La importancia del acceso al agua en los desarrollos agroecológicos

“Con la sequía es difícil tener producción acá en la chacra”, advirtió María José Jaramillo, una productora de mermeladas que tuvo que encontrar otras alternativas para poder vivir y no depender del río porque “se secó y todavía no corre nada”.

En el paraje El Sauce, a 20 kilómetros de Picún Leufú, está ubicada la chacra donde creció María José Jaramillo. Desde chica, junto a sus seis hermanos, ella ve cómo el arroyo cada vez tiene menos agua.

“El año pasado bajó agua en junio, pero en noviembre se secó y todavía no corre nada. Con la sequía es difícil tener producción acá en la chacra. Este verano no salieron guindas ni membrillos, por ejemplo”, relató a la Agencia TELAM Jaramillo, cuyo emprendimiento forma parte de la la Red de Alimentos Cooperativos Patagónicos.

Sus padres, que llegaron hace más de treinta años, probaron varias alternativas de cultivos, pastura, crianza de animales. Hicieron apicultura y elaboraron licores, siempre pendientes de la cosecha.

“La producción de dulces nos permitió independizarnos del río, de estar pendientes siempre de las condiciones climáticas. Ahora tenemos cinco meses de buena producción, con fruta fresca. Aprovechamos el verano, desde noviembre con la frutilla, después el ají y otras frutas. En el invierno no podemos producir mucho porque no tenemos cámara de frío para conservar la fruta congelada”, explicó Jaramillo.

María José empezó a encargarse del emprendimiento cuando se habilitó la sala que construyeron en la chacra, hace tres años, para agrandar la producción.

“Con las mermeladas empezó mi mamá hace más de veinte años, y la pasta de ají fue idea de mi papá. Lo hacían todo en la casa, a pequeña escala. Yo me crié cuidando el ambiente que nos rodea, los cultivos siempre fueron agroecológicos porque abonamos el suelo con guano de animal, que se pastorea en la misma chacra, no utilizamos agroquímicos ni fertilizantes. El próximo paso es que uno de mis hermanos cultive el ají en el Valle, donde tienen agua todo el año, y utilizarlo para hacer la pasta que vendemos”, relató la mujer.

Desde este año los dulces de la chacra se venden a través de la Red, que le acercó a la familia Jaramillo -y a otros productores de Picún Leufú- la posibilidad de vender sus productos en diferentes lugares de la región.

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