Detectar problemas auditivos a tiempo evita problemas que puedan afectar el correcto desarrollo escolar

El comienzo del ciclo lectivo trae asociado una serie de controles de salud que piden normalmente las instituciones educativas, dentro de los que se encuentran los estudios de audición que permiten detectar problemas que puedan afectar el correcto desarrollo escolar.

Los especialistas destacaron la importancia de realizar el control auditivo, debido a que las dificultades en la audición pueden provocar problemas de aprendizaje.

Si bien a los recién nacidos se les realiza un screening auditivo, los adultos que rodean al niño deben prestar atención a cualquier signo de que su audición está comprometida, especialmente en etapa escolar.

Muchos niños con problemas de audición son diagnosticados durante esta etapa, incluso si ya nacieron hipoacúsicos.

“Los primeros signos de problemas auditivos se pueden observar en la etapa de desarrollo del habla, donde los padres observan una lentificación del aprendizaje y consultan con especialistas, normalmente entre el primer y segundo año de vida”, explicó Agustina Leiro, fonoaudióloga y asesora de Gaes Centros Auditivos.

Asimismo Leiro añadió: “Una vez que ingresan al jardín y comienzan su etapa escolar más adulta, si el niño no fue diagnosticado y realiza un tratamiento, pueden identificarse problemas de pronunciación o comunicación, además de falta de atención o respuesta a estímulos sonoros entre otros”.

Observar este tipo de comportamientos en niños puede ser un indicio de hipoacusias leves o moderadas.

Sin embargo, los menores suelen utilizar diversas estrategias para desarrollar el habla que pueden confundir a los padres y retrasar la consulta al especialista.

Algunos niños logran aprenden a leer los labios y de esta forma se puede creer que no tienen problemas de audición ya que comprenden lo que se les dice.

En estos casos es primordial la observación del adulto para lograr identificar otros signos, como que el menor responda a las preguntas con un tono elevado de voz o que no respondan si se los llama por detrás.

Si se identifican se recomienda concurrir sin falta a un especialista para poder confirmar la pérdida auditiva y comenzar un tratamiento que permita el desarrollo escolar del infante.

“Las personas no suelen tener en cuenta el impacto que puede tener la pérdida auditiva en un menor. Cuando no se escucha correctamente se dificulta la adquisición y el desarrollo del lenguaje y las capacidades cognitivas. La capacidad de mejorar esta situación depende en gran parte del diagnóstico, por esto se resalta la importancia de los signos de atención para que los padres los identifiquen de forma temprana. Cuanto más efectiva sea el diagnóstico temprano, mejor preparado llegara el niño a su etapa escolar”, concluyó Leiro.

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