Reconocen el trabajo de un espacio del CONICET contra la epilepsia

Dos grupos de investigación del CONICET en la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS, CONICET-UNAJ-HEC) fueron reconocidos por su labor científica y traslacional en el marco del Congreso de la Liga Argentina contra la Epilepsia, que se desarrolló en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la participación de expertos y expertas de nuestro país y el exterior.

La investigadora del CONICET y directora del equipo especializado en epilepsia refractaria de ese espacio, Silvia Kochen, destacó que “no sólo fuimos el grupo que presentó el mayor número de trabajos científicos –sobre un total de 16–, sino que estos fueron los de mejor calidad en un evento de alcance internacional”.

Los trabajos reconocidos fueron: “Crisis con semiología autonómica y su valor lateralizador en epilepsias del lóbulo temporal”, que se quedó con el primer premio y tuvo como autores/as a Manuela Villanueva, Alejandro Nasimbera, M. Aldecoa, S. González Martínez, P. Judewicz, L. Peñaloza Miranda, C. Cordero, Brenda Giagante, Silvia Oddo, Nuria Cámpora, Juan Pablo Princich, P. Seoane y Kochen; y “Reorganización específica de la conectividad estructural en pacientes con esclerosis hipocampal y epilepsia del lóbulo temporal basada en (DTI-DWI)” –segundo premio–, realizado por Mariana Vallejo Azar, Princich, Villanueva, Nasimbera, Kochen y Paula González.

Sobre el primero de los trabajos, la neuróloga y becaria del CONICET en la ENyS Manuela Villanueva explicó: “La epilepsia es una enfermedad frecuente. El 30 por ciento de las y los pacientes son resistentes al tratamiento con fármacos y para este grupo la cirugía es una opción terapéutica. Para definirla, es determinante poder localizar el área donde se inician las crisis epilépticas. Nuestro trabajo consistió en describir los síntomas y signos autonómicos en pacientes con epilepsia focal originada en el lóbulo temporal, y determinar si existe correlación con el lado del cerebro donde se inician las crisis. Encontramos que la presencia de náuseas, como síntoma de las crisis, se asoció con una lateralidad derecha, y demostramos que el análisis minucioso de la semiología clínica es una herramienta fundamental que contribuye en la determinación de la zona de inicio de las crisis”.

Por su parte, la antropóloga y también becaria del CONICET en la ENyS Mariana Vallejo Azar se refirió al segundo de los trabajos: “Presentamos resultados que refuerzan la idea de ver a la epilepsia como una alteración en la red de conectividad del cerebro, es decir la arquitectura de conexiones que tiene cada cerebro y que da sustrato a toda la actividad cerebral. En base a esta idea que ha cobrado fuerza en los últimos años, nuestra hipótesis de trabajo consistió en evaluar posibles diferencias en características de esa red entre pacientes con epilepsia del Hospital de Alta Complejidad El Cruce “Dr. Néstor Carlos Kirchner” y población local sana”.

En ese sentido, la especialista apuntó: “Sumamos otro objetivo novedoso que fue detectar posibles diferencias en estos parámetros de la red entre pacientes con los dos tipos de epilepsias refractarias más prevalentes: epilepsia de lóbulo temporal por esclerosis hipocampal y epilepsia por displasia cortical focal. De este modo, hallamos que algunos parámetros de la red se mostraron significativamente aumentados en el grupo de pacientes con esclerosis hipocampal, por lo que estos hallazgos representarían marcadores específicos de reorganización de la conectividad cerebral en ellos. Como perspectivas futuras, estudiaremos si además estos parámetros pueden ser usados como un biomarcador de utilidad diagnóstica y predictora tanto de la respuesta terapéutica, como del déficit cognitivo asociado a la enfermedad, y el seguimiento evolutivo de estos pacientes”.

Desde la ENyS destacaron la impronta interdisciplinaria de ambos estudios, y resaltaron la importancia de continuar investigando en la temática: “La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes y afecta a todas las edades. Se considera que aproximadamente una de cada 100 personas la sufre. Por eso, la investigación y la formación de recursos en el área es clave para el mejoramiento de la calidad de vida de los y las pacientes”, subrayaron.

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