Un proyecto editorial recupera la memoria de la diseñadora de las tapas de Sudamericana

Creadora de una estética particular de diseños eléctricos y pop, en parte, destinado a tapas de libros para el mercado latinoamericano de escritores como Julio Cortazar, Gabriel García Márquez, Kurt Vonnegut o Sun Tsu, entre otros grandes, la diseñadora Iris Alba tendrá su merecido reconocimiento durante 2024 con el libro “Iris Alba: Art Director”, cuya publicación estará a cargo de la editorial Flecha Books.

El libro que recupera el trabajo editorial de Iris Alba (1935-1993) es un proyecto realizado desde la mirada única de dos diseñadores gráficos argentinos, Leandro Castelao, radicado en Nueva York, Estados Unidos, y Francisco Roca, en España. A pesar de la distancia, ambos impulsan desde 2018 la editorial enfocada en diseño gráfico y arte latinoamericano, que en base a la preventa de los libros, recauda el dinero para costear las publicaciones bilingües.

Algunas tapas icónicas que integrarán el volumen sobre Iris Alba son las de “Bestiario” y “Las armas secretas” de Julio Cortázar, “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez donde sintetiza Macondo y la selva, o “Es una ola” de Leandro Katz. Pero en una línea pop pueden vislumbrarse “El arte de la guerra” o “Madre noche” de Vonnegut y “Blues” de James Baldwin, por ejemplo, así como también la colección Vértice dedicada a autores extranjeros donde el proceso creativo estaba menos condicionado.

El primer proyecto que realizaron desde la editorial Flecha Books que impulsan los dos argentinos fue “Cotta & Los Libros del Mirasol”, un cuidado y espléndido volumen con los diseños de tapas de Juan Ángel Cotta (1920-1962), publicado en 2019. Luego siguió “Norah Borges: Fuera de Registro”, el único editado en Buenos Aires que si bien no tuvo la misma recepción integra las colecciones de Universidades como Harvard y distintos museos del mundo. Y como una deriva natural aparece este nuevo proyecto, cuya preventa se encuentra en la plataforma Kickstarter por tiempo limitado.

“El planteo de la editorial siempre es llevar cosas de Argentina al exterior”, dice Roca en diálogo con Télam sobre esta aventura que los apasiona. Se trata de “un proyecto a pulmón” que se va retroalimentando desde su lanzamiento, lo cual “ayuda a conectar con personas que quieren saber un poco más del proyecto”, que se cierra con la publicación física concebida como un todo.

“Nos interesa ese puente”, como con el libro sobre Cotta que “está en bibliotecas de casas de diseñadores muy conocidos del mundo”, cuenta sobre algo que los sorprendió. Pero además ese libro tiene como plus el prólogo del reconocido crítico del New York Times, Steven Heller, que “sirvió para conectar dos mundos”.

Ambos diseñadores, egresados de diseño gráfico de la UBA, parten de la hipótesis de que “lo que estaba sucediendo en la Argentina en los 60, 70, en el caso de Iris Alba, estaba alineado con lo que estaba pasando en el resto del mundo”, señala.

“No estaba retrasada, era una identidad propia muy potente, y había muchas conexiones con las vanguardias. Argentina estaba en el mapa del diseño y lo que pasaba en ese momento era increíble”. Y es este descubrimiento de la obra de algunos creadores lo que los lleva “acercar este material a un público internacional”.

El plan
En este proyecto recopilan y ponen en valor la obra de Alba en su relación con lo más experimental “del uso de tintas, del papel, de la época, más ‘irisesco'”, cuenta Roca. Es un modo de contar diferente, que aborda “cómo funcionan las tintas, las superposiciones, los materiales, los papeles, los gramajes, la caja (que contiene el libro), de cómo todo eso cambia la experiencia de este objeto que es más que una recopilación de trabajos”.

“No creemos en estos formatos cristalizados de poner las tapas y listo”, porque “hay algo en el espíritu de su trabajo que queremos incorporar y enriquecernos nosotros y a la edición”, dice y deja resonando la pregunta: “¿Podemos hacer algo que le hubiera gustado a Iris Alba?”.

La idea del libro llegó de la mano de Emiliano Bustos, el hijo de Alba, quien presentó la obra de su madre a Castelao y Roca. Como había pasado con Cotta, no conocían la obra y comenzaron a descubrirla: tapas sin crédito o con iniciales como IA o Iris Pagano, el apellido del primer esposo, traza un anonimato en el cual se sumió la obra de la artista y diseñadora.

¿Cuál es la importancia de su figura?. “Su trabajo está completamente inmerso en nuestra cultura, las tapas están asociadas a la historia de la literatura del siglo XX ¿Qué tan buena ilustradora era?, no importa, más allá de que creemos que era excelente, tuvo la suerte como pasa a veces que uno como diseñador hace trabajos que quedan en la historia”. Y agrega Roca: “Es imposible no preguntarle a alguien que leyó Cortázar si no se acuerda de la tapa de Bestiario o de ´Todos los fuegos el fuego´ (1966) o ´Cien años de soledad?´, está ahí”.

