Infecciones intrahospitalarias: un estudio detectó 35 nuevas especies de bacterias

Las infecciones bacterianas se pueden tratar más eficazmente si se conoce la causa de la enfermedad. Ante la aparición de un evento de este tipo en un paciente, la toma de muestras y su análisis derivan en la detección concreta del germen y la administración del tratamiento adecuado para combatirlo, sin embargo, cuando ese patógeno no es capaz de ser identificado con rapidez, las complicaciones de salud crecen.

La identificación de especies es el primer y crucial paso en el flujo de trabajo de la microbiología clínica, ya que proporciona una orientación esencial con respecto al tratamiento.

Si bien la gran mayoría de los patógenos aislados en los laboratorios pertenecen a especies bien caracterizadas, es posible que un pequeño número no puedan identificarse de manera confiable utilizando métodos de identificación convencionales debido a la falta de datos de referencia suficientes o a la presencia de organismos no caracterizados previamente.

Ahora, un equipo de la Universidad de Basilea y del Hospital Universitario de esa ciudad acaba de mostrar resultados en la confección de un nuevo esquema de detección que, además, fue capaz de determinar y clasificar la detección de 35 bacterias.

El equipo desde 2014 recoge y analiza muestras de pacientes que contienen gérmenes desconocidos, y gracias a su nuevo proceso han podido dar con algunas que, incluso, están asociadas con infecciones clínicamente relevantes. Sus conclusiones acaban de ser publicadas en la revista especializada BMC Microbiology.

En total, el equipo analizó 61 patógenos bacterianos desconocidos que se encuentran en muestras de sangre o tejido de pacientes con una amplia gama de afecciones médicas. Los métodos de laboratorio convencionales, como la espectroscopia de masas o la secuenciación de una pequeña parte del genoma bacteriano, no habían logrado producir resultados para todos estos aislados.

Por este motivo, los especialistas secuenciaron el material genético completo de la bacteria utilizando un método que sólo está disponible desde hace unos años. Luego compararon las secuencias del genoma identificadas con cepas conocidas en una herramienta en línea.

De las 61 bacterias analizadas, 35 eran desconocidas hasta ahora. Las 26 cepas restantes los especialistas las clasificaron como difíciles de identificar: o sus secuencias genómicas se habían añadido recientemente a las bases de datos o hacía muy poco tiempo se había creado una descripción taxonómica correcta de los patógenos.

Una evaluación de los datos de los pacientes mostró que siete de las 35 nuevas cepas eran clínicamente relevantes, es decir, que pueden causar infecciones bacterianas en humanos. Estos vínculos directos entre las especies de bacterias recientemente identificadas y su relevancia clínica rara vez se han publicado en el pasado.

La mayoría de las especies recientemente identificadas pertenecen a los géneros Corynebacterium y Schaalia. Muchas especies de estos dos géneros se encuentran en el microbioma natural de la piel humana y en las mucosas. Por eso a menudo se subestiman y la investigación sobre ellos es escasa. Sin embargo, cuando entran en el torrente sanguíneo pueden causar infecciones, por ejemplo debido a un tumor.

Uno de los patógenos difíciles de identificar también podría ser clínicamente relevante. Se encontró en el pulgar inflamado de un paciente después de una mordedura de perro. Un grupo de investigación canadiense también aisló recientemente esta bacteria de heridas causadas por mordeduras de perros o gatos. Esto ha llevado a los especialistas a suponer que se trata de un patógeno emergente que deben vigilar. Los investigadores canadienses nombraron apropiadamente a la bacteria Vandammella animalimorsus (mordedura de animal Vandammella) en 2022.

Dar nombre a sus nuevas especies es también el siguiente punto en la lista de tareas pendientes del equipo de Basilea. Trabajan en estrecha colaboración con el profesor Peter Vandamme de la Universidad de Gante, especialista en clasificación de bacterias. Dos de ellas ya han sido nombradas. Una es Pseudoclavibacter triregionum, en referencia a la ubicación de Basilea cerca de las fronteras de Suiza, Francia y Alemania.

Sin embargo, el proyecto iniciado por el equipo de Basilea está lejos de estar terminado. Los investigadores continúan recolectando y secuenciando sistemáticamente patógenos desconocidos encontrados en muestras de pacientes del Hospital Universitario de Basilea; ya se han detectado otras veinte especies nuevas. Los científicos revelaron que han notado una dinámica importante: gracias a los avances tecnológicos en bacteriología, se está publicando mucho más sobre especies de bacterias recién descubiertas. Este progreso facilitará en el futuro el diagnóstico correcto de infecciones causadas por patógenos raros y su tratamiento eficaz desde el principio.

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