La brecha entre las necesidades de demanda de empleo del sector productivo y lo que estudian los jóvenes en las universidades es del 10%

La brecha entre las necesidades de demanda de empleo del sector productivo y lo que estudian los jóvenes en las universidades alcanza en todo el país alrededor de 10 por ciento, mientras persiste déficit de formación en tecnología y enfermería, según un informe del Ministerio de Educación de la Nación.

El estudio, efectuado mediante el cruce de datos del INDEC, el Ministerio de Hacienda, la Secretaría de Políticas Universitarias y el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET), relevó las área de vacancia en la Argentina, para lo cual dividió al territorio en siete regiones.

El relevamiento destacó que el 20 por ciento de los estudiantes universitarios se agrupa en carreras relacionadas con la salud; el 18 por ciento, en administración y comercio; el 14 por ciento, en producción, diseño y construcciones; el 11 por ciento, en derecho, y el 10 por ciento en docencia y educación.

Solo el 4 por ciento sigue carreras relacionadas con la tecnología de la información y la comunicación; el 2 por ciento, sobre física y matemáticas; el 1 por ciento, sobre servicios turísticos y hoteleros, y el 1 por ciento, sobre recursos naturales y medioambiente.

“Faltan médicos en Santiago del Estero, licenciados en turismo en Jujuy y enfermeros en todo el país”, aseguró el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, al presentar el informe titulado “Áreas de vacancia: vinculación, pertinencia y planificación del sistema universitario”.

El ministro resaltó que “hay áreas de vacancia enorme de carreras que se necesitan” pero el sistema sigue “graduando profesionales en algunas que no se necesitan”, y puso como ejemplo que no hay “una carrera de producción marítima” en un país con un litoral marítimo tan extenso.

Por ello, marcó la necesidad de “hacer una planificación real en Argentina entre todos para ayudar al desarrollo del país”.

La primera etapa de la investigación apuntó al sector productivo, realizado con datos de las carreras de las universidades y del Ministerio de la Producción.

En una próxima etapa, a partir del segundo semestre, se analizará las necesidades socioculturales de las regiones.

La secretaria de Políticas Universitarias, Danya Tavela, consideró que “que la oferta académica no responda con pertinencia en las regiones es una barrera para el crecimiento”.

“Hace falta relocalización de profesionales, las universidades tienen que innovar”, precisó.
Para la elaboración del estudio se dividió a la Argentina en siete regiones (Metropolitana, Bonaerense, Centro, Nuevo Cuyo, Noreste, Noroeste y Sur) y se estableció qué necesidades productivas hay en cada región y qué tipo de profesionales van a requerir.

Para ello se formó un Consejo de Planificación Regional de Educación Superior (Cpres) que recorrió el país y realizó el cruce de datos.

En la región Metropolitana, conformada por la Ciudad de Buenos Aires, partidos del conurbano bonaerense y otros cercanos,el 25 por ciento del empleo se concentra en diseño y construcción, pero solo el 12 por ciento de los estudiantes sigue esas carreras. En el resto de la provincia de Buenos Aires esta relación es de 27 a 10; en las provincias Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe es de 28 a 14; en el noroeste, de 26 a 11, y en las provincias del sur, de 31 a 13, con el agregado de que aquí se suman necesidades de formación en áreas de minería y petróleo.

En el área de formación agropecuaria, alimentos y salud animal, las diferencias entre las necesidades de las empresas y los estudiantes que siguen esas carreras es menor, aunque una de las más afectadas es la provincia de Buenos Aires, que tiene complejos productivos relevantes respecto a esta actividad.

En las provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe “existen grandes sectores industriales que vuelven necesaria la capacitación en gestión ambiental”, destacó la cartera, pero solo el 1 por ciento de las ofertas académicas se refiere a esta área, mientras que igual porcentaje sigue carreras vinculadas al turismo y la gastronomía.

En el sur del país, apenas el 4 por ciento de estudiantes sigue carreras vinculadas al turismo y a la hotelería pese a que esta actividad tiene una importancia considerable en la zona.

El Ministerio de Educación informó que, en promedio, los estudiantes tarda 1,6 años más en terminar una carrera y las universidades privadas “tienen mejores tasas de cantidad de graduados porque también absorben lo que se van a de la educación pública”

Para Tavela, “el mundo productivo cambia muy rápido y no deja adaptarte a tiempo porque el mundo universitario es estanco, conservador y rígido”.

“Necesitamos carreras más ágiles y cortas, que haya movilidad de universidad a universidad. Sin quitar conocimientos, podríamos sacar ciertas horas y hacer una carrera de derecho en 4 años, no puede un ingeniero tardar 7 años en recibirse”, explicó Tavela.

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