Además de los factores de riesgo clásicos como la hipertensión, el tabaquismo y el colesterol alto, expertos destacan la creciente importancia de riesgos emergentes como la obesidad, la contaminación ambiental, el estrés y la soledad.

“Tradicionalmente, los factores de riesgo más conocidos han sido la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto y el tabaquismo. Estas condiciones se han trabajado durante décadas como determinantes en la salud cardiovascular. Sin embargo, hoy emergen nuevos factores de riesgo que cobran cada vez más relevancia en el manejo y predicción de enfermedades cardíacas. Entre ellos, la obesidad se presenta como un factor fundamental, una verdadera pandemia que afecta a millones de personas y que multiplica los riesgos asociados a infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.” expresó la Dra. Susana Ginestar, Cardióloga de Boreal Salud (Matricula 4738).
Entre los principales factores de riesgo emergentes que aumentan la incidencia de enfermedades cardíacas se destacan:
Contaminación ambiental: la exposición al aire contaminado se ha asociado con un mayor riesgo cardiovascular.
Soledad e insomnio: la falta de interacción social y los problemas de sueño son factores de riesgo que contribuyen a las enfermedades del corazón.
Dislipemia heterogénea: esta condición se caracteriza por niveles elevados de LDL (colesterol malo), de triglicéridos y bajos de HDL (colesterol bueno), lo que incrementa el riesgo cardiovascular.
Marcadores genéticos y de inflamación: la presencia de factores de riesgo genéticos y marcadores de inflamación puede predisponer al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Estrés crónico: el estrés prolongado y otras condiciones emocionales pueden desencadenar un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.
Lo que ocurre actualmente es que los factores de riesgo clásicos se conocen y se trabajan en la prevención, pero los factores emergentes muchas veces no se tienen en cuenta, a pesar de que afectan cotidianamente a miles de personas y dañan su salud sin que exista una real conciencia sobre su impacto. En este contexto, hacerlos visibles resulta crucial para mejorar la prevención y reducir la carga de enfermedades cardiovasculares a nivel global.
“Un punto que merece especial atención es la situación de las mujeres que son sostén de familia. La falta de tiempo y el costo económico dificultan el acceso a chequeos médicos preventivos. En muchos casos, la soledad, la angustia y el estrés llevan a canalizar las emociones a través de la comida, lo que deriva en obesidad, ansiedad y mayor riesgo cardiovascular. Este fenómeno representa un desafío no solo sanitario, sino también social, donde la inequidad y las condiciones laborales influyen directamente en la salud del corazón.” agregaron desde Boreal Salud.