Úlceras venosas: cuidados para el verano

Con la llegada del calor suelen empeorar los síntomas de las úlceras y varices. Esto no significa que las personas no puedan disfrutar de ciertas actividades siempre y cuando se tomen prevenciones al respecto. 

Las úlceras venosas son el estadio avanzado de la enfermedad venosa. Pueden producirse de forma espontánea, posterior a un traumatismo o infección y por lo general aparecen en la parte inferior de las piernas, generalmente en la cara interna. En algunos casos solamente hay pérdida de piel pero en otros se llegan a observar hasta tejidos más profundos como son los músculos, ligamentos o hueso.

En la actualidad, esta patología representa un grave problema de salud con una elevada incidencia en la población. Alrededor del 85% del total de las úlceras vasculares son venosas, teniendo como consecuencia importantes repercusiones socioeconómicas y sanitarias.

Afecta más frecuentemente a mujeres pero pueden padecerlas cualquier individuo que tenga várices de mucho tiempo de evolución.

Existen múltiples formas de abordar la curación de las úlceras venosas y esto dependerá de cómo se presenten clínicamente. Es decir, se deberá tener en cuenta si el fondo es limpio o presenta restos de tejidos necróticos; es húmeda o seca; está asociada a síntomas generales como dolor, aumento de temperatura local o fiebre. Por lo tanto es el especialista quien tomará medidas locales y generales para definir cada caso.

En la mayoría de los casos se suele recomendar curaciones oclusivas, asociadas a un vendaje elástico, dejando en última instancia el tratamiento quirúrgico para casos especiales. La Asociación Argentina de Cirugía recuerda que por lo general este tipo de lesiones suelen tener una curación lenta, incluso de años, dependiendo del tipo y tamaño de la ulcera. Por tanto es fundamental mantener una piel perilesional (alrededor de la úlcera) limpia y seca pero bien hidratada.

Respecto al uso de medicamentos, siempre deberán ser indicados por un especialista de acuerdo a las patologías asociadas que manifiesten los pacientes ya que no todos responden a un mismo tratamiento.

¿QUÉ PASA EN EL VERANO?

Con la llegada de los meses de calor y sobre todo en verano, suelen empeorar los síntomas relacionados con la úlcera y las varices ya que las altas temperaturas hacen que se dilaten las venas, aumentando su presión y dificultando más el retorno venoso. Esto no significa que los pacientes no puedan disfrutar de vacaciones de verano u otras actividades, siempre y cuando, tengan algunas prevenciones al respecto.

Si el destino elegido es la playa, ríos o piscinas hay que tener en cuenta que está contraindicado la sumersión ya que existe riesgo de una sobreinfección de la herida. La misma debe estar aislada del medioambiente (cura oclusiva- vendaje elástico) en la mayor medida y tiempo posible.

Asimismo, con una curación adecuada las personas pueden deambular sin mayores problemas. No obstante, hay que saber que el calor extremo y el sol directo pueden empeorar los síntomas venosos y por lo tanto también los de las ulceras.

RECOMENDACIONES PARA LOS DÍAS DE CALOR

  • Usar ropas holgadas y evitar los tacos altos.
  • Elevar los pies de la cama (un ángulo de 15 grados es suficiente- de 12 a 15 cm).
  • Evitar los periodos prolongados de pie o sentado e inmóvil (el famoso plantón) que sean  mayores a 1 hora.
  • No fumar. El tabaquismo es malo para los vasos sanguíneos.
  • Los pacientes con diabetes deben mantener los niveles de azúcar en la sangre bajo estricto control.
  • Hacer actividad física. Permanecer activo ayuda con la circulación.
  • Consumir alimentos saludables (el aporte de fibras y líquidos es importante para evitar la constipación) y descansar bien.
  • Evitar la sal.
  • Realizar periodos de descanso con las piernas elevadas.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.
  • Realizar las curaciones y controles periódicos como lo indique el médico. 

SITUACIONES QUE DEBEN LLAMAR LA ATENCIÓN Y REQUERIR UNA CONSULTA AL MÉDICO:

  • Enrojecimiento, aumento del calor o hinchazón alrededor de la herida
  • Exceso de drenaje o de color amarillento y turbio
  • Sangrado
  • Pus
  • Olor fétido
  • Fiebre o escalofríos
  • Aumento del dolor

Asesoró: Dr. Eduardo Vaccarezza. Especialista en Cirugía General. Especialista en Flebología y Linfología. Miembro de la Asociación Argentina de Cirugía. Médico de planta del Hospital Municipal Nuestra Señora de la Merced de Alberti y del Centro Médico Alberti. (MN 113648)

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