El resguardo del suelo se transformó en el reto del siglo II

“La siembra directa por sí sola no alcanza para controlar la pérdida de suelo”, aseguró Pablo Guelperin, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y técnico de Aapresid, y añadió: “Cuando uno recorre los lotes puede ver que el ritmo de la erosión es considerablemente menor, en comparación con campos en los que se usaban arados para labrar y remover el suelo”.

Sin embargo, “no debemos perder de vista que hay señales, como los pequeños surcos originados por el relieve, más las huellas que dejan las máquinas que generan cárcavas que permanecen de una campaña a otra”, alertó Guelperin y agregó: “Con una buena rotación de cultivos y cultivos de servicio –llamados cultivos de cobertura–, se mejora el sistema, protege el suelo y aporta nuevas soluciones a otras variables, como el control de malezas y la incorporación de nutrientes y materia orgánica al suelo”.

Terrazas

En la Argentina, como consecuencia del aumento en la producción de granos y carnes productores e ingenieros agrónomos tuvieron que profundizar el estudio y conocimiento del suelo y de los procesos erosivos.

La agudización del ingenio, los llevó a darle mayor difusión y poner en práctica la siembra de cultivos en contorno para controlar la erosión. “Fue una técnica sencilla, eficaz y básica para la conservación; aumentaba la producción, disminuía la escorrentía y reducía la pérdida de suelo”, describió Gvozdenovich.

Años más tarde, las investigaciones se orientaron hacia terrazas a nivel y terrazas con caída progresiva y otras técnicas de conservación, como franjas de cultivos, rotaciones y el efecto del manejo de los rastrojos.

Según datos del Prosa, en la Argentina, por el tipo de paisaje e intensificación de las actividades agropecuarias, sería recomendable la realización de cultivos en terrazas, en unas cuatro millones de hectáreas.

Sin embargo, la realidad es otra. “En la actualidad, se estima que la superficie sistematizada con terrazas para el control de la erosión llega a unas 900.000 hectáreas”, confirmó Casas y analizó: “Es imperioso que la aplicación de esta tecnología se extienda a las tierras onduladas de Salta, Jujuy, San Luis y algunos sectores de Santiago del Estero, además de continuar su difusión en la región pampeana, principalmente en el sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe y norte y sur de Buenos Aires”.

La Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Paraná –Entre Ríos– es pionera en el desarrollo de tecnologías para el control de la erosión hídrica. “En la provincia, la construcción de terrazas en los lotes hoy representa solo el 25 % del área agrícola”, destacó Gvozdenovich y agregó: “Si tenemos en cuenta que casi el 70 % de los suelos aptos para cultivos tienen distintos grados de erosión, vemos que todavía tenemos un largo camino por recorrer en la preservación del recurso”.

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