UNLP instalará una planta de alimentos deshidratados de alto valor nutricional

La Fábrica de Alimentos, que tendrá “una capacidad potencial de producir hasta 150 mil raciones diarias”, pondrá su producción “a disposición del Estado para cubrir las necesidades de los sectores más vulnerables”.

Una planta de alimentos deshidratados que elaborará raciones de comida de alta calidad nutricional y muy sencillas de preparar, destinado a sectores vulnerables, inaugurará en las próximas semanas la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) “con una capacidad potencial de producir hasta 150 mil raciones diarias”, reveló el presidente de esa casa de altos estudios, Fernando Tauber.

“Venimos avanzando en un proceso para poner en funcionamiento fábricas sociales universitarias que respondan a las demandas más críticas de nuestra sociedad y a las necesidades de desarrollo de nuestro país. La Fábrica de Alimentos se inscribe en ese escenario”, explicó Tauber a Télam.

El directivo consideró que “si hay argentinos que en este momento están pasando hambre, la Universidad tiene que producir alimentos. Tenemos el conocimiento, la infraestructura, la tecnología y los recursos humanos formados para dar respuesta a una demanda que es urgente y frente a la cual no podemos hacernos los distraídos”.

La Fabrica de Alimentos comprende dos plantas: una de disecado de vegetales y la otra de mezclado y empaquetado, instaladas en un predio de 60 hectáreas que posee la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, en la calle 66 y 167 de la periferia platense.

Una zona estratégica, en pleno cordón hortícola de La Plata y en contacto directo con los productores que proveerán de vegetales frescos a la planta de disecado.

El proyecto, dijo Tauber, demandó hasta el momento una inversión de unos 200 millones de pesos entre construcción y equipamiento y, mientras la planta de mezclado ya está operativa, la de deshidratación de vegetales “estará en pleno funcionamiento antes del último trimestre del año”, estimó.

“La obra civil está casi terminada pero después hay que instalar el equipamiento y eso lleva un tiempo más”, precisó a esta agencia Juan Manuel Santillán, director del Programa Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS UNLP) a cargo de la administración y dirección operacional de la planta quien destacó “que toda la maquinaria adquirida es de industria nacional”.

El director de PAIS destacó la determinación en realizar el proyecto, tanto del presidente de la UNLP como de su vicepresidente institucional, Marcos Actis, al considerar que “sin decisión política de las autoridades esto no se realizaba”.

La iniciativa “surgió hace muchos años desde la presidencia de la Universidad, que buscaba mejorar el menú y ampliar la variedad de comida del comedor universitario” explicó a Télam el ingeniero Sergio Giner, coordinador de los aspectos técnicos del proyecto.

“A ellos se les ocurrió que podríamos hacer un tipo de guiso, con orientación vegana y una base energética”, explicó Giner, del departamento de Ingeniería Química y miembro del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (Cidca), que depende de la UNLP, el Conicet y la CIC.

El proceso de elaboración “consta de dos partes: en una planta ingresan los vegetales o frutas frescas que se procesan hasta obtener el material deshidratado y de ahí pasan a la planta de mezclado para la dosificación y mezcla de ingredientes (los vegetales deshidratados más la base proteica) y el envasado del producto final.

El ingeniero dijo a Télam que ya estuvieron realizando algunas pruebas y aseguró que están en condiciones de “producir unos 5 mil kilos de guiso deshidratado por mes, aproximadamente 50 mil raciones, considerando una ración 100 gramos”.

Sin embargo, aspiran a que la producción sea mucho más elevada cuando ambas plantas estén operativas todos los días y trabajando en varios turnos.

El producto principal -el guiso- es una mezcla deshidratada de verduras de producción local (zapallo, zanahoria, pimiento, cebolla, papa, ajo, perejil), más lenteja o arveja o arroz con carne o PVT (Proteína Vegetal Texturizada), se pueden agregar aderezos, pimentón, provenzal, orégano y algún acentuador de sabor (caldos). El producto sale condimentado y saborizado.

“La formulación de esos alimentos incluye carbohidratos, proteínas, lípidos (aceite vegetal), vitaminas y minerales”, indicó Giner y detalló que “en este momento estamos trabajando con tres recetas: guiso de arroz y vegetales, guiso de lentejas y vegetales, y guiso de arvejas y vegetales”. Pero adelantó que el menú de opciones se irá ampliando con la puesta en marcha de la planta.

Giner subrayó que “los pigmentos suelen tener acción antioxidante y en el caso de utilizar cereales de escaso tenor proteico como el arroz, es aconsejable suplementar el guiso con proteínas de alto valor biológico”.

En cuanto a las legumbres, especialmente arveja y lenteja, el investigador precisó que contienen entre 22 y 25% de proteínas, teniendo un aporte mucho más nutricional que el del pan que aporta entre un 10 y 13%.”

Las familias sólo deberán cocinar las raciones en agua durante unos 20 minutos hasta alcanzar una jugosidad mínima para que el producto quede bien. “Son productos sin proceso de hidratación”, aclaró el coordinador técnico del proyecto.

Para Giner, el proyecto contribuye a que la Universidad establezca un “círculo virtuoso entre la investigación científica, la aplicación práctica de esos conocimientos y a la vez genere nuevas preguntas para avanzar en nuevas líneas de estudios”, y además contribuye “a disminuir la inseguridad alimentaria y mejorar la calidad de vida de quienes hoy se encuentran excluidos o postergados”.

Acompañan a Giner, los investigadores Silvana Demarchi y Martín Torrez Irigoyen, todos pertenecientes al Cidca y con experiencia y antecedentes científicos en el ámbito de tecnologías para mejorar la calidad, agregar valor y maximizar la vida postcosecha de hortalizas, frutas y verduras.

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