La Genética y algunas paradojas del tiempo

Por el  Dr. Elio Prieto González,  médico genetista, graduado en la Universidad de la Habana. Investigador y  Docente Universitario. Reside en Buenos Aires

La genética es una forma de entender la transmisión de la herencia, una disciplina que surgió en medio del siglo XIX.

Si en política el Siglo XIX puede haber durado hasta la Primera Guerra Mundial;  en Ciencias Naturales, el siglo XX se adelantó lo suficiente para dejar el testimonio de algo que confirmaría la paradoja de Asimov que niega la posibilidad de viajes en el tiempo, porque si  estos fueran posibles estaríamos inundados de visitantes llegados del futuro.  Si le diéramos todo el crédito a esa paradoja, difícil de negar por cierto, tendríamos una refutación en la insólita propuesta de Mendel en el sentido de que la herencia dependía de factores, unidades discretas a los que luego se les llamo genes y no a la mezcla de sangres, una herencia fluida, sin discontinuidades con una fuerte carga simbólica. Porque ¿Qué es mas intenso que la sangre para explicar lo que recibimos de los antepasados? Pura sangre. No obstante Mendel lo refuta con una elegancia extrema y sobre todo, pensando como alguien que hubiera nacido varios  años después.

Foto: Asimov

En el momento en el que Mendel interpreta sus resultados utilizando la matemática  como nadie antes en Ciencias Naturales, el eureka era la idea  de que los genes son unidades que se presentan como cartas mostrando una cara y ocultando otras a las que se les llama recesivas y que gobernaban una característica por vez, haciendo del conjunto de lo que somos, el producto de un grupo de instrucciones capaces de funcionar en las arvejas y en otras especies mas cercanas. Cuatro décadas mas tarde el siglo alcanzó a Mendel y sus leyes de la herencia fueron propuestas de nuevo por tres investigadores independientemente.

 Foto: Mendel

La coincidencia encarna la oportunidad, la maduración de conceptos que iban a permitir que una generación asistiera como en otro 1492 a la llegada a un Nuevo Mundo subatómico, a la desconstrucción de la continuidad de la materia casi de la misma forma  en que la Genética reveló la discontinuidad de los genes que todavía no se llamaban así. La Geología, el origen de las especies, daban noticias de una Tierra cambiante, mucho más antigua y desconocida ahora en que ya se había alcanzado   el polo norte y las fuentes del Nilo. En ese nuevo renacimiento el hombre fue rápidamente apartado del centro donde se había sentido cómodo. El rey de la creación era el resultado de instrucciones que podían mezclarse con otras instrucciones y era  además   demasiado parecido a un mono. La resaca de la borrachera sapientísima del homo sapiens ¿sapiens? rebotaría en el superhombre y el inconsciente, después por ese mismo camino aparecería barnizado de palabras robadas, el hermano gemelo del Zaratustra, el untermenschen.  La física entro en crisis porque no se había previsto la unidad de lo enorme newtoniano con lo inmensamente diminuto, la radiactividad y el efecto fotoeléctrico, la dualidad de la luz, capaz de comportarse como onda y como un corpúsculo. La relatividad del tiempo y la producción de aminoácidos con hidrogeno y descargas eléctricas, los telescopios y  el análisis químico de las estrellas, solo por la luz que emitían y el terror ostensible  de que se alejaran de nosotros. Se corrían hacia el rojo, Doppler mediante. Era el momento de un corrimiento mayor hacia el rojo, el de la Gran Guerra, luego empequeñecida por la otra y el del bolchevismo, en un territorio de sombras y catedrales como bucles de repostería. Cuando se vió que los Rx podían aumentar los cambios en los genes de las moscas, Mendel había muerto hacia años.

Nadie sabía aún de que estaban hechos los factores de Mendel. En las celdas o células, esos átomos de lo vivo, había como en el átomo de lo físico neutrones y electrones, un núcleo y otras complejidades que aparecían  con mayor detalle, al igual que sucedía con las estrellas, a medida que aumentaba la potencia de la óptica. Los ácidos nucleicos eran, moléculas aburridas en medio de una revolución que explicaba con cierta rapidez, desde la descomposición de la glucosa hasta la fuerza con que se contraían los músculos o cuales eran los componentes de la bilis y las posibilidades de la insulina. Los genes seguían huérfanos de una molécula que les diera entidad. Mendel y Darwin viviendo a una distancia que incluso entonces no era grande, permanecieron distantes, sin conocerse y sus teorías sin haber convergido aún: la Genética con la Evolucion. Los acidos nucleicos y los genes, divergiendo y acercandose. La Biología evaluada como una ciencia exacta, el metabolismo como un mapa químico y los genes lejos de que alguien los identificara en la célula y demostrara que los factores de Mendel eran ácidos y estaban en el mundo, se transmitían en cromosomas, otra palabra del nuevo siglo.

En la Genética de Mendel hay una propuesta capital para entender  como se transmite la esencia de los seres vivos en este planeta, porqué se asocian y se dispersan las características que pueden transmitirse entre las generaciones. Un viajero en el tiempo quizás le habría advertido que de utilizar la palabra gen, le echarían en cara   su condicion de monje que aviesamente  pretendia unir el  Génesis con la Genética, de manera que Mendel  puede que vaciló y no les dio nombre, por lo que en última instancia ante la advertencia del viajero del tiempo, decidió solo expresar lo mas importante, para que el futuro se encargara de irlo asimilando de a poco.

Pasaron casi 100 años y en el camino el mundo fue elaborando  principios de incertidumbre, la mecánica quántica, la electrónica y la certeza de la posibilidad de la destrucción. Cien años después de que Mendel comunicara sus interpretaciones en Viena, Fermi lograba en Chicago la reacción en cadena. El tiempo hasta la desintegración del átomo había sido menor que el necesario para identificar el ADN con los genes y darle forma, esa forma armoniosa y autorreproducible que tiene el ADN.

Entonces ni ahora la mayoría comprende de qué se tratan esas leyes y esa molécula nacida en 1953. ¿Será por eso que los viajeros que vienen del futuro no nos adelantan demasiado de lo que ya saben?

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