Alertan por el uso en niños de pipetas para mascotas

En los últimos meses, se han reportado casos de uso en niños de pipetas anti pulgas indicadas para mascotas como perros y gatos, lo que ha despertado la alarma en la comunidad médica. Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) expresaron su preocupación frente a esta práctica, debido a que su uso en humanos, particularmente en niños, niñas y embarazadas, puede ser muy perjudicial para la salud.

Las pipetas de uso veterinario contienen sustancias muy tóxicas para los seres humanos, ya que su contenido se absorbe a través de la piel y puede producir desde síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos o dolor abdominal, a incluso generar convulsiones, irritabilidad, trastornos de conducta y desorientación. En aquellas personas que estén expuestas de manera crónica a estos productos, se puede desarrollar caída de cabello o compromiso del hígado, riñón o tiroides.

En ocasiones, la pediculosis o infestación de piojos carga con una connotación negativa en la sociedad: se puede asociar con suciedad o dejadez. Por este motivo, los padres o cuidadores algunas veces pueden llegar a recurrir a medidas extremas para tratar de evitar que sus hijos vivan con esta condición. Sin embargo, se trata de una afección muy común, que muchos niños y niñas padecen y que cuenta con tratamientos específicos avalados por la comunidad médica, por lo que es conveniente evitar cualquier práctica que esté por fuera delas recomendaciones profesionales.

Acerca de los abordajes adecuados para la pediculosis, la Dra. Marisa Gaioli, Secretaria del Comité de Salud Infantil y Ambiente de la Sociedad Argentina de Pediatría, explicó que “en principio se debe comenzar por la prevención, revisando diariamente la cabeza de los niños con la finalidad de hallar precozmente el parásito y cortar así su ciclo de vida. Luego, para eliminar los piojos, se recomienda pasar el peine fino diariamente durante el baño con la ayuda de una crema de enjuague común, no sólo para facilitar el deslizamiento sino también para detener la circulación del insecto y atraparlo con mayor facilidad. También el uso de vinagre diluido al 50% colabora en despegar las liendres de los cabellos”.

Los especialistas de la SAP coincidieron en afirmar que es el pediatra de cabecera quien debe orientar a la familia en la necesidad o no del uso de otros productos de venta libre específicos para la pediculosis. En la misma línea, se encargaron de aclarar que no desalientan el uso de las pipetas veterinarias para tratar a las mascotas, pero que estas deben ser utilizadas en las condiciones apropiadas, manipuladas por un adulto y siguiendo las indicaciones del especialista y del fabricante y nunca como método para el tratamiento de la pediculosis en las personas, práctica que puede ser muy riesgosa para la salud.

La pediculosis del cuero cabelludo es una infestación de distribución mundial que afecta principalmente a los niños y niñas en edad escolar. No reconoce barreras geográficas, socioeconómicas ni culturales: cualquiera puede padecerla. Técnicamente, se denomina como una parasitosis de localización externa, también llamada ‘permanente’, porque el parásito desarrolla todo su ciclo biológico en el huésped (los seres humanos), originando la enfermedad. El agente causante es el ‘piojo’ (Pediculus capitis) que pica y succiona la sangre del huésped para alimentarse. Es muy común el contagio en los niños, aunque la pediculosis puede afectar a personas de cualquier edad”, detalló la Dra. Elda Cargnel, miembro del Comité de Salud Infantil y Ambiente de dicha Sociedad.

“Este parásito se aloja en el cuero cabelludo, que le brinda un ambiente cálido y húmedo, donde vive aproximadamente un mes. Cada hembra adulta es capaz de colocar de 6 a 10 huevos (liendres) por día; a lo largo de su vida pone entre 60 a 100 huevos, que a la semana eclosionan y dan lugar a las formas jóvenes, que a su vez demorarán otra semana en ser adultos y así reiniciar el ciclo de vida de este parásito”, aseguraron las expertas.

Los piojos y las liendres sobreviven fuera del ambiente del cuero cabelludo algunas horas; mientras que sumergidos en agua o expuestos a detergentes este tiempo se acorta a 30 minutos. La transmisión se realiza por contacto directo, cabeza con cabeza o a través de cualquier objeto en donde los piojos estén presentes, como almohadas, gorros, bufandas, vinchas o peines, entre otros.

Las liendres son blancas, pero a diferencia de la caspa, con la que pueden confundirse, están firmemente adheridas al cabello y no siempre sugieren infestación activa. Para confirmar el diagnóstico deben observarse los piojos adultos.

El piojo adulto posee tres pares de patas cortas terminadas en forma de gancho, ubicadas en la región media de su cuerpo (tórax), preparadas para fijarse y trepar por el tallo del pelo. Este parásito elimina una saliva que causa irritación, enrojecimiento (eritema) del cuero cabelludo fundamentalmente detrás de las orejas y en la nuca, con sensación de ardor y de calor. La picazón (prurito) es el síntoma más común de esta infestación y el consecuente rascado puede favorecer la sobreinfección bacteriana, con el hallazgo de ganglios agrandados (adenopatías) a nivel de la nuca. En algunos casos aparecen ‘ronchas’ similares a las picaduras de mosquitos, localizadas en el cuello y en la parte superior y posterior del tronco.

La propia infestación, el rascado intenso o el uso excesivo de productos químicos para combatirlos, puede tornar el cabello ralo, opaco y seco. Asimismo, se puede desarrollar ausencia o caída del cabello, que en ocasiones es leve y circunscripta a las infecciones secundarias antes mencionadas, pero si el bulbo piloso (raíz) resultara dañado, el cabello podría no recuperarse.

Las molestias generadas y el impacto social que produce la pediculosis suelen llevar al uso y abuso de diversos productos que pueden ser tóxicos para los niños. Son muchas las opciones de tratamiento que se ofrecen en el mercado, pero es importante siempre consultar con el pediatra cuál es la mejor alternativa para el tratamiento en cada caso en particular y evitar la aplicación de sustancias que presentan el riesgo de generar más perjuicios que soluciones”, concluyó la Dra. Gaioli.

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