Un test de sangre personaliza y mejora la terapia para la leucemia más común

Una terapia personalizada ha logrado que los pacientes con leucemia linfocítica crónica (LLC) sobrevivan más tiempo y estén en remisión, según un ensayo de fase III realizado por la Universidad de Leeds (Reino Unido), publicado en ‘The New England Journal of Medicine‘ y presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Estadounidense de Hematología (ASH) en San Diego.

La leucemia linfocítica crónica es un tipo de cáncer que afecta la sangre y la médula ósea. No tiene cura, pero se puede controlar con tratamiento. Más de nueve de cada 10 personas tienen 55 años o más cuando son diagnosticadas. Los tratamientos actuales incluyen quimioterapia, inmunoterapia o bloqueadores del crecimiento del cáncer.

Ahora, los datos de este nuevo estudio muestran que la duración de la terapia se puede individualizar para cada paciente gracias a la realización de análisis de sangre periódicos para controlar su respuesta. La autorización para la anemia falciforme inaugura una nueva era que permitirá curar enfermedades reescribiendo el código genético

El ensayo FLAIR probó bloqueadores del crecimiento del cáncer llamados Ibrutinib y Venetoclax (I+V) que generalmente se administran de forma continua o durante la misma duración fija en lugar de adaptarse a la respuesta de cada paciente. Esto significa que muchos pacientes pueden suspender el tratamiento demasiado pronto y no obtener todo el beneficio potencial de su terapia o continuar la terapia durante más tiempo del necesario. Esto podría conducir a una mayor probabilidad de recaída de su leucemia y/o de efectos secundarios del tratamiento.

Los investigadores de FLAIR se propusieron descubrir si era posible personalizar la duración del tratamiento I+V para los pacientes basándose en muestras periódicas de sangre y/o médula ósea, y si esto era tan eficaz o mejor que el tratamiento estándar (FCR).

Respuesta personalizada

Este control regular de la sangre y la médula ósea brindó a los investigadores una imagen más actualizada de cómo respondían los pacientes a I+V, y significó que la duración del tratamiento I+V podría adaptarse en consecuencia a cada paciente. Además, se comprobó que basar la duración del tratamiento en muestras de sangre menos invasivas y más rápidas era tan eficaz como utilizar médula ósea, que puede resultar doloroso y en ocasiones requerir sedación.

FLAIR se lanzó en 2014 y reclutó a 1509 pacientes con LLC. Fueron asignados al azar a cuatro grupos de tratamiento, cada uno de los cuales recibió un tratamiento diferente.

Esta parte del ensayo FLAIR comparó dos de los grupos, colocando a 260 pacientes en I+V y 263 en el tratamiento estándar, conocido como FCR. Casi las tres cuartas partes eran hombres, lo que era de esperar ya que la LLC ocurre con mayor frecuencia en hombres. La edad promedio era de 62 años y poco más de un tercio tenía la enfermedad avanzada.

Al final de esta etapa del ensayo, 87 pacientes habían visto progresar su enfermedad, 75 de los cuales estaban en FCR y 12 en I+V.

Hasta la fecha, 34 de estos pacientes han fallecido durante el ensayo. De ellos, 25 fueron tratados con FCR y sólo nueve con I+V.

Los pacientes tratados con I+V se sometieron a análisis de sangre y de médula ósea para controlar su respuesta al tratamiento. La técnica utilizada se conoce como enfermedad residual medible (MRD), que permite a los médicos ver la cantidad de células cancerosas restantes. El número de células puede ser tan pequeño que el paciente sea asintomático. Un resultado positivo de la prueba MRD significa que quedan células cancerosas.

En el ensayo, este enfoque generó mejoras significativas tanto en la supervivencia libre de progresión como en la supervivencia general en pacientes con LLC no tratada previamente. El efecto fue más fuerte entre aquellos pacientes con peores resultados con los tratamientos estándar, como aquellos con algunas mutaciones genéticas.

A los pacientes adultos se les administró una combinación de medicamentos que bloquean el crecimiento del cáncer durante períodos variables dependiendo de la rapidez con la que respondiera su enfermedad.

El ensayo encontró que este enfoque mejoró significativamente la supervivencia general y libre de progresión en comparación con el tratamiento estándar para la LLC, con más de 19 de 20 pacientes en remisión tres años después de comenzar el tratamiento.

La mayoría de los pacientes tratados con la nueva combinación no tiene leucemia detectable en la sangre o la médula ósea al final del tratamiento El estudio, denominado FLAIR, es un ensayo controlado aleatorio de fase III para la LLC no tratada y se lleva a cabo en más de 100 hospitales de todo el Reino Unido.

«Nuestros hallazgos muestran que, para este grupo de pacientes, el tratamiento es muy eficaz en abordar su enfermedad y es bien tolerado. Esto significa que los pacientes de nuestro ensayo obtuvieron mejores resultados y al mismo tiempo disfrutaron de una mejor calidad de vida durante su tratamiento. La mayoría de los pacientes tratados con la nueva combinación no tiene leucemia detectable en la sangre o la médula ósea al final del tratamiento, lo cual es mejor que con tratamientos anteriores y es muy alentador», asegura el autor principal, Peter Hillmen, de la Universidad de Leeds.

El equipo de investigación ahora espera que este enfoque terapéutico más personalizado, guiado por el control de los análisis de sangre, se adopte como un nuevo estándar de atención para los pacientes que necesitan tratamiento de primera línea para la LLC.

«Los resultados del ensayo FLAIR son excepcionales y presagian un cambio en la forma en que se tratará la leucemia linfocítica crónica.», señala Hillmen.

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