Claves para detectar artritis en niños y adolescentes

Inflamación y rigidez en articulaciones, asociadas a dolor, especialmente en rodillas, tobillos, muñecas, dedos de la mano y codos, en menores de 16 años, son síntomas potenciales de un grupo de enfermedades reumatológicas.

La artritis idiopática juvenil (AIJ) constituye un grupo heterogéneo de desórdenes inflamatorios que se manifiestan en niños y adolescentes menores de 16 años y persisten por al menos 6 semanas. Cada categoría se diferencia por su presentación, manifestaciones clínicas y pronóstico, destacándose la aparición de síntomas como rigidez, inflamación articular y dolor. La AIJ es la enfermedad reumática crónica más frecuente en niños y una causa importante de discapacidad. En países que cuentan con estadísticas propias, su prevalencia es de entre 16 y 150 casos cada 100.000 habitantes.

“Luego de la consulta, el pediatra o médico tratante, seguramente derivara al especialista en reumatología infantil si los síntomas persisten durante 6 semanas o más. Para diagnosticar cualquiera de estas categorías, además de atender a los signos y síntomas que manifiesta el paciente, es factible que se soliciten estudios de imágenes y análisis de sangre para apoyar a la sospecha diagnostica del especialista”, sostuvo la Dra. Daniela Vidal, médica pediatra, especialista en Reumatología Infantil del Hospital de Niños de la Santísima Trinidad y del Sanatorio Allende de Córdoba.

Como complicación extraarticular, puede presentarse uveítis (una forma de inflamación ocular) que suele no dar síntomas y debe pesquisarse de rutina en una consulta oftalmológica.

En el estudio, se evaluó la información disponible de 320 pacientes diagnosticados con AIJ entre 2017 y 2019 y con al menos 1 año de seguimiento (incluyó 17 centros de atención especializada de todo el país). De allí se desprendió que la edad promedio al comienzo de los síntomas fue de 6,9 años y el 65,6% fueron niñas. En el 54,5% de los casos el primer profesional que visitaron fue el traumatólogo y el 57% de los pacientes habían recibido tratamiento previo: el 90,9% antiinflamatorios no esteroides (AINES) y el 5,11% corticoides.

“Es fundamental comenzar a recabar y a analizar información local sobre enfermedades de estas características. Por otro lado, concientizar al respecto a la comunidad puede ayudar a que, ante determinados indicios, más personas realicen una consulta oportuna con un especialista en reumatología para acortar los tiempos al diagnóstico y al tratamiento, y así mejorar su calidad de vida y pronóstico”, destacó la Dra. Judith Giupponi, médica reumatóloga infantil del Hospital de Niños ‘Dr. Orlando Alassia’ de Santa Fe.

Diversos estudios multinacionales habían mostrado que pacientes de países con niveles socioeconómicos más bajos presentan índices de mayor actividad de enfermedad y daño articular y extraarticular que los de países más desarrollados. A su vez, este daño se vio asociado al retraso en la consulta especializada y a la demora diagnóstica. En este sentido, se enfatiza la importancia de la derivación oportuna de los pacientes a los especialistas, así como el comienzo temprano de un tratamiento modificador de la enfermedad.

Tal como refirió la Dra. Vidal, “si la artritis idiopática juvenil, sea cual fuere su subtipo, no es adecuadamente identificada y tratada desde etapas tempranas, puede generar consecuencias irreversibles para el resto de la vida y generar inclusive determinados niveles de discapacidad”.

El estudio de la UNISAR y Novartis incluyó 7 subtipos de artritis idiopática juvenil presentes entre los pacientes argentinos relevados: oligoartritis, poliartritis FR+, poliartritis FR-, artritis sistémica, artritis indiferenciada, artritis relacionada con entesitis y artritis psoriásica juvenil.

“Esta última no es una categoría frecuente, aunque -como el resto- tiene características propias. Requiere de una alta sospecha clínica para evitar demoras significativas en su diagnóstico”, sostuvo la Dra. Giupponi.

Particularmente, la artritis relacionada con entesitis suele desencadenarse entre los 10 o 12 años. Es más frecuente en varones y las características más comunes al momento del diagnóstico son rigidez matinal, inflamación en articulaciones -sobre todo tobillos, rodillas y caderas- y en forma asimétrica en los primeros seis meses) y entesitis (inflamación en la unión de los tendones con los huesos) en las extremidades inferiores.

En este subtipo, es necesario controlar la evolución y verificar inflamación de columna y/o articulaciones sacroilíacas, especialmente si el paciente presenta HLA B27 positivo en análisis de sangre. La demora en derivar a un reumatólogo es un predictor del aumento de la actividad de la enfermedad.

En tanto, en la artritis psoriásica juvenil, hay pacientes que comienzan con síntomas entre los 2 y 4 años y en su mayoría son mujeres; presentan uveítis, hinchazón de los dedos, descriptos como ‘dedos en salchicha’.Otros presentan síntomas recién entre los 9 y 11 años y la mayoría son hombres; estos tienen una incidencia alta de entesitis, con predisposición a inflamación de la base de la columna y psoriasis.

Las características clínicas y los resultados radiográficos y de laboratorio son similares para los dos grupos.

El camino hacia el diagnóstico de la artritis psoriásica juvenil también es complejo, con demoras de hasta un año desde el inicio de los síntomas6,18,19 y, lo que es más grave, un tercio de los pacientes tiene un diagnóstico erróneo durante cuatro años hasta dar con el correcto.7

“Cumpliendo con el adecuado tratamiento, llevando una vida sana y con seguimiento médico, los jóvenes que hoy tienen estas enfermedades seguramente puedan llegar a ser adultos sin restricciones en su vida personal, social y laboral por su enfermedad reumática. Podrán realizar actividad física y no sufrir dolor, por eso es tan necesario insistir en diagnosticarlos cuanto antes e iniciar el tratamiento que corresponda en cada caso”, completó la Dra. Vidal.

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