Claves para cuidar la voz y detectar enfermedades

Estudios revelan una prevalencia de trastornos vocales en la población general que varía entre un 7% a un 17% y aumenta aproximadamente en un 50% en profesionales de la voz.

Los cambios anormales en la voz se conocen como “ronquera”, siendo más correcto el término “disfonía”: se trata de la dificultad para emitir sonidos al intentar hablar, la cual puede manifestarse desde una voz más apagada, aireada, apretada, más grave o más aguda de lo esperado, con cortes, o incluso hasta la pérdida total de la voz o “afonía”.

Estas condiciones afectan a una gran parte de la población y, si no se tratan adecuadamente, pueden llegar a ser graves. Estudios revelan una prevalencia de trastornos vocales en la población general varía entre un 7% a un 17% aproximadamente, aumentando a un 40- 50% en profesionales de la voz. Entre las ocupaciones y profesiones con más posibilidades de sufrir trastornos de este tipo se encuentran los docentes, telefonistas, cantantes y oradores por el uso prolongado de la voz y abuso por falta de técnica vocal adecuada.

“Dentro del servicio de otorrinolaringología del Hospital Británico funciona el equipo de laringe y voz que evalúa la disfonía mediante dos estudios fundamentales con el que “visualizamos la voz”, comentó Silvia Zapata, Jefa del sector de Laringe y Voz del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Británico. “La videoestrobolaringoscopía, que permite observar en cámara lenta la vibración de las cuerdas vocales y la propagación de la onda mucosa cordal en distintos tonos e intensidades al hablar y cantar, y el análisis acústico de la voz, con tecnología computarizada que permite graficar en pantalla la onda sonora con sus componentes tales como armónicos, energía, presión de aire utilizada, amplitud y frecuencia. Esta tecnología avanzada nos permite “objetivar” lo que se percibe con el oído, y realizar diagnósticos más certeros”, agregó la especialista.

Fatiga o cansancio durante o después del habla, sensación de falta de aire al hablar, dolor y/o molestias en el cuello y hombros al hablar, carraspeo frecuente, molestias al tragar, dolor de oído después de hablar, sensación de cuerpo extraño en la garganta y pérdida de la voz parcial o total, son algunos de los primeros síntomas y señales de alerta de problemas de voz.

Por su parte, Patricia Farias, Staff de fonoaudiología y especialista en vocología del servicio de otorrinolaringología del Hospital Británico, añadió: “los principales signos de alerta ante problemas de voz son: frente a una disfonía que persiste por más de 7 días es aconsejable consultar a un médico otorrinolaringólogo y ante el uso excesivo de la voz es clave realizar entrenamientos con un fonoaudiólogo”.

Consejos y cuidados para prevenir enfermedades de la voz:

No gritar. Evitar forzar la voz o permanecer hablando mucho tiempo en sitios ruidosos
Tomar al menos 2 litros de agua por día, la hidratación contribuye al buen trabajo de sus cuerdas vocales
Evitar el carraspeo para aclarar la garganta. Puede dañar la laringe y sus cuerdas vocales Tragar saliva y beber agua en pequeños sorbos mientras está usando la voz
Dormir adecuadamente y hacer ejercicio físico de forma habitual
Realizar tratamientos adecuados para alergias y catarros
Algunos medicamentos pueden alterar la voz
Alimentación. Ciertos alimentos son irritantes y generan reflujo gastroesofágico, tales como los picantes, el alcohol, el café en exceso, las comidas muy condimentadas, etc. El reflujo puede afectar la laringe y la voz.
No utilizar la voz al realizar esfuerzos corporales (ej: hablar mientras se levanta algo pesado), ya que se realiza un cierre tenso de cuerdas vocales.
En caso de hablar por tiempo prolongado debido a determinada actividad, intercalar reposos al menos de 5 a 10 minutos por cada hora de habla continua.
Evitar el uso de la voz durante procesos de enfermedad: faringitis, laringitis.
Ante ocupaciones como: docente, telemarketer, guía de turismo, etc, entrenar la voz con un fonoaudiólogo y consultar eventualmente si la voz cambia o se cansa
No es normal que los niños estén roncos. La salud vocal empieza en la infancia
Aprender a utilizar la voz con el mínimo esfuerzo necesario, mantener la mandíbula, la cara y el cuerpo relajados
Aprender a escuchar más, así descansará la voz y mejorará la comunicación
Evitar comunicaciones telefónicas prolongadas
Utilizar una voz suave con articulación clara
Utilizar una buena respiración para hablar y cantar
Evitar hablar o cantar en un rango que esté fuera de los límites vocales
Utilizar sonidos no vocales para llamar la atención, tales como aplausos, campanas, silbatos, etc
Usar gestos y expresiones corporales para acompañar a la voz
Tomar conciencia del ruido del medioambiente y no competir aumentando la intensidad al hablar (Ej: restaurantes, medios de transporte, etc).

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