Un tratamiento con implantes consigue eliminar el cáncer de ovario y colorrectal

Bioingenieros de la Universidad de Rice, en Texas han demostrado que pueden eliminar el cáncer de ovario y colorrectal en etapa avanzada en ratones en tan solo seis días.

Bioingenieros de la Universidad de Rice, en Texas (Estados Unidos) han demostrado que pueden eliminar el cáncer de ovario y colorrectal en etapa avanzada en ratones en tan solo seis días con un tratamiento implantable de perlas productoras de fármacos, que podría estar listo para ensayos clínicos en humanos a finales de este año.

Los investigadores utilizaron fábricas de medicamentos implantables del tamaño de la cabeza de un alfiler para administrar altas dosis continuas de interleucina-2, un compuesto natural que activa los glóbulos blancos para combatir el cáncer. Cada una de las perlas productoras de fármacos contiene células diseñadas para producir interleucina-2 que están encerradas en una capa protectora y se pueden implantar con cirugía mínimamente invasiva. El tratamiento y los resultados de las pruebas en animales se publican este miércoles en la revista Science Advances.

Omid Veiseh, profesor asistente de bioingeniería cuyo laboratorio produjo el tratamiento, afirma que los ensayos clínicos en humanos podrían comenzar este otoño porque uno de los criterios de diseño clave de su equipo era ayudar a los pacientes con cáncer lo más rápido posible. Para ello, eligieron solo componentes que previamente habían demostrado ser seguros para su uso en humanos, y ha demostrado la seguridad del nuevo tratamiento en múltiples pruebas.

Solo administramos una vez, pero las fábricas de medicamentos siguen produciendo la dosis todos los días, en el lugar donde se necesita hasta que se elimine el cáncer, explica Veiseh. Una vez que determinamos la dosis correcta (cuántas fábricas necesitábamos) pudimos erradicar los tumores en el 100% de los animales con cáncer de ovario y en siete de los ocho animales con cáncer colorrectal.

En el estudio recientemente publicado, los investigadores colocaron perlas productoras de fármacos junto a los tumores y dentro del peritoneo, los ovarios y otros órganos abdominales. La colocación en el interior de esta cavidad concentró la interleucina-2 dentro de los tumores y limitó la exposición en otros lugares.

Un desafío importante en el campo de la inmunoterapia es aumentar la inflamación tumoral y la inmunidad antitumoral al mismo tiempo que se evitan los efectos secundarios sistémicos de las citocinas y otros fármacos proinflamatorios, señala el coautor del estudio, el doctor Amir Jazaeri, profesor de oncología ginecológica y medicina reproductiva en el MD Anderson. En este estudio demostramos que las ‘fábricas de medicamentos’ permiten la administración local regulable de interleucina-2 y la erradicación del tumor en varios modelos de ratones, lo cual es muy emocionante. Esto proporciona una sólida justificación para las pruebas clínicas, añade.

La interleucina-2 es una citocina, una proteína que el sistema inmunitario utiliza para reconocer y combatir enfermedades. Es un tratamiento contra el cáncer aprobado por la FDA, pero Amanda Nash, estudiante de posgrado en el grupo de Veiseh y autora principal del estudio, asegura que las fábricas de medicamentos provocan una respuesta inmunitaria más fuerte que las pautas de tratamiento con interleucina-2 existentes porque las perlas administranconcentraciones más altas de la proteína directamente a los tumores.

Si administrara la misma concentración de proteína a través de una bomba intravenosa sería extremadamente tóxico, afirma Nash. Con las fábricas de medicamentos, la concentración que vemos en otras partes del cuerpo, lejos del sitio del tumor, es en realidad más baja que lo que los pacientes tienen que tolerar con los tratamientos intravenosos. La alta concentración está solo en el sitio del tumor, defiende.

En opinión de Nash, el mismo enfoque general utilizado en el estudio podría aplicarse para tratar los cánceres de páncreas, hígado, pulmones y otros órganos. Las fábricas de medicamentos podrían colocarse junto a los tumores y dentro de los revestimientos que rodean esos órganos y en la mayoría de los demás. Y si se necesita una citocina diferente para atacar una forma específica de cáncer, las perlas se pueden cargar con células modificadas que producen ese compuesto inmunoterapéutico.

La capa exterior de la perla protege a las células productoras de citocinas de los ataques inmunitarios. Los caparazones están hechos de materiales que el sistema inmunológico reconoce como objetos extraños pero no como amenazas inmediatas, y el laboratorio de Veiseh aprovechó eso en su diseño.

Encontramos que las reacciones a cuerpos extraños apagaron de manera segura y sólida el flujo de citoquinas de las cápsulas en 30 días. También demostramos que podíamos administrar con seguridad un segundo curso de tratamiento en caso de que fuera necesario en la clínica, cuenta Veiseh.

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