Hipotiroidismo, la enfermedad que afecta a más de 2 millones de argentinos

Con un tratamiento adecuado, la calidad y expectativa de vida de los pacientes no presenta restricciones, y además se evitan futuras complicaciones.

La glándula tiroides es parte del sistema endocrino y está localizada en la parte delantera del cuello, por encima de la tráquea. Su función es producir las hormonas tiroideas T4 y T3, que sirven para regular la producción de energía y el metabolismo de cada célula del cuerpo. Cuando esta producción de hormonas falla, pueden verse alterados todos los sistemas del organismo y dar lugar a diversas patologías, según se vea afectada su función o su estructura, o ambas.

Algunas alteraciones pueden llevar a producir más hormonas de las necesarias y aparece así el hipertiroidismo. Por otro lado, cuando se producen menos hormonas de las debidas, y por ende un déficit, se habla de hipotiroidismo, que es la afección tiroidea más frecuente. La falta de hormonas T3 y T4 en el cuerpo, provoca un “enlentecimiento” de las funciones del organismo y surgen síntomas como fatiga, somnolencia, falta de concentración y memoria, hinchazón de manos, pies y párpados, piel seca y pálida, caída de cabello, intolerancia al frío, constipación, pérdida del apetito, aumento de peso y alteraciones del ciclo menstrual. Ante la presencia de síntomas se debe acudir a una consulta con un médico endocrinólogo quien determinará qué pruebas son las más adecuadas. Estos estudios suelen incluir análisis de sangre y ecografías.

Si bien las alteraciones de la glándula tiroides suelen ser más frecuentes en las mujeres (cada año, 4 de cada mil mujeres presentan alguna de estas alteraciones, en contraste con sólo 0.6 de cada mil hombres), está en aumento el número de hombres que visitan los consultorios de endocrinología y reciben un diagnóstico de alguna patología tiroidea, ya sea por fallas en su funcionamiento o en su estructura. En los hombres, los principales síntomas suelen ser la pérdida de la fuerza y de masa muscular, así como también disminución de la libido, disfunción eréctil, aumento en los niveles de colesterol, alteraciones en la función cardiovascular y una baja de los valores de testosterona en sangre.

En los niños, las hormonas tiroideas son imprescindibles para lograr el desarrollo y la maduración cerebral normal. La repercusión clínica de la disfunción tiroidea depende de la edad de aparición de ésta. En este sentido, debemos tener en cuenta que 1 de cada 3000 a 4000 recién nacidos puede presentar hipotiroidismo congénito. Debido a que el 95% de los recién nacidos con hipotiroidismo congénito tienen una apariencia normal es que se realiza la pesquisa neonatal, la cual es universal y obligatoria. Por medio de esta prueba, que se lleva a cabo con una gota de sangre del talón, se puede realizar un diagnóstico oportuno e iniciar un tratamiento temprano, lo que permite la prevención de complicaciones, ya que el hipotiroidismo congénito no tratado es la causa más frecuente de retraso mental prevenible en la infancia. Fuera del período neonatal, las manifestaciones clínicas dependerán de la severidad del hipotiroidismo.

Los síntomas característicos del hipotiroidismo en la niñez y adolescencia son trastornos del crecimiento y desarrollo físico (velocidad de crecimiento baja, talla baja, dentición retardada), alteraciones del desarrollo puberal (pubertad retrasada o adelantada, trastornos menstruales) y alteraciones neuropsicológicas, como bajo rendimiento escolar.

Con un tratamiento adecuado, la calidad y expectativa de vida de los pacientes no presenta restricciones, y además se evitan futuras complicaciones. Sin embargo, resulta fundamental que los pacientes con hipotiroidismo realicen controles periódicos para confirmar el correcto funcionamiento del tratamiento.

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