Son cuatro años de investigación los que lleva este primer libro dedicado a Alba que contará con un prólogo de la escritora, docente y curadora del Cooper Hewitt de Nueva York especializada en diseño, Ellen Lupton, a modo de “panorámica sobre su vida y su obra”.

“Iris combinó ilustraciones entrañables con una paleta de colores eléctricos para crear portadas vibrantes. Los diseñadores estarán encantados de conocer esta apasionante obra”, anticipa Lupton sobre “Iris Alba: Art Director” que será publicado en Nueva York a mediados de 2024.

A su vez, el libro incorpora una investigación basada en el diseño y la biografía a cargo de ambos, mientras que la línea “social” y el rol de la mujer estarán a cargo de la historiadora del arte Verónica Devalle y la diseñadora Carla Sarli, además del aporte del diseñador Max Rompo, que desde Penguin Random House trabajó en la conmemoración de “Cien años de soledad”.

“Publicar en español es publicar para un continente no para un país”, cita Roca a Devalle, “y “Sudamericana era una editorial con proyección continental”, entonces “por proximidad Iris también estaba diseñando para un continente, y el diseño se hacía en Buenos Aires”, sostiene.

“Iris abrió nuevos caminos en el diseño de portadas de libros en español”, explicitan Castelao y Roca y “su trabajo de diseño renovó la imagen de Sudamericana y le permitió atraer a un público más joven y ávido de novedades literarias”, dicen por su parte, Devalle y Sarli; o como resume Max Rompo: “Iris contribuyó a forjar el lenguaje visual de una época dorada de la literatura contemporánea en todo el continente”.

Iris Alba (1935-1993) se formó en la escuela Fernando Fader, en Buenos Aires. A los 22 años se casó y se radicó en Nueva York, trabajó en la agencia de publicidad Walter Thompson y se matriculó en las clases de Stuart Davis en la Art Students League (bellas artes, artes aplicadas y diseño), integrándose en la cultura neoyorquina de finales de los 50.

A su regreso al país fue directora de arte de Editorial Sudamericana -la principal editorial de lengua española- en la época del boom editorial que representó también un cambio en la estética de las ediciones. Hasta que en mayo de 1976 durante la última dictadura cívico-militar y tras el secuestro de su compañero, el poeta y periodista Miguel Ángel Bustos, se interrumpió su trabajo en la editorial.

A principios de los 80 Alba se acercó a los organismos de derechos humanos, y en lo profesional realizó algunos otros trabajos de diseño para editorial Orión (unas 16 tapas en tres años), pintó cajitas de madera, y con el regreso de la democracia en 1983 ejerció como docente de diseño gráfico en las escuelas Rómulo Raggio de Vicente López.

También fue parte del suceso editorial que lanzó al escritor colombiano García Márquez al estrellato después de diseñar en una semana la tapa de “Cien años de soledad”, que tuvo una tirada de 8.000 ejemplares y salió a la venta el 5 de junio de 1967. El reconocimiento a su trabajo llegó póstumamente cuando la editorial dedicó un homenaje por el cincuentenario de la publicación del libro, y esa tapa considerada erróneamente como “provisoria” por haber sido creada en una semana, fue rescatada del olvido.

“Es un buen ejemplo de cómo (Alba) cubre con un fondo fotográfico, garantiza que la tapa tenga un volumen como representación y después usa collage”, explica Roca acerca de una Alba que “incorpora elementos de la novela, la jungla, el galeón, las flores que dibuja”. Pero además afirma el joven diseñador: “Las tapas de Iris son un poco únicas para cada libro, y eso es súper interesante. Ella está dialogando con los textos de otra manera”, desde la creación analógica, una dimensión también a descubrir contrapuesta a un mundo predominantemente digital.

Por eso, los editores de este proyecto creen que son necesarias ciertas coordenadas para interpretar su producción porque “su trabajo puede pasar desapercibido” ante la diferencia de estilo, el paso de ilustración al uso de las fotos, “no hay una cohesión de colección en lo que ella hacía en general”, sino que “tenía reglas blandas para trabajar, y por eso hay tanta variedad”, algo que pudo condicionar la disolución de su figura, plantea Roca.

“Iris Alba: Art Director” es un libro aún en búsqueda de financiación, destinado al mundo del diseño, pero, en su mirada retrospectiva, con foco en los 17 años en que Iris Alba estuvo trabajando en la editorial Sudamericana (1960-1976). Este interés se expande hacia el universo literario que incursiona en el trabajo no reconocido de los diseñadores en esa época: una mujer como innovadora de una estética editorial y su entrada en una elusiva historia del diseño. Pero por sobre todo, el objetivo es compartir el descubrimiento de su obra dándola a conocer al mundo y con todo un imaginario presente en las bibliotecas latinoamericanas.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *