Desarrollan una “caja negra” para automóviles que permitirá reducir accidentes

El nuevo dispositivo fue diseñado por especialistas del INTI y ya está disponible para la industria. Cuenta con sensores que envían información a una nube en tiempo real y permite, por ejemplo, generar alarmas a conductores que realizan maniobras bruscas.

Zapatillas que miden el pulso cardíaco de deportistas, valijas que se abren de manera remota y sistemas de calefacción que se programan por celular, son sólo algunos ejemplos de lo que se conoce como “internet de las cosas” —es decir, la interconexión de objetos cotidianos a la red—. En línea con esta tendencia, especialistas del INTI desarrollaron un dispositivo que permite monitorear automóviles para mejorar la eficiencia y anticipar fallas técnicas.

“Con el nuevo sistema, denominado <Car Analytics>, es posible, mediante sensores ya disponibles en diferentes partes del vehículo, sumados a los que agrega el dispositivo, obtener información sobre ubicación, velocidad, temperatura, vibración, consumo de combustible, volumen de la radio, utilización de cinturón de seguridad, luces encendidas en la ruta, entre otros parámetros”, detalla Alex Lozano, referente del sector de Micro y Nanotecnologías del INTI, que participó en el desarrollo junto a Nehuén Berón.

Los datos obtenidos se envían a un servicio de almacenamiento en la nube (a través de un canal de comunicación de banda estrecha), que habilita tanto su monitoreo como su procesamiento y administración remota. “A diferencia de otros dispositivos del mercado, que transmiten solo vía bluetooth, este desarrollo comparte la información en tiempo real a través de la nube”, subraya María de los Ángeles Cappa, responsable de Áreas de Conocimiento del organismo.

En caso de detectar que un conductor se desvíe del trayecto o acelere de forma imprudente, permitirá emitir algún tipo de alerta para evitar accidentes. De ocurrir algún siniestro, también podría realizar un pedido de auxilio y guardar información en su memoria para peritajes posteriores —tal como sucede con las “cajas negras” de los aviones—.

La plataforma tiene un tamaño de seis por cinco centímetros y se puede colocar en vehículos livianos que cuenten con una unidad de control de motor (ECU, por su sigla en inglés), presente en la mayoría de modelos del año 1995 en adelante. A diferencia de otros equipos importados, la ventaja es que se puede personalizar en función a las necesidades de clientes locales. Por ejemplo, podrían utilizarlo empresas aseguradoras para aplicar una tarifa en función al manejo de cada conductor o flotas de taxi para programar el mantenimiento de cada unidad según su uso.
Al dispositivo se le incorporó un acelerómetro de tres ejes, un posicionador GPS y cuenta con un zócalo de expansión que permite integrar otros sensores a la plataforma. Además, se pueden almacenar datos en una tarjeta de memoria del tipo SD para salvaguardar los registros.
“Este desarrollo es uno de los tantos generados por la pasión de nuestros técnicos por encontrar nuevas soluciones y aplicaciones tecnológicas a las diferentes industrias, y en el caso de este dispositivo estamos trabajando con varios interesados para aplicarlo con diferentes alcances”, afirma Leonardo Spina, gerente de Desarrollo Tecnológico e Innovación del Instituto.

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