Relojes inteligentes: Entre ayudar al tratamiento del cáncer y los ciberataques

Los relojes inteligentes han desarrollado una amplia gama de funcionalidades médicas que les permiten recoger datos del funcionamiento del organismo y ayudar, por ejemplo, a dosificar tratamientos contra el cáncer pero, como contrapartida, pueden ser muy vulnerables a ciberataques, según afirman diversos estudios.

Nacidos a la luz de la Internet de las cosas (IoT en inglés) estos dispositivos “vestibles” se conectan a la red para facilitar el acceso a aplicaciones o al correo electrónico y además recolectan una inmensa cantidad de datos de los comportamientos corporales de sus usuarios.

Esa compilación de información se explicita en el sitio de uno de los fabricantes de estos dispositivos: “Fitbit cuida de tu salud y forma física al analizar 24 horas 7 días de la semana tu ritmo cardíaco e incluso cómo duermes a fin de ofrecerte consejos y entrenamientos personalizados en la misma pantalla”.

Aunque desde el punto de vista sanitario el público los consume masivamente para monitorear su rendimiento durante fases de entrenamiento, un estudio presentado en la conferencia de la American Society of Clinical Oncologists en Chicago afirmó que tienen el potencial de ayudar a los médicos a predecir qué pacientes obtendrán buenos resultados en un ciclo de quimioterapia.

Si bien estudios sobre el cáncer habían comenzado a utilizarlos desde el 2015, ahora un ensayo los incluyó en el monitoreo de 65 personas con tumores sólidos sometidos a tratamientos difíciles de quimioterapia con fármacos que pueden causar efectos secundarios graves, como náuseas y vómitos.

El estudio demostró que sólo nueve de 41 pacientes medidos obtuvieron más de 60 horas de actividad no sedentaria y que esos pacientes tuvieron “significativamente” menos hospitalizaciones inesperadas.

“Es emocionante que la tecnología simple tenga el potencial de afectar positivamente la calidad de vida y las tasas de supervivencia de los pacientes sometidos a quimioterapia”, dijo Jane Maher, directora médica de Macmillan Cancer Support en declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian.

Las investigaciones buscan entender cómo el movimiento puede ayudar a los pacientes a evitar recaídas después de las cirugías y como son sus ciclos de sueño, algo igual de vital en esas circunstancias.

Pero además del uso médico, esos datos recolectados por los sensores y acelerómetros incorporados son una valiosa mercancía debido a la posibilidad de usarlos con fines criminales casi ilimitados, desde la creación de perfiles digitales avanzados, hasta predicciones de mercadeo sobre el comportamiento del usuario.

Expertos de la empresa de ciberseguridad Kaspersky comprobaron que la información recolectada y guardada en la memoria de los dispositivos permite “identificar patrones de comportamiento, periodos de tiempo, cuándo y por dónde se desplazaban los usuarios, y durante cuánto tiempo lo estaban haciendo”.

“Fue posible identificar actividades confidenciales de los usuarios, incluso (midiendo el movimiento de la mano) el ingreso de una contraseña en la computadora con una precisión de hasta 96%, el ingreso de un PIN en un cajero automático y el desbloqueo de un teléfono móvil”, señalaron en el informe.

Los investigadores fueron más allá y afirmaron que “es sólo cuestión de tiempo” hasta que los ciberdelincuentes comiencen a atacar estos dispositivos vestibles.

“Ya hemos visto cómo los delincuentes pueden lograr 80% de precisión cuando intentan descifrar las señales del acelerómetro e identificar la contraseña o el PIN utilizando solo los datos obtenidos de los sensores del reloj inteligente”, especificaron.

Desde Kaspersky recomendaron estar atentos a señales como el pedido de alguna app para enviar datos de geolocalización o el rápido consumo de la batería del dispositivo ya que eso podría ser sinónimo de un ciberataque en curso.

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