Leucemia Mieloide Aguda: la importancia de no demorar su diagnóstico ni su tratamiento

La enfermedad oncohematológica es capaz de progresar rápidamente, por lo que su manejo presenta múltiples desafíos. Por eso, desde FUNDALEU, Fundación para Combatir la Leucemia, remarcan que no hay tiempo que perder para diagnosticarla e iniciar el tratamiento personalizado de acuerdo a las alteraciones genéticas detectadas.

Si bien no contamos en Argentina con registros o estadísticas propias, extrapolando datos internacionales se estima que en Argentina cada año hay alrededor de 2 mil nuevos casos de leucemia mieloide aguda.

“Es un número de pacientes significativo en comparación con otras enfermedades oncohematológicas. De todos modos, ésta es una de esas enfermedades que la gente no conoce hasta que le toca a uno o a un ser querido. No es prevenible, pero prestar atención a potenciales síntomas y acudir al médico sin demorarse puede ayudar a no retrasar el diagnóstico. Como avanza súbitamente, igual de rápidos deben ser la obtención y confirmación del diagnóstico y el inicio del tratamiento, porque no hay tiempo que perder”, sostuvo la Dra. Isolda Fernández, Jefa del Servicio de Hematología de FUNDALEU.

Los síntomas son algo inespecíficos, por lo que no se busca generar alarma en la población, mucho menos en estas épocas ante la pandemia. Sin embargo, cabe prestar atención-y, eventualmente, tomar medidas- ante fiebre persistente, infecciones, falta de aire, propensión a desarrollar hematomas y sangrados, pequeños puntos en la piel producto de sangrados llamados petequias, debilidad o cansancio y pérdida de peso o de apetito.

Tal como explicó la Dra. Isolda Fernández, el diagnóstico es sencillo: “se sospecha con un análisis de sangre, que es un paso que no hay que saltearse ante la presencia de alguno de los síntomas mencionados. Erróneamente, hoy podría asociarse un cuadro de fiebre elevada con COVID-19 o con una gripe, por eso es necesario siempre realizar análisis de sangre para descartar otras enfermedades, como por ejemplo, una posible leucemia. Luego, se confirma analizando una muestra de células de la médula ósea, que determinará el tipo de leucemia, y los estudios moleculares permitirán conocer el subtipo de enfermedad, información crítica para tomar decisiones terapéuticas y establecer un pronóstico”.

En menores de 60 años, se curan 4 de cada 10 pacientes. A edades más avanzadas, el porcentaje de éxito va disminuyendo, pero cada vez hay mejores herramientas terapéuticas que dan esperanza. El tratamiento curativo es el trasplante de médula ósea, pero no todos los pacientes pueden acceder, por incompatibilidad o por estado de salud del paciente.

De todos modos, lo más habitual es tratar esta enfermedad con ciclos intensivos de quimioterapia, pero para aquellos pacientes que tengan contraindicado ese abordaje, sea por edad, estado general de salud y determinadas comorbilidades hay terapias orales que el médico podrá indicar si lo considera pertinente. En aquellos pacientes en los que el objetivo ya no sea curativo, existen terapias de apoyo, manejo de síntomas y otros cuidados paliativos.

“Hay en el horizonte nuevos avances terapéuticos, orientados a tratar distintas alteraciones genéticas vinculadas a la enfermedad (los primeros ya están disponibles en nuestro país) y a reemplazar la quimioterapia por medicaciones orales, algo que también está sucediendo. Más a mediano plazo, quizás haya novedades en terapia génica, pero con las herramientas con las que contamos hoy, las claves siguen siendo optimizar el diagnóstico y ni perder un día para iniciar el tratamiento más indicado para cada paciente”, detalló la Dra. Isolda Fernández.

LMA y COVID-19

Para los pacientes con leucemias agudas, la Sociedad Argentina de Hematología elaboró recomendaciones referidas a especificidades del tratamiento, según los objetivos terapéuticos, que deben ser atendidas directamente por especialistas, por lo que en estos casos, el diálogo médico-paciente será fundamental para prevenir o minimizar el riesgo.

Al respecto, la Dra. Isolda Fernández puntualizó que “habrá que determinar el riesgo-beneficio de iniciar o continuar determinados esquemas de tratamiento y esa es una decisión estrictamente médica, consensuada con el paciente. Será diferente la valoración del riesgo en pacientes con muy buen pronóstico, versus los que ya han fallado a varias instancias de tratamiento y se encuentran en etapas de la enfermedad más orientadas al manejo de síntomas, priorizandola calidad de vida”. Como los pacientes con leucemia mieloide aguda suelen hospitalizarse para recibir el tratamiento, se recomienda en estos casos enfáticamente restringir las visitas.

Para las leucemias crónicas, cuya evolución es diferente y su tratamiento generalmente no requiere internación, también hay recomendaciones concretas. Aunque quizás lleven una vida prácticamente normal, por las características de la enfermedad, se encuentran con algún grado de inmunosupresión que los expone más a cualquier virus.

En muchos casos, se les plantea la disyuntiva de quedarse en casa o acudir a la consulta médica que estaba pactada, a realizarse el estudio de laboratorio para el control correspondiente o posponerlo. Algún paciente tal vez hasta se plantee la conveniencia de continuar o interrumpir el tratamiento. Para tomar cualquiera de estas decisiones, lo más pertinente es hablar con el médico y evaluar juntos el riesgo-beneficio de cada una. En el caso, por ejemplo, de la leucemia linfocítica crónica, que es la más frecuente en adultos, como generalmente la tienen personas de más de 60 años, son grupo de riesgo de coronavirus. Por eso, deben seguir las recomendaciones indicadas para adultos mayores.

La pandemia ha generado algunos obstáculos para el abordaje de los pacientes con LMA. Por un lado, se ha reducido significativamente la donación de sangre y quienes reciben esquemas intensivos de quimioterapia necesitan sangre y plaquetas. Por otro lado, con fronteras cerradas, hay pacientes que lograron hallar en otras partes del mundo la compatibilidad que podría potencialmente salvarles la vida, pero el envío del material extraído para el trasplante se encuentra suspendido momentáneamente.

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