La terapia focal elimina el cáncer de próstata localizado conservando la función prostática

El Hospital Ruber Internacional aplica este tratamiento en pacientes jóvenes interesados en mantener su salud sexual y en aquellos pacientes mayores no candidatos a cirugía o radioterapia.

El cáncer de próstata fue el tumor más frecuente en hombres durante el pasado año, según el informe de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) «Las cifras del cáncer en España» de 2021. La cirugía o la radioterapia son opciones terapéuticas que han logrado grandes avances en la supervivencia de estos pacientes. Pero ambas presentan una importante complicación: la pérdida de la función sexual.

Dicho riesgo lo evita la terapia focal, un tipo de tratamiento que supera este problema al tratar solo el foco del tumor en lugar de toda la próstata. La Unidad de Urología del Hospital Ruber Internacional ofrece diferentes tipos de terapia focal a través de sus especialistas.

Tal y como asevera el jefe de la Unidad, el urólogo Antonio Allona Almagro, la terapia focal se aplica en tumores localizados y con opción a tratamiento curativo.
Está indicada en pacientes con tumores pequeños y que tengan un máximo de dos o tres focos muy cercanos uno del otro y que permita tratar una parte pequeña de la próstata, afirma el doctor Allona. «Además, es necesario que se trate de un tumor agresivo. También es importante el propio deseo del enfermo, que en función de su edad y sus expectativas sexuales opte por este tratamiento», destaca el jefe de la Unidad de Urología.

Se busca conseguir un equilibrio entre la eliminación del tumor y mantener la calidad de vida sin comprometer los resultados oncológicos a largo plazo
En este sentido, incide el jefe asociado de la Unidad de Urología del Hospital Ruber Internacional, Juan Ignacio Martínez-Salamanca, el tumor debe ser de bajo grado o de riesgo intermedio favorable. Asimismo, señala que se necesita una «buena concordancia entre los hallazgos de la resonancia magnética y los hallazgos de la biopsia de fusión».

Este especialista aclara que el objetivo no es solo preservar la función sexual del paciente: «La terapia focal también protege la calidad de vida manteniendo la función prostática, que afecta a la esfera de la masculinidad o al placer en un encuentro sexual».

De acuerdo con el urólogo, en la terapia focal «se busca conseguir un equilibrio entre la eliminación del tumor y mantener la calidad de vida sin comprometer los resultados oncológicos a largo plazo. Así como llevar a cabo la vigilancia activa del resto de la glándula».

Existen diferentes tipos de terapia focal y en el Hospital Ruber Internacional se emplean tres técnicas distintas: la crioterapia, el HIFU (Ultrasonidos Focalizados de Alta Intensidad) y la electroporación.

«La crioterapia es una fuente de energía basada en frío y se puede aplicar en cualquier localización prostática», explica Martínez-Salamanca. Por otro lado, el HIFU «está indicado en tumores posteriores de la próstata, cerca del recto, mientras que la electroporación (pulsos de alto voltaje de energía eléctrica) es bastante versátil, aunque no tanto como la crioterapia».

Gracias a estas diferentes alternativas de terapia focal es posible mantener la función prostática en más del 90% de los casos, con muy pocos efectos secundarios y un perfil de seguridad muy alto, aunque requieren un seguimiento más estrecho.

Pero hay que tener en cuenta que el 15% de los pacientes va a necesitar algún tratamiento adicional. Afortunadamente, esto no es un problema, asegura el doctor Martínez- Salamanca: «Un paciente se puede perfectamente operar o tratar con radioterapia después de una terapia focal sin aumentar sus riesgos, en comparación con que lo hubiese hecho antes de la terapia focal», precisa el doctor Martínez- Salamanca.

Ya sea por la necesidad de realizar un tratamiento adicional o por no cumplir los requisitos necesarios para una terapia focal, el Hospital Ruber Internacional facilita distintas alternativas.

«Cyberknife», una técnica de radioterapia que reduce el número de sesiones necesarias sin disminuir la seguridad oncológica
Respecto a las opciones quirúrgicas, el centro hospitalario ofrece la prostatectomía radical laparoscópica, asistida por el robot quirúrgico Da Vinci.

Como explica el doctor Antonio Allona, «el Da Vinci, con independencia de ser una cirugía menos invasiva, solo tiene dos inconvenientes: el paciente tiene que someterse a anestesia general y es una intervención más cara que el uso de la cirugía abierta convencional o la cirugía laparoscópica no asistida por el robot Da Vinci. Por lo demás todo son ventajas».

El tratamiento con radioterapia es también opción válida. En particular, el Ruber Internacional dispone del sistema de radiocirugía robótica «Cyberknife», una técnica de radioterapia que reduce el número de sesiones necesarias sin disminuir la seguridad oncológica.

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