Cirugía de Ross: conocimiento y tecnología aplicada para la salud cardiovascular de la población pediátrica

La experiencia en cirugía de Ross del hospital Garrahan es una de las más importantes de Latinoamérica: la operación tiene una sobrevida mayor del 95% dentro de los primeros 5 años.

El compromiso por la salud pública de calidad, con accesibilidad y cobertura garantizada para la población, son una bandera de trabajo para la salud en toda la Argentina. En el Hospital Garrahan, desde 1987, esa bandera se traduce en la atención de niños, niñas y adolescentes que requieren tratamientos de alta complejidad médica.

Cada diagnóstico, pronóstico y tratamiento que se realiza en el hospital, en su mayoría para enfermedades poco frecuentes, requiere una mirada personalizada para brindar a los niños, niñas y adolescentes una mejor calidad de vida. La Cirugía de Ross es un ejemplo de esto.

Se trata de una intervención quirúrgica creada en 1967 para tratar pacientes adultos con enfermedad de la válvula aórtica. La operación, menos frecuente en pacientes pediátricos, es desarrollada por el servicio de Cirugía Cardiovascular, Trasplante Cardíaco y Vascular Periférico del Hospital Garrahan desde 1995, con más de 140 niños, niñas y adolescentes operados con excelentes resultados.

“La operación consiste en sacar la válvula pulmonar del corazón del paciente y usarla en el lugar de la aórtica, reemplazando la pulmonar con una válvula de un donante”, explica Pablo García Delucis, jefe de servicio de Cirugía Cardiovascular, Trasplante Cardíaco y Vascular Periférico del Hospital Garrahan.

Esta intervención fue diseñada en 1967 por Donald Ross, un cirujano británico pionero en la cirugía cardíaca y director del equipo que realizó el primer trasplante de corazón en 1968. Esta operación fue descrita en su origen para población adulta con enfermedad de la válvula aórtica.

El funcionamiento de esta válvula permite mantener la correcta presión y circulación de la sangre del cuerpo, y al mismo tiempo permite que el flujo de sangre de los pulmones llene el ventrículo izquierdo con sangre oxigenada para que circule hacia el resto del cuerpo.

La enfermedad en la válvula aórtica puede ser congénita, adquirida o infecciosa, y ante su disfunción, aparece una insuficiencia aguda en el corazón y posible edema pulmonar.

“Han aparecido otras alternativas con los avances de la tecnología y debido a su complejidad ha disminuido su aplicación en adultos, pero no en la población pediátrica porque tiene un rol importante en niños, niñas y adolescentes para que puedan crecer sin complicaciones y tener una vida normal”, destacó Delucis.

Y agregó: “Hemos hecho publicaciones sobre el trabajo que venimos desarrollando y la verdad que es una experiencia pediátrica de las más importantes de la Argentina y de Latinoamérica. No hay muchos hospitales que tengan la experiencia en Ross que tiene el Garrahan. Es una operación compleja”.

Con esta operación, los y las pacientes no requieren anticoagulación de por vida como sucedería si se implantara una válvula artificial. La población pediátrica tiene posibilidad de crecimiento y un índice de reoperación muy bajo.

La operación tiene una sobrevida mayor del 95% dentro de los primeros 5 años y del 90% en los 30 años posteriores. Estos resultados abren un camino de crecimiento normal en muchos niños y niñas con una enfermedad compleja desde su nacimiento.

“Nuestra especialidad es pionera en la innovación. La cirugía tiene eso. Nosotros nos formamos en este hospital y nuestro agradecimiento es hacia el hospital y hacia la población. Lo único que nosotros le podemos dar es nuestro trabajo”, resaltó Delucis.

Y destacó: “Tal vez hay un chico en Perú al cual le están salvando la vida por una técnica que le enseñaron profesionales de nuestro hospital. Eso es el Garrahan. Es su recurso humano y su determinación por la especialización, comprometido con la salud pública y con una mirada innovadora buscando el mejor tratamiento para el paciente”.

TECNOLOGÍA Y PROTAGONISTAS QUE LO HACEN POSIBLE

La cirugía cardiovascular desde sus orígenes enfrentaba una problemática: cómo poder intervenir un corazón para repararlo y mientras sostener la función vital de circulación y bombeo de sangre oxigenada en todo el cuerpo.

En la década del 50 se desarrollaron las primeras bombas de circulación extracorpórea, un artefacto que establece una conexión entre los vasos, arterias y venas principales del paciente a una máquina que recibe la sangre que llegaría al corazón.

Esta tecnología oxigena e impulsa la sangre con presión adecuada al cuerpo del paciente que va a ser operado, cumpliendo las funciones del corazón y de los pulmones al mismo tiempo.

Para la Cirugía de Ross, los pacientes son conectados a estas bombas por un equipo de cirujanos, que junto a un perfusionista —profesional encargado del manejo de la maquinaria— comienzan la circulación de la sangre extracorpóreamente para dar comienzo al reemplazo de la válvula.

El equipo de cirugía es completado por dos profesionales de anestesia, un médico o médica de cardiología, dos instrumentadoras quirúrgicas y personal de hemoterapia, junto a la participación del Banco de Tejidos en la conservación de la válvula proveniente del donante.

“Hemos capacitado a profesionales de nuestro hospital, otros centros de salud de todo el país e incluso hospitales del extranjero con la intervención. Es una operación muy importante que se hace en la Argentina, en la población pediátrica y desde un hospital público que ha llevado a cabo esta técnica con excelentes resultados”.

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