Protegerse del sol reduce en un 70% el riesgo de cáncer de piel

La acumulación de daño solar es la principal causa de esta enfermedad. Detectarla en forma temprana permite tratarla y prevenir casos graves. Cómo cuidarse y qué cambios en los lunares deben motivar una consulta. Este tipo de cáncer de piel que, en los últimos diez años, aumentó en un 50 por ciento.

En el país se detectan alrededor de 1.500 nuevos casos por año de este carcinoma que, dentro de todos los que afectan a la piel, resulta el más agresivo por su mayor capacidad de diseminación hacia otros tejidos. Sin embargo, como es producto de un daño solar acumulativo, quienes protegen su piel en los primeros 18 años de vida reducen en más de un 70 por ciento el riesgo de desarrollarlo.

Algunos tips, como la revisación o identificación de nuevos lunares o lesiones, son de suma utilidad para la consulta médica oportuna. Pero ¿Qué es importante observar en los lunares? Desde el Instituto Provincial del Cáncer de la provincia de Buenos Aires detallaron el ABCDE para revisarlos y prevenir que el melanoma avance y se convierta en un problema de salud grave. En ese sentido, explicaron que es necesario hacer una consultar con un o una especialista en dermatología al menos una vez por año y en caso de observar que algún lunar presenta:

Asimetría: una mitad no coincide con la otra

Bordes: irregulares o con marcas

Color: no uniforme

Diámetro: tamaño mayor a la uña de un dedo chiquito

Evolución: cambios en color, tamaño, aspecto o aparición de nuevos lunares que pican, duelen o sangran.

Causas y grupos de riesgo

La piel es el órgano más extenso del cuerpo: en promedio se estima que abarca dos metros cuadrados y un peso total de 5 kilos. Cuando la luz ultravioleta penetra en sus células puede dañar el material genético y generar un crecimiento y una división desordenada.

Por lo general, el melanoma se manifiesta por la aparición de una pequeña área pigmentada sobre la piel sana o por la modificación del tamaño o del color de un lunar. Los melanomas se originan a partir de melanocitos, células que producen el pigmento (melanina) de la piel normal, en zonas adyacentes a un lunar o directamente sobre un lunar pre-existente.

La exposición a las radiaciones ultravioletas del sol, camas solares y otras fuentes artificiales y los antecedentes familiares de cáncer constituyen causas frecuentes del cáncer de piel. Además, tener gran cantidad de lunares y/o pecas en el cuerpo y la piel muy blanca también son factores que generan mayor predisposición a padecerlo. Por lo tanto, conviene que las personas con esas características tomen mayores recaudos.

Uno de los cuidados más importantes, y válido para todas las pieles, es la utilización de cremas con factor de protección solar 50 o mayor durante todo el año en zonas expuestas. También, es clave evitar exponerse al sol desde las 10 hasta las 16 y efectuar una consulta dermatológica una vez al año.

Pero ¿Qué hacer con los más chiquitos? Los y las bebés menores de seis meses no pueden utilizar protector solar y, por lo tanto, no deben estar expuestos al sol. A partir del segundo semestre de vida, en cambio, es necesario aplicárselo en todas las partes del cuerpo expuestas. En verano, incluso, aunque estén a la sombra, también deben utilizarlo porque la arena, el agua y otras superficies reflejan los rayos solares.

En todos los casos, para que haga efecto, hay que aplicarlo al menos 20 minutos antes de exponerse al sol y renovarlo cada 2 horas, o bien cada 30 minutos si se transpiró mucho o se tomó un baño.

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