Medidas de prevención contra el cáncer de mama

El cáncer de mama es una enfermedad en la cual las células de la mama se multiplican sin control. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la principal causa de mortalidad en las mujeres y el tipo de cáncer más común, con más de 2,2 millones de casos en 2020. Asimismo, se estima que cerca de 1 mujer de cada 12 enfermarán de cáncer de mama a lo largo de su vida.

En Argentina los datos oficiales indican que anualmente se producen 6100 muertes por esta enfermedad y se registran más de 22.000 nuevos casos por año, lo cual representa el 32,1% del total de incidencia de cáncer en el país.

Planteado este escenario, resulta imprescindible brindar información sobre las medidas de prevención que se pueden implementar para la detección temprana del cáncer de mama. “La combinación de la detección precoz y las terapias eficaces, basadas en cirugía, radioterapia y farmacoterapia pueden generar excelentes resultados”, enfatiza la Dra. Paola Caro, directora médica de vittal.

La Dra. Caro señala que existen distintos tipos de cáncer de mama dependiendo de qué células se vuelven cancerosas. Las mamas constan de tres partes principales: lobulillos, conductos y tejido conectivo.

“La mayoría de los cánceres de mama comienzan en los lobulillos y conductos y luego se diseminan a otros tejidos circundantes apareciendo así los signos o síntomas. Al comienzo, el tumor canceroso está confinado en el conducto o lóbulo (in situ), donde generalmente no causa síntomas y tiene un mínimo potencial de diseminación (metástasis)”, explica.

Y continúa: “Los lobulillos son las glándulas que producen leche; los conductos son los tubos que transportan la leche al pezón. El tejido conectivo (formado por tejido fibroso y adiposo) rodea y sostiene todas las partes de la mama. El cáncer de mama puede diseminarse fuera de la mama a través de los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos. Cuando el cáncer de mama se disemina a otras partes del cuerpo, se dice que ha hecho metástasis”.

Sobre los signos y síntomas más frecuentes, se enumeran:

Detectar un bulto nuevo en la mama o la axila (debajo del brazo).
Aumento del grosor o hinchazón de una parte de la mama.
Irritación o hundimientos en la piel de la mama.
Enrojecimiento o descamación en la zona del pezón o la mama.
Hundimiento del pezón o dolor en esa zona.
Secreción del pezón, que no sea leche, incluso de sangre.
Cualquier cambio en el tamaño o la forma de la mama.
Dolor en cualquier parte de la mama.

En cuanto a los factores de riesgo, la Dra. Caro afirma que los principales incluyen ser mujer y tener 50 años o más, aunque aclara que no todas las mujeres desarrollarán cáncer de mama. De todas maneras, consigna que hay factores de riesgo que no se pueden cambiar, tales como:

Mutaciones genéticas. Las mujeres que han heredado cambios (mutaciones) heredados en ciertos genes tienen mayor riesgo de presentar cáncer de mama y de ovario.

Historial reproductivo. La menarca antes de los 12 años y de la menopausia después de los 55 años exponen a las mujeres a hormonas por más tiempo, lo cual aumenta el riesgo de cáncer de mama ya que el mismo tiene incidencia mayor durante la edad reproductiva.

La densidad mamaria: La mayor proporción de tejido conjuntivo que tejido adiposo puede hacer difícil la detección de tumores en una mamografía.

Antecedentes familiares de cáncer de mama o cáncer de ovario. El riesgo de una mujer de tener cáncer de mama es mayor si su madre, una hermana o una hija (parientes de primer grado) o varios integrantes de la familia por el lado paterno o materno han tenido cáncer de mama o cáncer de ovario. Tener un pariente de primer grado de sexo masculino con cáncer de mama también aumenta el riesgo para la mujer.

“La prevención es sumamente importante”, enfatiza la Directora médica de vittal, y manifiesta que el uso de la mamografía (imagen de la mama tomada con rayos X) “aumentó históricamente la posibilidad de detección del cáncer de mama en estados tempranos pasibles de tratamiento curativo porque puede detectar el cáncer de mama cuando el nódulo todavía no es palpable. En estos casos es posible recurrir a tratamientos menos agresivos que los que se realizan cuando el cáncer está más avanzado”.

En este sentido, consigna que se recomienda que todas las mujeres de 50 a 69 años se realicen al menos una mamografía cada dos años junto a un examen físico de las mamas por parte de un profesional de la salud. Tanto las mujeres menores de 50 años como las mayores de 69 deben consultar con el médico acerca de la conveniencia de hacer o no una mamografía.

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