Nutrición en un vaso: la importancia del consumo de leche fresca para una vida saudable

La leche fresca se destaca por ser un alimento completo y fuente natural de proteínas, vitaminas y minerales que contribuyen con el crecimiento, la salud ósea y el bienestar general.

Actualmente las personas se encuentran ante una diversidad de opciones a la hora de elegir una bebida. Desde gaseosas, café, té, jugo o limonada, las posibilidades son varias. Sin embargo, los nutricionistas destacan que solo pocas bebidas aportan los nutrientes necesarios para mantener una alimentación balanceada.

Dentro de estas opciones destacan a la leche fresca como una bebida que es fuente de nutrientes esenciales, fundamentales para el crecimiento y desarrollo óptimo, tanto en niños como en adultos. Consumirla diariamente en todas las etapas de la vida mejora la calidad de la alimentación en su totalidad, ya que la leche se caracteriza por ser uno de los alimentos más completos, conteniendo 9 nutrientes esenciales: las vitaminas A, D, B12, B2, B6 y B9, así como proteínas, calcio y fósforo.

“Consumir leche dentro de una alimentación equilibrada es transversal a todas las edades por su completo aporte nutricional y principalmente por su alto contenido de calcio y proteínas. El calcio es un nutriente necesario en todas las etapas de la vida e incorporarlo a través del consumo habitual de leche, donde se encuentra altamente biodisponible, es importante desde la niñez ya que permite alcanzar una mayor densidad ósea”, asegura Stefanía Sívori, información nutricional de Mastellone Hnos.

Las proteínas de la leche se denominan completas y de buena calidad porque aportan todos los aminoácidos esenciales, necesarios para el desarrollo de tejidos y órganos. Además, al ser un alimento de origen animal aporta vitamina B12 fundamental para el sistema nervioso.

Si bien su consumo está más asociado al desayuno o a la merienda, la leche es un alimento versátil que puede ser incorporado en preparaciones dulces o saladas, en licuados, panqueques, o para enriquecer un puré, polenta o preparar una salsa blanca y gracias a su sabor neutro permite combinarse con alimentos de otros grupos y lograr una alimentación variada.

 

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