Detección temprana del melanoma

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se desarrolla cuando los melanocitos (las células que le dan color a la piel) comienzan a crecer sin control. Es menos frecuente que otros tipos de cáncer de piel, aunque es más peligroso por su capacidad de diseminarse a otras partes del cuerpo si no se realiza un diagnóstico temprano.

Según los datos informados por la International Agency for Research on Cancer (IARC), en 2022 se estima que en Argentina se diagnosticaron más de 1.600 casos, y según las proyecciones, para el año 2045 esta cifra aumentará a más de 2.400, un 41% más que los registrados en 2022.

Por otro lado, según un informe realizado por la agencia alemana de investigación, Dalia Research, Argentina es el cuarto país del mundo con más población tatuada, a la par de Australia, solo superados por Italia, Suecia y Estados Unidos. La encuesta también revela que en el país, el 45% de las mujeres tiene al menos un tatuaje, mientras que en el caso de los varones, el 41%.

Los cambios que ocurren en un lunar son señales de advertencia de que puede estar evolucionando hacia un melanoma u otro tipo de cáncer de piel. Es importante que todos los lunares queden completamente visibles, o se podrá correr el riesgo de retrasar la detección. Por eso, es clave brindar información a los tatuadores para que no realicen tatuajes demasiado cerca o sobre un lunar. Tampoco es recomendable tatuarse sobre una cicatriz.

Como herramienta fundamental, se les compartió la regla del ABCDE, que sirve para distinguir un lunar normal de un melanoma. La misma significa:

Asimetría: una mitad del lunar o marca de nacimiento no corresponde a la otra mitad.
Borde: los bordes son irregulares, desiguales, dentados o poco definidos.
Color: el color no es uniforme y pudiera incluir sombras diferentes de color marrón o negras, o algunas veces con manchas rosadas, rojas, azules o blancas.
Diámetro: el lunar mide más de 6 milímetros de ancho (alrededor de ¼ de pulgada o aproximadamente del tamaño del borrador de un lápiz), aunque los melanomas algunas veces pueden ser más pequeños que esto.
Evolución: el tamaño, la forma o el color del lunar están cambiando.

“Los tatuadores tienen la oportunidad de estar en contacto directo con la piel. Su trabajo les permite revisar grandes y pequeñas áreas donde difícilmente las personas pueden autoexplorarse, por lo que son aliados al momento de la detección temprana del melanoma, y podrían animar o aconsejar a sus clientes a visitar a un médico dermatólogo en caso de percibir alguna anomalía. Si bien no son médicos y no tienen la capacidad de diagnosticar o tratar el cáncer, habrá un par de ojos más que nos ayudan a revisar la piel”, expresó la Dra. Yanina Pflüger (MN 120.531), Médica Oncóloga Jefa del servicio de Melanoma y Sarcoma del Instituto Alexander Fleming y miembro de la AAOC.

 

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