Bunge: “La filosofía está pasando por un mal trance porque no hay pensamiento original”

El físico y filósofo argentino Mario Bunge, quien murió anoche a los cien años en Montreal, Canadá, donde vivía desde 1966, había dicho en una entrevista con el diario español El País en septiembre pasado que “la filosofía está pasando por un mal trance, porque no hay pensamiento original”.

“La filosofía está pasando por un mal trance, porque no hay pensamiento original, casi todos los profesores de filosofía lo que hacen es comentar a los filósofos del pasado, no abordan problemas nuevos”, aseguró entonces Bunge, en una entrevista del 21 de septiembre de 2019, el día que cumplió cien años.

En ese diálogo telefónico desde su residencia en Montreal, uno de los científicos de habla hispana más citados de la historia, aseguró que “una tarea del filósofo debía ser analizar el concepto mismo de problema, y no lo hacen”.

“No tengo muchas esperanzas sobre la filosofía actual”, se lamentó y criticó a los filósofos que “ignoran la ciencia o incluso la atacan, los llamados posmodernos”.

Bunge insistió allí en la unidad de filosofía y ciencia. “La ciencia y la filosofía, de hecho, están unidas. La investigación científica tiene supuestos filosóficos y consecuencias filosóficas. Por ejemplo, los experimentos con las ondas gravitatorias muestran que el espacio es material, puesto que el espacio puede arrugarse y cambiar, es algo material, no matemático”, aseguró.

Consultado sobre si temas como la edición genética, la inteligencia artificial o la física de partículas indican que el avance científico se está acelerando, Bunge respondió: “No sabemos medir la velocidad de la ciencia, pero lo que sí sabemos es que los recortes a los gastos científicos equivalen a recortes del cerebro y benefician solo a los políticos que medran con la ignorancia”.

Pero expuso su interés por las neurociencias, material sobre el que se mantenía informado a través de su hija Silvia Bunge, quien investiga en ese campo en su puesto de la Universidad de California en Berkeley, de acuerdo a El País.

Las neurociencias están desplazando a la psicología, porque explican lo que antes solamente se podía describir. Sirven para desmentir ideas que muchas veces damos por sentadas”, explicó en diálogo con el diario español.

“Por ejemplo muchos economistas daban por sentado que los seres humanos somos perezosos por naturaleza, pero un experimento muy interesante demostró que la gente que no hace nada sufre: prefiere trabajar a quedarse sin hacer nada, de modo que refutó uno de los axiomas tácitos de la teoría económica dominante”, aseguró.

Y agregó: “Preferimos trabajar si podemos. No somos naturalmente perezosos, pero tampoco nos gusta el trabajo forzado, claro, eso es otra cosa”.

Al contrario, durante la entrevista atacó las pseudociencias, a las que consideró “muy populares” pero “realmente peligrosas”.

“Las pseudociencias son muy populares porque no exigen investigación científica, pero son realmente peligrosas. La medicina es limitada, pero las pseudomedicinas, y los que dan malos consejos y dejan que la enfermedad se desarrolle mientras dan agüitas de colores, son un peligro”, afirmó.

“Pero también son peligrosas las pseudociencias sociales como los economistas que asesoran a gobiernos que pretenden resolver problemas económicos tomando préstamos que van a pesar sobre varias generaciones”, amplió en la entrevista Bunge, quien estudió física y matemática en la Universidad Nacional de La Plata y se mudó en 1966 a Canadá cuando tomó la cátedra Frothingham de Lógica y Metafísica en la Universidad McGill.

Otro punto al que se refirió en ese diálogo fue la política internacional con su posición antibélica.

“La política internacional me parece un desastre y los populismos de derecha son alarmantes”, aunque dejó claro que la mejor opción es la que “está contra la guerra, porque es lo peor”.

 

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