Dos estudios muestran cómo tratar a las pacientes mayores con cáncer de mama con mayor eficacia

La mayoría de las mujeres de edad avanzada pueden tolerar bien la cirugía y que a todas, salvo aquellas en condiciones más frágiles, se les debe ofrecer la posibilidad de ser operadas.

Las mujeres con cáncer de mama mayores de 70 años no siempre reciben el tatamiento adecuado -cirugía, quimioterapia o radioterapia- porque algunos médicos creen que no podrán tolerarlos y que, de recibirlos, apenas les supondrán una mejora en su enfermedad. Este tipo de decisiones pueden contribuir a empeorar los índices de supervivencia al cáncer de mama de las mujeres mayores con respecto a las más jóvenes, aunque sean muchas las mujeres de edad avanzada que no obtengan beneficio de los tratamientos más agresivos y eviten el daño que les supondrían.

Ahora una nueva investigación que se presentará mañana viernes, 1 de octubre, en el Congreso Europeo del Cáncer de Mama, ha demostrado que la mayoría de las mujeres de edad avanzada pueden tolerar bien la cirugía y que a todas, salvo aquellas en condiciones más frágiles, se les debe ofrecer la posibilidad de ser operadas. Es decir, que la mayoría de las mujeres de edad pueden ser operadas sin causarles mayores problemas posteriormente.

Lynda Wyld, de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) presentará en el congreso, que se celebra de forma virtual, los resultados de un estudio realizado en 3.416 mujeres de 56 unidades de tratamiento del cáncer de mama en suelo británico que demuestran que entre las 2.979 mujeres con cáncer ER+, un 82% (2.354) fueron tratadas con cirugía y el 18% restante (500) con pastillas antiestrógenos solamente.

«La media de las mujeres tratadas solo con antiestrógenos era ocho años mayor que las operadas -señala Wyld-. Y no es ninguna sorpresa que cuando se analizó la supervivencia media se encontrara que después de 52 meses 203 de las 486 mujeres tratadas solo con fármacos hubieran muerto frente a 336 de las 2.307 operadas».

Tras aplicar al estudio los factores de edad, estadio del tumor, concurrencia de otras enfermedades y nivel de actividad, identificaron a 426 mujeres que recibieron cirugía y a otras 240 que recibieron solo fármacos que estaban en el mismo grupo de edad, de estado físico y de niveles de fragilidad. De este grupo seleccionado, el 34,5% (79 de 229 mujeres) tratadas solo con pastillas había muerto por el cáncer u otras causas a los 52 meses del tratamiento, frente al 25,6% (106 e 414) de fallecidas que habían sido operadas.

Y, sin embargo, en este grupo, se halló que el 3,1% (7 de 223 mujeres) de las mujeres tratadas con pastillas había muerto de cáncer de mama frente al 6,6% (27 de 408) de mujeres operadas que habían muerto específicamente por el cáncer de mama. No se encontraron casos de muertes atribuibles a las operaciones en el grupo total de 3.416 pacientes de edad avanzada y solo un 2% de las 2.354 mujeres operadas sufrieron efectos secundarios graves derivados de las operaciones, como ictus o infartos.

«La mayoría de las mujeres tolera bien la cirugía y por eso debe ser un tratamiento a contemplar cuando sea posible», asegura Wyld. «Sin embargo, cuando miramos qué ocurre en las mujeres tratadas de una manera u otra en el grupo de mujeres en situación más débil de las de mayor edad, esas diferencias en la supervivencia entre unas y otras desaparecen. Además, la calidad de vida y su capacidad de retomar las actividades cotidianas se deterioraron más después de la cirugía que en las mujeres que solo habían tomado hormonas».

«Estos resultados sugieren que para las mujeres mayores, en peor estado físico y más frágiles con cáncer ER + la terapia hormonal por sí es probablemente tan buena como la sugería si su esperanza de vida es menor a cuatro o cinco años», añade.

El segundo estudio reclutó a un total de 1.339 mujeres del mismo grupo del primero. Todas tenían 70 años o más y un cáncer de mama operable. 46 clínicas de cáncer de mama participaron en el ensayo y fueron aleatorizadas: 21 de ellas usaron las herramientas para la toma de decisión y 25 recurrieron a los procesos habituales, en todos los casos para valorar en qué casos convenía aplicar cirugía y tratamiento hormonal o solo tratamiento, y también en cuáles convenía aplicar quimioterapia después de la cirugía o no hacerlo.

«Hemos visto que la elección de un tratamiento u otro varía en función de que se hayan usado estas herramientas y también de que las pacientes estuvieran mejor informadas sobre las posibilidades de tratamiento», afirma Wyld.

La investigadora concluye. «Esperamos que el uso de las herramientas ayude a reducir en parte la variabilidad de la práctica médica en cuando al tratamiento de las mujeres de las mujeres y confiemos que también mejoren los resultados y se refuerce el papel del paciente en la toma de una decisión informada».

 

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