Conectar, apoyar y proteger: claves en la asistencia en salud mental

La asistencia del equipo de salud mental resulta clave no sólo en emergencias y desastres, sino también en situaciones cotidianas.

La asistencia del equipo de salud mental resulta clave no sólo en emergencias y desastres, sino también en situaciones cotidianas.

Acerca de la importancia de la formación, del abordaje y la intervención en personas que padezcan algún tipo de adicción, conversamos con la Doctora Silvia Bentolila, Coordinadora de la Maestría en Gestión de Servicios de Salud Mental de la Universidad ISALUD.

“En ciertas ocasiones, las crisis de salud mental toman la forma que lo que se llama excitación psicomotriz, en donde las personas están irritadas, impulsivas, muchas veces presentan conductas violentas e hiperreactivas. El origen de esa situación puede ser múltiple, la forma de manifestación es diversa, puede estar ligada a cuadros que se denominan psicosis o “locura”, muchos otros a consumos, excesivos o de abstinencia por consumo. Lo importante es que estas son situaciones transitorias y que, de la misma manera que el equipo médico, las fuerzas de seguridad debe estar entrenada, porque el manejo de estas situaciones requiere de un entrenamiento especializado y porque suelen tener un papel relevante en el momento de la contención, cuando el equipo médico no está al comando de la situación y no puede hacer su tarea solo.”

En relación a la contención de familiares que atraviesan situaciones de este tipo, la profesional destacó la importancia de la PAP (primera ayuda psicológica), que según la docente de la diplomatura en Prácticas de Salud Mental y Apoyo Psicosocial en emergencias y desastres, implica brindar ayuda y apoyo prácticos, de manera no invasiva, escuchar a las personas, pero no presionarlas para que hablen, ayudarlas a calmarse, ayudar a las personas para acceder a información, servicios y apoyos sociales; y protegiéndolas de ulteriores peligros.

“Esto lo puede llevar a cabo cualquier persona entrenada en el tema, no es necesario que sea un profesional de la salud mental, ya que quien tenga las herramientas necesarias podrá abordar una situación de primeros auxilios anterior a una intervención profesional, detectando que, si necesitan de ella, llegue en las mejores condiciones, reduciendo el impacto en la comunidad”.

Para finalizar, la profesional enfatizó en los pilares existentes a la hora de abordar una situación extrema: “Conectar (presentándonos y manteniendo la calma), apoyar (escuchando y ofreciendo ayuda), proteger (acompañando a la persona hasta que recupere el control interno y pueda ayudarse a sí misma), son tres acciones que hechas en el momento justo pueden evitar que volvamos a poner en riesgo la vida o que quede una herida abierta que se transforme en trauma.

Cuando nos enfrentamos a lo inesperado, nos percibimos bajo peligro y quedamos aturdidos, entonces las únicas opciones disponibles son atacar o huir, eso pasa porque nuestro cerebro inundado por las hormonas del estrés no puede pensar con claridad, y eso hace que perdamos el control interno, haciendo cosas ilógicas y desorganizadas.

Esto puede suceder sin necesidad de estar en una situación de desastre extremo, esto también puede suceder en situaciones cotidianas. La dimensión emocional del desastre es personal y única, por eso cada individuo puede percibirse en una situación crítica y extrema y tener el derecho a sentirse así donde sea y cuando sea.

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