Fibromialgia: consejos para una mejor calidad de vida

La fibromialgia deja como resultado una sensación de dolor e hipersensibilidad que repercute en todo el cuerpo y que puede afectar en la vida cotidiana del paciente. Pero algunos factores ayudan a que convivir con esta enfermedad sea menos complicado.

La fibromialgia es una afección crónica que se caracteriza por fuertes dolores de cabeza, adormecimiento en manos y pies, dificultad para concentrarse y dolores menstruales agudos. Esta enfermedad, que afecta mayoritariamente a las mujeres de entre 20 y 50 años, deja como resultado una sensación de dolor e hipersensibilidad que repercute en todo el cuerpo.

La causa concreta de esta patología aún es desconocida. Se cree que la fibromialgia se desarrolla como resultado de una sensibilización extrema del sistema nervioso o por origen genético, que surge tras un trauma físico o emocional, por modificaciones en las áreas cerebrales responsables del dolor o una infección.

Las personas que padecen esta enfermedad sufren un dolor crónico y fatiga, así como trastornos de sueño, rigidez matutina y estado de ánimo cambiante. El dolor crónico lo desarrollan en puntos de sensibilidad a lo largo de todo el cuerpo, como cuello, hombros, espalda o extremidades.

Convivir con esta enfermedad es muy complicado, no solo por sus síntomas sino por la sensación de incomprensión que siente el paciente por parte del entorno. Se trata de una enfermedad que no posee una cura concreta, aunque algunos de sus síntomas o efectos secundarios pueden ser tratados para disminuir su impacto y lograr una mejor calidad de vida.

La fibromialgia forma parte del grupo de las enfermedades raras, que son aquellas que afectan a un pequeño porcentaje de la población y que poseen diversos síntomas y desórdenes que atacarán según el caso y las características de cada paciente. Existen entre 5000 y 7000 enfermedades raras que pueden afectar la capacidad física, las habilidades mentales o las cualidades sensoriales y de comportamiento.

Este tipo de patologías suelen ser genéticas, afectan en mayor medida a las mujeres y están vinculadas a cómo responde el sistema inmune de cada persona a determinados desencadenantes o influencias ambientales. En el transcurso de la atención clínica se ha observado que la mayoría de los pacientes que las padecen por lo general poseen algún problema a nivel emocional o están atravesando una situación de angustia o estrés. Estas emociones sostenidas en el tiempo afectan seriamente el desarrollo de la vida cotidiana y la salud.

La detección de estas enfermedades puede ser insidiosa y demorarse en el tiempo. Incluso, en algunos casos el diagnóstico puede retrasarse por años, dado que generalmente el médico puede interpretar los síntomas como otra enfermedad y buscar mejorarlos con tratamientos comunes. Es recién cuando el paciente continúa con la sintomatología que se logra afinar el diagnóstico, lo que puede provocarle una gran cantidad de consecuencias, como agravamiento de la enfermedad o incluso poner en riesgo su vida.

Es vital que ante el primer síntoma extraño se acuda al médico, ya que cuanto antes se descubra la enfermedad, mayores serán las probabilidades de obtener un tratamiento exitoso.

Consejos para convivir con la fibromialgia

– Aceptar la enfermedad: Es una de las partes más complicadas, pero cuanto antes se complete ese proceso el paciente podrá vivir con mayor tranquilidad. Esto implica asumir el dolor, que puede mitigarse, pero que siempre estará presente.

– Poder transmitir lo que siente: Es necesario que el paciente pueda transmitir a sus seres queridos lo que le pasa. Que lo acompañen al médico puede ser de gran ayuda, no solo para que otra persona pueda escuchar las instrucciones sino porque cuanto más sepa el entorno de la enfermedad, más comprenderán y ayudarán.

– Optimizar el sistema inmune: Buscar un efecto antiinflamatorio celular estimulando correctamente al sistema inmunológico. Esto permitiría mejorar la sintomatología dolorosa que presentan los pacientes con esta patología. Un buen descanso, hábitos saludables y una dieta equilibrada con la ingesta adecuada de antioxidantes, vitaminas y minerales como selenio, calcio, magnesio y zinc, serán claves para la fibromialgia.

– Estar atento a los cambios de ánimo: La fibromialgia afecta al estado de ánimo. Es frecuente que haya cambios de comportamiento, reacciones desmesuradas, mal humor, pesimismo, apatía. El paciente debe hacer un trabajo de autoconocimiento, ya que cuanto más consciente sea de cómo se siente y de la responsabilidad que tiene de su ánimo, más sencillo le será controlarlo.

– Conocer el cuerpo: Saber interpretar las señales del cuerpo es fundamental para poder convivir mejor con la enfermedad.

– Realizar ejercicio: Se recomienda hacer actividad física, al menos de forma moderada. Esto ayudará a los músculos y articulaciones a estar más fuertes y poder soportar las molestias.

– Cuidarse: Tener fibromialgia no es excusa para hacer lo que parezca conveniente y lastimarse. Cuanto más ayudemos al cuerpo a vivir con salud, mejor.

– Encontrarse con otros: Acudir a asociaciones o grupos, puede ser un buen espacio para compartir lo que ocurre, buscar consuelo, dar apoyo a otras personas y así, tejer una red de comprensión y ayuda mutua.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *