas necesitarán anteojos en algún momento de su vida, es importante mejorar la calidad de las alternativas para que cada uno pueda elegir lo mejor en función de sus gustos y necesidades.

AI·Lens presenta el concepto de multidiseño por edad. Es decir, que entre los 40 y los 70 años hay diferentes marcadores que van variando, para adaptarse a las diferentes necesidades. Además, también es posible elegir entre dos estilos de modelos: large o short.

Mediante la tecnología de IA es posible fabricar distintos tipos de lentes, para dar soluciones efectivas a la presbicia, controlando además el astigmatismo periférico.

Y la ventaja de esto, pensando en las personas que utilizan lentes todos los días de su vida, es la posibilidad de contar con lentes desarrollados con la mejor tecnología, que brindan no sólo mejor definición sino también más amplitud óptica.

Recomendaciones para cuidar la salud de la visión

Teniendo en cuenta que el deterioro de la visión representa una merma en la calidad de vida y en la productividad laboral, entre otros parámetros, los expertos recomiendan:

Tomar un descanso cada media hora, focalizando en objetos lejanos.
Realizar parpadeos frecuentes de manera consciente.
Utilizar gotas de lubricantes artificiales.
Colocar las pantallas a entre 15° y 20° por debajo de la altura de los ojos y a una distancia mayor a 30 cm.
Trabajar con buena iluminación ambiental.

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