El cambio climático no es un problema futuro: ya está modificando de manera visible distintos territorios de la Argentina. Sus efectos van mucho más allá del aumento de la temperatura promedio e incluyen transformaciones en sistemas climáticos complejos, como los regímenes de lluvias, la frecuencia de sequías e inundaciones y la intensidad de fenómenos extremos.

Entre los cambios documentados se destacan las precipitaciones extremas e inundaciones recurrentes en el Noreste y el Litoral. Estas no solo generan daños materiales, sino que también exponen la vulnerabilidad humana de las ciudades: impactos en barrios de bajos recursos, interrupción de servicios esenciales e incremento de riesgos para la población más expuesta.
En la Cordillera de los Andes, el retroceso de los glaciares compromete el acceso al agua de las poblaciones asentadas en sus laderas y de actividades históricas como el turismo invernal. En la Cuenca del Plata, la variabilidad climática afecta directamente los caudales de sus ríos, con consecuencias para el abastecimiento de agua y la producción agrícola.
En el norte del país se observa un creciente estrés hídrico, resultado del aumento de temperaturas y de cambios en los patrones de precipitación, un fenómeno que tiende a intensificarse y expandirse geográficamente. Al mismo tiempo, se registra un aumento del nivel del mar en áreas del litoral marítimo y en la costa del Río de la Plata.
Para dimensionar los riesgos futuros, el ex Ministerio de Ambiente desarrolló el Sistema de Mapas de Riesgo del Cambio Climático (SIMARCC), que integra proyecciones para 2030, 2050 y 2100. Esta herramienta permite analizar cómo interactuarán las futuras condiciones climáticas con la vulnerabilidad social y económica de cada región.
Los datos muestran que sin medidas de adaptación y mitigación, los costos económicos, sociales y ambientales del cambio climático crecerán exponencialmente. La adaptación no es una opción, sino una necesidad urgente para proteger las comunidades más vulnerables y preservar sectores productivos estratégicos, como el agro.