Nuevas terapias de rejuvenecimiento: tras el sueño de los alquimistas

Con tratamientos de reprogramación celular, el hallazgo de cuatro genes clave en el envejecimiento y el uso de bacterias con efecto pro-longevidad, la ciencia está corriendo las fronteras en la extensión de la vida humana. Varias de estas investigaciones de punta se están haciendo en Argentina. Y tendrían beneficios para enfrentar no solo el deterioro físico, sino también mental.

La medicina regenerativa, basada en terapias con células madre, propone la reparación de tejidos lesionados, disfuncionales o enfermos.

Y en los últimos años ha tenido avances que parecen terreno de la ciencia ficción, como la posibilidad de extender la vida humana y no solo enlentecer, sino frenar y hasta revertir el envejecimiento.

“Es el sueño de los alquimistas, alcanzado por la ciencia”, dice Rodolfo Goya, investigador superior del Conicet en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Universidad de La Plata (INIBIOLP). “Rejuvenecer es posible, y ya se ha logrado a nivel celular”, afirma. Cada especie, tiene una longevidad programada en su ADN. “Pero podemos cambiar ese programa genético y reprogramarnos para vivir 100 o 120 años”, asegura.

Empezamos a envejecer desde que nacemos. Pero hoy se puede revertir ese proceso, como le sucedió al personaje de la película “El extraño caso de Benjamin Button”. Al menos en el laboratorio.

“El punto de inflexión fue a comienzos de este siglo, cuando el japonés Shinya Yamanaka (Premio Nobel de Medicina en 2012) descubrió cuatro genes -que hoy llevan su nombre- cuya función es, al momento de la concepción, llevar a la célula a un estadío primitivo, al punto cero, y luego se desactivan”, explica Goya. De otro modo, el envejecimiento de los padres sería heredado por los hijos y acumulado generación tras generación.

“Tenemos en nuestro propio organismo la llave para la juventud eterna”, dice Goya con simpleza poética. Pruebas en cultivos celulares mostraron que estos genes pueden activarse y las células adultas vuelven a ser jóvenes. La complejidad radica en trasladar esto a tejidos, órganos, o a un ser vivo completo.

Las investigaciones están en marcha. Y hay fondos para ello. Recientemente, la compañía estadounidense Altos Labs, cuyo principal accionista es el multimillonario fundador de Amazon Jeff Bezos, contrató al mismísimo Yamanaka y un equipo de científicos estrella con el objetivo de investigar tecnologías con potencial de lograr el rejuvenecimiento.

Estrés oxidativo y desbalance energético

En lugar de “pelearle a la muerte”, el biólogo molecular Pablo Helguera, dice que prefiere “ganarle calidad de vida”. Comenzó estudiando, primero en Córdoba y luego en Estados Unidos donde hizo su PosDoc, por qué mueren las neuronas en el Alzheimer.

Esto lo llevó a interesarse por el envejecimiento, que es el principal factor de riesgo para esta enfermedad. Una cosa lleva a la otra, y así empezó a investigar el síndrome de Down.

“Las personas Down tienen una copia extra del cromosoma 21 con un gen que codifica para el Alzheimer, y muchos de ellos desarrollan tempranamente síntomas”, explica Helguera. “También presentan déficit cognitivos, de desarrollo y desajustes relacionados con el metabolismo energético”. Es un síndrome de envejecimiento celular acelerado, llamado senescencia, que ocurre cuando la célula pierde capacidad de dividirse y replicarse.

Un aspecto relacionado es el “estrés oxidativo”. La oxidación es un efecto natural que provoca el oxígeno en el funcionamiento celular, al producir radicales libres, que se contrarresta con otras moléculas antioxidantes.

El problema es que cuando hay una oxidación mayor, o estrés oxidativo, la célula activa un programa para dejar de replicarse, y hay un envejecimiento acelerado.

