Rabia: cada 9 minutos una persona muere en el mundo por esta enfermedad

La rabia es fatal en un 99,9% de los casos, pero es también 100% prevenible. La forma más común de contagio del virus de la rabia al ser humano es a través de la mordedura de un perro infectado.

Alrededor de 60.000 personas mueren cada año a causa de la rabia: cada nueve minutos, la rabia cobra una vida.

El 40 % de las personas mordidas por animales sospechosos de haber contraído rabia son menores de 15 años.

Sin embargo, los perros también son víctimas: millones de ellos son sacrificados en forma masiva en erróneos intentos por controlar la enfermedad.

La rabia es fatal en un 99,9% de los casos, pero es también 100% prevenible.

La forma más común de contagio del virus de la rabia al ser humano es a través de la mordedura de un perro infectado, aunque los gatos también pueden transmitirla. Entonces, para proteger a las personas y a los animales, hay que vacunar.

La rabia está presente en más de 150 países y regiones, de manera que la erradicación de la enfermedad por medio de la vacunación protege a los animales y bloquea el contagio a las personas. Y aunque muchos países han logrado erradicar la rabia transmitida por animales domésticos, hay que tener en cuenta que los animales salvajes también pueden transmitir la enfermedad.

Cero transmisión perro-humano para 2030

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través del objetivo “Cero para el 30” , apunta a reducir las muertes causadas por la transmisión de rabia de perros a humanos para 2030.

La acción, de enorme escala y complejidad, representa una tarea que ningún gobierno, institución, ONG o compañía puede lograr por sí misma; sin embargo cada uno puede realizar una contribución muy valiosa mediante asociaciones, trabajo sostenido en el tiempo y con un enfoque holístico y soluciones sustentables.

Las vidas de las personas y los animales están interconectadas de formas profundas y complejas, por eso resulta fundamental interceptar el contagio en todos sus frentes: inmunizando a las mascotas y a los perros callejeros, evitando la reintroducción de la enfermedad a través de la vacunación de animales salvajes y ayudando a las comunidades a establecer estructuras propias de lucha contra la rabia.

Los veterinarios, como agentes de salud pública, tenemos una responsabilidad profesional y social. Es esencial asumir el compromiso, mantener los animales de compañía vacunados, y educar a la población para la prevención.

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