Primera inmunoterapia aprobada en el país para cáncer de mama

El cáncer de mama es uno de los más frecuentes en el país y en el mundo. Cada año, a nivel mundial se diagnostican 1,67 millones de casos de cáncer de mama de los cuales unos 19.000 corresponden a Argentina.

Incansablemente se estudian nuevas alternativas de tratamiento que mejoren la calidad de vida de los pacientes oncológicos y les permita tener una mayor esperanza de sobrevida. En este sentido, recientemente en la Argentina se ha aprobado la primera inmunoterapia para el tratamiento del cáncer de mama metastásico triple negativo PD-L1 positivo. Para conocer sobre de qué se trata el tratamiento y que avances implica, en el programa de radio Paso Clave, entrevistaron a la Dra, Victoria Constanzo, médica especialista en Oncología Clínica y subjefa de la Unidad de Cáncer de Mama del Instituto Alexander Fleming.

“La inmunoterapia es cáncer es un boom terapeútico”, subrayó la especialista.

En Argentina se aprobó “un tratamiento de inmunoterapia en combinación con quimioterapia, para un subtipo particular de cáncer de mama que es el Triple Negativo, el menos común de todos los tumores de mama”, explicó Constanzo. “El más frecuente es el cáncer de mama que se conoce como hormono-dependiente, aquellos tumores que expresan receptores de estrógeno y/o progesterona; le siguen aquellos que expresan la proteína llamada HER2, y el tercer subtipo es el triple negativo”, amplía.

El cáncer de mama triple negativo afecta principalmente a mujeres jóvenes y representa un 15% de todos los cánceres de mama. Dentro de este grupo, un 40% puede ser PD-L1 positivo. “Se le llama triple negativo porque tanto los receptores de estrógeno y progesterona como el HER2 son negativos, ni sobreexpresa HER2 ni es hormono-dependiente”, detalla la médica.

Hasta el momento estas pacientes solo contaban con quimioterapia para su tratamiento. La reciente aprobación en el país de la primera inmunoterapia para este tipo de cáncer de mama demostró que, en combinación con quimioterapia, logró una reducción del riesgo de progresión de la enfermedad en un 40% y una sobrevida global de 25 meses.

“Hoy todavía no podemos curar el cáncer de mama, los tratamientos son paliativos, pero muy importantes porque prolongan la vida y potencian las respuestas, mejoran los síntomas y con eso la calidad de vida”, sostuvo la oncóloga.

Esta nueva opción terapéutica se basa en los resultados del estudio “IMpassion 130” que demostró que la combinación de la inmunoterapia atezolizumab y quimioterapia (paclitaxel unido a la albúmina/ nab-paclitaxel) reduce en un 40% el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte frente al tratamiento con quimioterapia sola en todas las pacientes y se observó también una Supervivencia Global de 25 meses en la población PD-L1 positivo. “En pacientes con cáncer de mama triple negativo, metastásicas -es decir aquellas que tienen compromiso fuera de la mama- y dentro de ellas las que tienen PD-L1 positivo, el estudio demostró que por un lado redujo el riesgo de progresión, es decir que por su efectividad disminuyó la necesidad de un segundo tratamiento, y lo que es más importante, demostró que las mujeres viven más tiempo. Son contados los tratamientos en cáncer de mama con metástasis que logran que las mujeres vivan más”, concluye Costanzo.

La forma de tratar el cáncer está evolucionando. A medida que avanza el conocimiento sobre las características moleculares de los tumores, se desarrollan terapias cada vez más específicas, que se focalizan en objetivos puntuales asociados al cáncer, y que permiten tratar inclusive tumores para los que no había opciones terapéuticas. 

 

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