Alternativas sustentables para la acuicultura

El Centro Austral de Investigaciones Científicas del CONICET participa en un proyecto internacional que busca desarrollar nuevos sistemas de cultivo de organismos acuáticos en regiones con costa al Atlántico.

Las actividades que la humanidad ha desarrollado para obtener el alimento fueron modificándose a lo largo de la historia para poder sostener a una población cada vez más grande y acompañar cambios en los estilos de vida. Así, de la recolección y la caza se pasó a la agricultura y la ganadería; y los sistemas productivos asociados a estas actividades siguen mutando merced a los avances científicos y técnicos. En las últimas décadas, este derrotero comenzó a incorporar, además, preocupaciones acerca del impacto de estas acciones sobre el ambiente, los ecosistemas y la salud humana.

La pesca no es ajena a estos movimientos. Con el correr de los siglos aquellos grupos humanos que pescaban de manera rudimentaria, en costas o cursos de agua poco profundos, fueron adquiriendo tecnologías especializadas y accediendo a otras zonas y presas. En la actualidad, uno de los desarrollos que contribuyen al aumento de productividad es lo que se conoce como acuicultura que consiste, según la FAO, en el “cultivo de organismos acuáticos en las que el hombre interviene en el proceso de cría para aumentar la producción”.

Tomás Chalde, investigador del CONICET en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) centra parte de sus investigaciones en esta área, como parte de un proyecto internacional llamado ASTRAL, y comenta que “En Tierra del Fuego se han llevado a cabo varios emprendimientos de acuicultura, relacionados principalmente con la producción de de mejillones. A pesar de que comenzó a fines de 1990, en la actualidad se mantiene en un estado incipiente a escala artesanal”.

La acuicultura puede realizarse a través de diversos sistemas. “Uno de los más conocidos son los monocultivos intensivos donde se produce una única especie, como ocurre en la producción de salmónidos en el mar. Con el avance de la tecnología y el conocimiento, se ha logrado el uso de sistemas novedosos como por ejemplo, los sistemas multitróficos integrados (IMTA de su sigla en inglés), donde se cultivan varias especies que se complementan por sus hábitos alimentarios. Justamente el desarrollo de este tipo de sistemas a lo largo del Océano Atlántico, es el objetivo del proyecto ASTRAL del que formo parte junto a otros investigadores e investigadoras del CADIC”, describe Chalde.

“En los sistemas IMTA sólo se ofrece alimento a los organismos del nivel trófico superior, mientras que sus desechos son utilizados por especies de niveles tróficos inferiores, reduciendo el impacto ambiental y maximizando la utilización del alimento ofrecido a los animales”, continúa el investigador.

Este sistema de producción presenta ventajas sobre los sistemas tradicionales, principalmente relacionadas con la sustentabilidad ambiental. Sin embargo, lograr un buen equilibrio entre la producción, el ambiente y la rentabilidad para producir diferentes especies en el mismo momento y lugar, representa un gran desafío científico-tecnológico. Esto se traduce en que normalmente la acuicultura multitrófica se aplique principalmente en producciones de pequeña o mediana escala y en búsqueda de un mercado exigente que demanda un producto natural de alta calidad. Por este motivo, en la actualidad, tanto a nivel mundial como nacional, existen pocos emprendimientos productivos que utilicen estos sistemas ambientalmente amigables.

 

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