Avanzan en el análisis genómico del poroto para evaluar su adaptabilidad

La simbiosis fijadora de nitrógeno es un proceso que tiene lugar en las plantas leguminosas cuando se enfrentan a condiciones de baja disponibilidad de ese compuesto en el suelo. Se trata de una asociación íntima que se establece entre la especie vegetal y unas bacterias denominadas rizobios en la que ambas partes se favorecen: la primera, al ser infectada por las bacterias obtiene el nitrógeno crucial para su crecimiento, y estas encuentran el hospedador donde sobrevivir, ya que se alojan en nódulos de la raíz y consiguen el carbono proveniente de la fotosíntesis realizada por el vegetal.

Un equipo de investigación integrado por expertos y expertas del CONICET en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM, CONICET-UNLP), con la colaboración del Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE, CONICET-UNNE), publicó recientemente dos artículos en las prestigiosas revistas científicas Scientific Reports y Functional Plant Biology en los que analizan el genoma simbiótico y la capacidad de la planta del poroto común (Phaseolus vulgaris) para seleccionar y alojar preferentemente las bacterias más eficientes para la fijación de nitrógeno, información importante tanto a nivel económico –nuestro país produce anualmente unas 380 mil toneladas, de las que un 97 por ciento se exporta– como ambiental, ya que podría contribuir al desarrollo de tecnologías más amigables con el medioambiente.

“El trabajo, en su conjunto, se dio en el marco del consorcio europeo INCREASE (sigla en inglés para Colecciones Inteligentes de Recursos Genéticos de Leguminosas Alimenticias para los Sistemas Agroalimentarios Europeos), del que forma parte nuestro laboratorio, que cuenta con apoyo económico de la Comisión Europea”, comenta Mario Aguilar, investigador del CONICET en el IBBM y autor de los estudios. “El propósito fue investigar los rasgos de la planta que reflejan la adaptación en regiones distantes y diferentes de sus orígenes, aplicando aproximaciones experimentales de ensayos a campo y básicos, sobre la estructura y características moleculares del poroto, y examinando genomas de variedades diversas adaptadas a regiones europeas”.

En ese contexto, el equipo de Aguilar evaluó la interacción entre los rizobios y distintos pooles genéticos de poroto para indagar sobre las características determinantes de la capacidad de fijar nitrógeno y el perfil de genes requeridos para facilitar una mejor productividad. Los pooles analizados provinieron de los distintos centros de domesticación y diseminación de este cultivo: la región mesoamericana en el que se originó; los Andes del Sur; y la región de montaña entre Ecuador y Perú. Mediante distintos análisis comparativos, los y las expertos y expertas pudieron determinar cuáles son los tipos de rizobios con los que las plantas de poroto común de diversas regiones de América encuentran mayor afinidad mutua. “Para identificar marcas génicas distintivas en variantes de la planta, examinamos genes simbióticos mediante la aplicación de herramientas bioinformáticas”, comenta Aguilar.

Pese a ser una fuente importante de proteínas, hidratos de carbono, minerales y fibra, la dieta de los/as argentinos/as no tiene al poroto entre sus favoritos. Sin embargo, en nuestro país y, en particular, en la zona del Noroeste argentino, es un cultivo significativamente importante en materia económica. Año a año las especies de esta leguminosa que se cultivan aquí – fundamentalmente alubia y negro – tienen como destino Brasil, Argelia, Francia y España.

“Por eso son relevantes estos trabajos. La población mundial aumentará en los próximos años, y consecuentemente se espera el aumento de la demanda de alimentación. Se revela, entonces, como meta esencial el mejoramiento de la productividad de los sectores agronómicos, que comprenda al mejoramiento de la calidad alimenticia, el desarrollo de variedades resistentes y tolerantes a estrés biótico y abiótico, es decir de los organismos y del entorno, en el contexto de una agricultura sostenible y amigable con el medio ambiente. Los avances en el análisis de genomas de leguminosas ciertamente ayudan en esta tarea”, cierra Aguilar.

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