El 4% de víctimas fatales en accidentes viales son ciclistas

Según el Observatorio Vial de la Agencia de Seguridad Vial, los ciclistas perciben como principal actor de riesgo a los automóviles que no usan las reglamentarias luces de giro o de balizas, arrancan sin dar aviso o al no miran hacia atrás al momento de abrir la puerta.

Las usuarios de bicicletas representan el 4% de las víctimas fatales en accidentes de tránsito, según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en un contexto en el que todos los actores viales perciben que en la calle rige “la ley de la selva” y en el que los ciclistas señalan como principal riesgo a los automovilistas que no usan las luces de giro o balizas, o no miran hacia atrás al abrir la puerta de sus vehículos y los colectiveros los encierran.

Según las últimas estadísticas consolidadas de siniestralidad vial, informadas por el Observatorio Vial de la Agencia de Seguridad Vial (ANSV), hubo 125 víctimas fatales usuarios de bicicletas en 2020 de un total de 3.138, representando el 4 por ciento del total de la mortalidad por accidentes viales.

El estudio publicado el año pasado con el título “¿Hacia una movilidad sustentable y segura?”, indica que “la percepción generalizada entre los múltiples actores de la vía pública es que la misma se rige bajo una lógica de ‘ley de la selva´ donde las propias necesidades individuales tienden a imponerse por sobre la normativa, primando en muchas ocasiones las conductas egoístas”.

El trabajo de la ANSV consideró que “así, la variedad de actores, automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones se ven frecuentemente en un “estado de alerta” ante la posibilidad de verse involucrados en situaciones de conflicto durante su desplazamiento por la red vial dado el incumplimiento generalizado de las reglas de tránsito.

En este sentido, el trabajo concluyó que los ciclistas perciben como principal actor de riesgo para su seguridad “a los automóviles, que al no usar las reglamentarias luces de giro o de balizas, al arrancar sin dar aviso cuando están estacionados o al no mirar hacia atrás al momento de abrir la puerta del vehículo, producen situaciones que ponen en peligro la integridad física de los y las ciclistas”.

Por otro lado, “los colectivos y camiones también son señalados por ocasionar situaciones en las que no les ceden el paso, los ‘encierran´ al querer doblar o les ‘tiran el coche encima´ al no visibilizar a la bicicleta o imponerse por la diferencia de tamaño”.

Otro actor que menciona el organismo son los peatones, que bajan al carril exclusivo de bicicletas al esperar para cruzar o no miran hacia ambos lados al momento de hacerlo.

Marcelo Calderón, integrante del grupo de ciclistas Masa Crítica Buenos Aires, reconoció que “la Ciudad de Buenos Aires presenta una geografía particular ideal para fomentar el ciclismo urbano ya que es plana, pero el problema es la falta de educación y empatía hacia el más vulnerable que integra el tránsito”.

En este sentido, reparó que “hay gente que tiene miedo y que no anda por fuera de las ciclovías. Pero cualquier ciclista puede circular por cualquier calle porque lo ampara la ley de tránsito”.

En base a esto, Calderón indicó a Télam que “hay una falta de respeto hasta en el lugar donde el ciclista tiene prioridad o uso exclusivo”, ya que las personas estacionan el auto arriba de las ciclovías o van a gran velocidad como así también los peatones “bajan sobre ellas o se quedan parados, generando un peligro para la persona que anda en bicicleta”.

“Lo más peligroso para nosotros es la proximidad de los automóviles. Los elementos de seguridad de un ciclista no están preparados para la colisión contra un tercero sino que son para golpes propios. El ciclista no mata a nadie, en todo caso se mata a sí mismo”, hizo hincapié el integrante de Masa Crítica Buenos Aires.

Con respecto al bajo porcentaje de víctimas fatales que registra el ANSV, Calderón remarcó que “por suerte no hay demasiados ciclistas muertos por hechos de tránsito. El caso de Palermo no pasa siempre, es un hecho de alguien imprudente por estar manejando con sus estados alterados por haber consumido algún estupefaciente, pero hay que recalcar que por más que el ciclista tenga casco y luces, si viene un auto a 160 kilómetros por hora no hay forma de que se salve”.

De esta manera Calderón aludía al atropellamiento de cinco ciclistas el domingo a la mañana en los bosques de Palermo por un auto conducido por José Carlos Olaya González, que huyó sin socorrer a las víctimas y fue detenido luego junto a tres hombres acusados de encubrimiento.

Como consecuencia de las heridas falleció Marcela Bimonte, de 62 años.

Para Marcela Erdozain, integrante de Bicicleteadas Zen, un grupo amateur amantes del ciclismo, la naturaleza y la meditación que también integraba Bimonte, “andar por la Ciudad en bicicleta en general es bastante seguro”, pero “como no hay en todos lados, en algunos tramos tenemos que ir por avenidas o por calles y ahí tenemos que estar muy atentos por hacernos visibles para no tener problemas con los autos y mirar bien a los costados”.

Con respecto a los peatones, mencionó que “le falta un poco de cultura y adaptación a la realidad de los ciclistas. Quizás un peatón cruza y no se da cuenta que se metió en una bicisenda, sobre todo las que están en la vereda”.

Erdozain reconoció que “casos similares al que ocurrió en Palermo no son frecuentes”, pero que “las penas que aplica la justicia son muy livianas para estos accidentes, y que nos sirve para tomar conciencia para hacer cambios en las leyes viales”.

En este sentido, Director Ejecutivo de la ANSV Pablo Martinez Carignano, publicó en sus redes sociales que este año se “va insistir en el Parlamento para que se apruebe la Ley de homicidios viales y de alcohol cero”.

 

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