Confección de Silaje de alta calidad – Parte II

El alimento necesita buena conservación, control y cuidado

Tener la posibilidad de controlar los kilogramos cosechados (pesando los carros) antes de ingresarlos a las estructuras permite cuantificar con exactitud el stock que se está generando y cotejarlo con el presupuestado en tiempo real, controlar la eficiencia del uso de las estructuras, compactación, determinar rendimientos por lotes y por híbridos, a la vez que genera información de análisis y mejora el proceso de toma de decisiones para futuras campañas.

El uso de aditivos que mejore la fermentación y/o reduzcan el deterioro aeróbico puede ser considerado como una herramienta más de apoyo para conservar la calidad en el producto final. Cuando las variables ideales de confección no estén en los rangos adecuados (por ejemplo MS muy baja o muy elevada), será indispensable su uso. Para lograr la efectividad del aditivo es fundamental seguir las instrucciones del proveedor y controlar que cumpla con todas las exigencias correspondientes.

En general los inoculantes están compuestos por bacterias y enzimas que permiten de forma natural una rápida acidificación del material ensilado, aportando una cantidad de ventajas entre las cuales se destacan la estabilización del forraje, evitar la proliferación de hongos y el desarrollo de micotoxinas; la conservación en el tiempo y por ende como sumatoria de estas ventajas, un mayor y mejor aprovechamiento por los animales.

A medida que se van terminando de llenar las estructuras, tanto para silaje en formato de bolsa o puentes, se debe priorizar la inmediatez del sellado para dar hermeticidad y reducir la oxigenación al mínimo posible. Luego es necesario su correcta identificación (fecha, cultivo, lote, alguna observación, metros totales, graduar cada cierta cantidad de metros para control de stock, etc.); luego resta esperar la estabilización del proceso fermentativo (mínimo 45 días) y de aquí en adelante, con una frecuencia de entre 15 a 30 días, controlar la hermeticidad y la limpieza del entorno.

Siempre es fundamental conocer qué características nutricionales tenemos en nuestro forraje, por lo cual debemos realizar análisis de los ensilados antes del suministro. Estas muestras deben tomarse en forma representativa y enviarse inmediatamente al laboratorio, refrigeradas. 

Extracción y suministro:

Tener en cuenta que cuando se trabaja con forrajes “inestables” como los silajes, se debe tener en cuenta que la mayor cantidad de pérdidas se producen al momento de suministro debido a las fermentaciones secundarias o procesos de oxidación. Para alterar lo menos posible la masa del silo que se confeccionó se recomienda extraer del silo solamente la cantidad de material que va a ser consumido por los animales en un día para evitar pérdidas por fermentaciones secundarias y elegir sistemas de extracción de que no alteren la superficie expuesta del silo, evitando la entrada de aire al mismo. 

Para producir en forma eficiente y con mayor rentabilidad se debe utilizar durante todo el proceso de confección, almacenamiento y utilización del silaje, toda la información y las herramientas disponibles siendo la calidad y su asociación con la digestibilidad del forraje el parámetro de mayor importancia a la hora de relacionar costo de alimentación con eficiencia productiva.

* Las recomendaciones surgieron de un trabajo conjunto que llevan adelante varios especialistas del sector, entre ellos: Guillermo Piñero de la empresa HAB, Juan Monge de la Universidad Nacional de Villa María, Fernando Opacak y Fernando Clemente de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros, Pablo Cattani (asesor privado), José Costamagna (asesor privado), Javier Barnech de la empresa De Laval, Oscar Quiroz (Chr Hansen) y técnicos de INTA, Federico Sánchez, José Peiretti, Facundo Méndez y Gastón Urrets Zavalía.

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