Una invasión a la privacidad: el mundo editorial y sus dispositivos de control para leer consumos

En nombre de brindar “la mejor experiencia” , quien lee libros, revistas o diarios en dispositivos electrónicos, así como los que navegan por las redes sociales o los canales de ventas de libros, sufren una invasión a la privacidad, ya sea subrepticia o consentida con un click, sin haber leído “la letra chica” de las condiciones de servicio por el uso de aplicaciones o navegación en la red.

La del sector editorial es otra arista de la controversia por el usufructo de datos privados, que en este caso ha tenido en el banquillo de los acusados a Amazon, el más grande distribuidor de libros del mundo, con alrededor del 45% del total del mercado global.

El lector queda bajo una lupa con la que se vigila en detalle cuál es su temática predilecta, cuánto tardó en leer una página, en cuáles se detuvo por más tiempo, dónde hizo una reseña o marcó algún párrafo, cuánto tiempo a diario le dedica a la lectura. Se trata de información vital para la industria editorial en la era digital.

Las grandes editoriales también monitorean las actividades de los lectores como un espía detrás de un espejo translúcido, como el de las salas de interrogatorio que se ven en las series policiales. Este espejo indiscreto se basa en la interacción con los lectores en redes sociales.

Sin embargo, el volumen de datos reunidos es tan gigantesco que se considera que el seguimiento de los hábitos de lectura aún está en pañales. Las grandes editoriales afirman que aumentarán sus presupuestos en la mejora de sus estrategias de marketing digital e “inteligencia de negocios” en base a los datos que recogen en internet.

“Gracias al libro electrónico y los audiolibros podemos obtener datos que de otra manera sería imposible conseguir”, afirmó Sabrina Salvador, del grupo editorial francés Hachette, al exponer en el VIII Congreso del Libro Electrónico celebrado en la ciudad española de Barbastro en noviembre pasado.

“Los datos pueden mejorar nuestro sector y nos ayudan a hacer las tareas más mecánicas como la traducción sin que por ello se pierda parte creativa”, apuntó. Salvador advirtió que los datos “pueden ayudar, pero necesitas una mente humana detrás que decida qué cuáles son válidos y cuáles no”.

El 62,9% de los lectores de libros busca información o recomendaciones sobre nuevos libros, según el último informe de hábitos de lectura y compra de libros en España, elaborado por la federación editores españoles, La recomendación por parte de amigos y familiares representa un 52,7% del total, es decir la principal fuente de información para quien está en busca de nuevos libros que leer, indica el informe. Las redes sociales, foros y blogs representan un 25,6%.

Mientras Google Assistant, Apple Siri, Microsoft Cortana, Samsung Bixby y Alexa, de Amazon, los principales asistentes virtuales en internet, avanzan en pos de superar sus limitaciones, cada día se hacen más de 3,5 millones de consultas relacionadas con libros a través estos dispositivos.

El “Gran Hermano” de Amazon reside además en su web, en la aplicación de Kindle y en el dispositivo del mismo nombre para la lectura de libros electrónicos, cuyo lanzamiento en 2007 marcó un hito histórico en el mercado editorial.

“Quizá en menos de un año, podremos agregar a la lista de confianza a los nuevos asistentes de voz, ya que nos dirán con motivo qué libros nos gustarán”, comentó en el foro español del libro electrónico Bradley Metrock, director de Project Voice, una plataforma que “utiliza poesía para entretener, educar e inspirar”.

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