“Lo que estamos estudiando es qué sustancias podemos darle a la célula para retrasar ese daño oxidativo. Algunas de ellas son bien conocidas, como el resveratrol del vino tinto”, dice Helguera.

Pero ocurre que el envejecimiento no es un castigo, sino un mecanismo de defensa. ”La célula detecta el umbral de riesgo y se frena. El cáncer pasa cuando la célula no pone el freno y se replica descontroladamente. Se produce un desbalance y aparece el tumor. Por eso es importante lograr una sintonía fina en estos mecanismos celulares”, advierte Helguera.

Terapias hormonales y medicina ortomolecular

“Envejecer es un proceso de transformación”, dice la doctora Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787) médica clínica endocrinóloga de la UBA. “Las células envejecen y mueren por oxidación, un mecanismo que se puede enlentecer. Pero la entropía o pérdida de energía, es algo que no desaparece. Hoy, mediante la alimentación y el manejo de nuestras emociones podemos retrasar el envejecimiento”, apunta.

“Como el proceso de envejecimiento se basa en la oxidación, nuestra alimentación carente de antioxidantes hace que ese proceso sea más veloz e intenso”, dice la médica especialista en Medicina Ortomolecular, disciplina que busca prevenir y tratar enfermedades a partir de una óptima nutrición. Si consumimos antioxidantes de verduras y frutas como limón y frutos rojos), junto al manejo del estrés, el buen descanso y la actividad física, nuestro envejecimiento será más lento.

La alimentación anti-inflamatoria es la base del anti-aging, siempre que esté acompañada del manejo del estrés y las emociones.

“Se ha comprobado que el estrés puede frenar la absorción de nutrientes, aún con una buena alimentación. Se necesita una buena digestión, y buena desintoxicación y excreción de toxinas que entran al organismo por vía respiratoria, dérmica y alimentación, a partir de un buen funcionamiento del intestino y el hígado”, dice Zía.

Las hormonas también juegan un rol central en el envejecimiento, en especial cuando se detiene la secreción hormonal, en la menopausia femenina y la andropausia masculina, o la somatopausia, que es la detención de la hormona de crecimiento.

“Actualmente, la medicina ofrece terapias de reemplazo de hormonas bioidénticas, iguales a las que nuestro cuerpo deja de producir”, afirma Zía y destaca que “hoy, la medicina ortomolecular es la base para que la medicina regenerativa tenga éxito. Es lo que proporciona a las células madre un terreno propicio para que puedan crecer y desarrollarse. No es lo mismo colocar células madre en un tejido oxidado e inflamado que hacerlo en un tejido que fue trabajado con una buena nutrición anti-inflamatoria, acompañado por manejo del estrés, buen descanso y suplementación hormonal si fuera necesario”.

La Quimera de la juventud eterna

En su libro “Inmortalidad: Promesas, fantasías y realidades de la eterna juventud”, el periodista científico Matías Loewy (Autoría Editorial) cuenta que “la batalla final contra el progresivo declive físico y mental asociado a la edad es también la nueva fiebre del oro en Silicon Valley. Empresas como Google; billonarios como Peter Thiel (fundador de PayPal) y Larry Elison (fundador de Oracle); y científicos como Craig Venter, uno de los “padres” del proyecto genoma humano, crearon recientemente o invirtieron fortunas en compañías biotecnológicas orientadas a aplazar la hora del entierro”.

Mientras tanto, la extensión de los límites de la vida, plantea dilemas éticos, sociales, ambientales y económicos: ¿cómo alimentar a una población creciente? ¿Cómo brindarle servicios de salud, calidad de vida y empleo? ¿Será la juventud y la extensión de la vida saludable el privilegio de unos pocos que puedan pagar por sofisticadas terapias de rejuvenecimiento?

Como suele ocurrir en el terreno científico, hay más preguntas que repuestas.

Fuente: GABRIELA ENSINCK, Télam

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