No todo es Covid: ¿cuáles son las enfermedades más comunes en las escuelas?

Conociendo cuáles son las infecciones más frecuentes, las principales vías de transmisión y cómo cuidarnos, también podremos minimizar el riesgo de traerlas a casa.

Comenzó el ciclo lectivo 2022 con la vuelta a la presencialidad como hito más importante, pero también volvieron las actividades extracurriculares, los cumpleaños y todas las tareas extras que tienen nuestros/as hijos/as. En este sentido, es importante tener en cuenta ciertas enfermedades que pueden aparecer y estar preparados para poder prevenirlas.

El aula es uno de los principales núcleos de transmisión de enfermedades entre niños/as y adolescentes escolarizados. En este mismo camino, las infecciones adquiridas en la escuela pueden propagarse dentro del hogar afectando toda la dinámica familiar. No quedan dudas de que uno de los objetivos más importantes de maestros, educadores, cuidadores, y familiares es mantener al niño/a sano/a, sabiendo que existen varios factores que hacen que este objetivo constituya un verdadero desafío.

Cuando los niños más pequeños ingresan por primera vez a los jardines maternales, su sistema inmune aún no está del todo desarrollado debido a que aún no se han expuesto a los múltiples microorganismos como virus, bacterias, hongos y parásitos que habitualmente causan enfermedades infecciosas. Las actividades como jugar y comer facilitan el contacto cercano, sumado al hábito de los más pequeños de llevarse los juguetes a la boca, lo que permite que las infecciones se propaguen rápidamente.

Conociendo cuáles son las infecciones más frecuentes, las principales vías de transmisión y cómo cuidarnos, también podremos minimizar el riesgo de traerlas a casa. Por eso, ante el reciente comienzo de las clases, la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI), dirigida por el Dr. Daniel Stamboulian, y la empresa Ayudín advierten sobre las principales vías de contagio de las enfermedades infecciosas y promueven una serie de recomendaciones para la prevención dentro del ámbito escolar, incluyendo los jardines maternales.

¿Cuáles son las infecciones más habituales?

Las infecciones respiratorias y las gastrointestinales son las enfermedades más frecuentes que se presentan durante toda la etapa preescolar y escolar. Las infecciones respiratorias a menudo causan tos y resfrío que suelen durar algunos días, la mayoría resuelve sin tratamiento específico y sin complicaciones. Se estima que, en promedio, un niño menor de 2 años puede presentar entre 6 y 8 infecciones respiratorias banales al año y a medida que va creciendo estos cuadros suelen ser menos frecuentes.

Las bronquiolitis son las infecciones más frecuentes en los niños menores de 2 años, son de causa viral y a menudo se presentan durante los meses de invierno. El virus sincicial respiratorio (VSR), el adenovirus y el virus de la gripe son las causas más frecuentes. El resfrío común es una infección viral que compromete la garganta, la nariz, los oídos y los ojos. La transmisión es muy frecuente en el ámbito escolar por lo que debe reforzarse el lavado de manos y la desinfección de juguetes, mesas, picaporte y otros objetos como medida de control.

La influenza o virus de la gripe afecta la vía respiratoria y es más frecuente también durante los meses de invierno. Es característica la aparición rápida de la fiebre, con dolor de cabeza, dolores musculares, tos y dolor de garganta. La vacunación constituye la principal herramienta de prevención. La neumonía es una infección que compromete los pulmones y pueden ser virales o bacterianas. Los virus que con mayor frecuencia la causan son el sincicial respiratorio, influenza y adenovirus. Entre las bacterias, el neumococo es la causa más habitual. Las vacunas contra la gripe y el neumococo son efectivas para la prevención de la neumonía.

Las infecciones gastrointestinales pueden causar vómitos y diarrea. Son menos frecuentes que las respiratorias, pero casi todos los niños presentan alguna al año. Las diarreas suelen ser acuosas, acompañadas de dolor abdominal y fiebre. En algunos casos puede evidenciarse diarrea con sangre. Las causas de las diarreas son muchas y diversas; dentro del grupo de los virus más frecuentes debemos mencionar al rotavirus, adenovirus y norovirus. La hepatitis A y los enterovirus si bien no causan diarrea, se eliminan por materia fecal e ingresan también a través de la via fecal oral. La Escherichia coli, Salmonella y Shigella y Campylobacter son causas bacterianas de diarrea. Y la Giardia intestinales es uno de los parásitos más frecuentes.

Como medidas de prevención es importante realizar un estricto lavado de manos, en especial luego de la manipulación de pañales (en el caso de guarderías) y antes del contacto con la comida, y también una correcta limpieza y desinfección de las superficies. Es importante también excluir al personal encargado de manipular alimentos cuando presente síntomas de enfermedad. Se debe además consumir alimentos bien cocidos, y pasteurizados. La vacunación contra el rotavirus y la hepatitis son medidas fundamentales de prevención.

¿Cómo se diseminan las infecciones?

En el ámbito escolar y en los jardines maternales, el contacto cercano, el lavado de manos infrecuente y la limpieza y desinfección inadecuadas favorecen la transmisión de microorganismos: virus, bacterias, parásitos y hongos.

Existen cuatro vías de contagio o diseminación:

La vía respiratoria: luego de toser o estornudar los niños y los adultos enfermos diseminan en el aire los gérmenes presentes en las vías aéreas respiratorias. La vía digestiva o vía fecal oral: muchos gérmenes que se eliminan en la materia fecal se transmiten a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados, o a través del contacto de las manos u objetos contaminados con la materia fecal.

Por contacto directo con personas y objetos: requiere un contacto estrecho, prolongado y directo con el niño enfermo, a través del contacto con manos infectadas o cualquier superficie contaminada como juguetes, elementos escolares, picaportes, superficies del baño u otras no higienizadas adecuadamente.

Contacto con saliva, orina y sangre: la mayoría de los virus que están presentes en sangre, orina y saliva. En los pocos casos en los que algún niño muerde a otro – causando aún la disrupción de la piel y sangrado leve- la aplicación de las medidas de precaución standard con remoción de la sangre y limpieza y desinfección de la herida, es suficiente para evitar la transmisión de enfermedades.

¿Qué podemos hacer para proteger a niños/as y adolescentes?

Fomentar el correcto y frecuente lavado de manos, sobre todo después de cada visita al baño, antes de comer y al regresar de los recreos.
Inculcar la práctica de protección de la boca con el antebrazo al toser o estornudar.
Desalentar que los niños lleven los útiles o sus manos a la boca.
Desalentar que los niños compartan utensilios personales, como cubiertos, sorbetes, etc.
Asegurarse de que las instituciones apliquen rutinas de limpieza y desinfección en forma periódica (en pupitres, teclados, y todas las superficies de contacto habitual).
Promover que los niños y docentes mantengan las aulas ventiladas y permitan la entrada de luz solar. Promover el uso de aerosoles desinfectantes en aulas y baños.
Repetir el lavado de manos y la desinfección de objetos, cuando se regresa a casa desde el colegio o trabajo.
Para evitar la diseminación de enfermedades infecciosas y preservar la salud del niño enfermo se han definido criterios de exclusión teniendo en cuenta los síntomas que presente el niño y las indicaciones del médico pediatra.

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