El descarte productivo de zanahoria se convierte en snacks saludables – Parte II

Técnicos del INTA elaboraron una colación nutritiva y apta para celíacos a partir del aprovechamiento de las zanahorias que, aún en óptimo estado de madurez, no se comercializan por su forma o tamaño. El volumen de descarte puede alcanzar las 100 toneladas diarias.

Proceso de elaboración:

Para obtener el snack, se llevó a cabo un proceso de disminución de la actividad de agua (Aw, según la sigla, referida a la cantidad de agua libre en el alimento) que facilita la conservación, manipulación y consumo, al tiempo que otorga propiedades sensoriales particulares.

“En este caso, buscamos disminuir Aw combinando los métodos de deshidratación osmótica y secado térmico, con el objetivo de reducir el tiempo de proceso y el consumo de gas en el secado”, argumentó Aimaretti.

El proceso de deshidratación osmótica consiste en poner la zanahoria en una solución –para la que se ensayaron diferentes combinaciones de solutos–, que permite disminuir la humedad sin alterar el color naranja característico ni perjudicar el aspecto, sabor y forma. Posteriormente, se lleva a una secadora para terminar de quitarle la humedad y, de esta manera, quede crocante.

Las especialistas probaron varios cortes, pero decidieron quedarse con las zanahorias cortadas en rodajas, ya que así aprovechaban mejor cada hortaliza.

Análisis del consumo

En el caso del consumo de zanahoria, el volumen que compran los hogares es relativamente estable desde 1996 hasta 2013, aunque el consumo mensual per cápita disminuyó de 360 gramos en 1996 a 290 gramos en 2012/3. “Esta variación se debe, principalmente, al aumento poblacional y no a una disminución en el total adquirido en los hogares”, explicó Karina Casellas, directora del Instituto de Economía del INTA.

En 2013, Catamarca fue la provincia con el consumo de zanahoria más alto del país con 456 gramos por habitante por mes, mientras que La Pampa registró el consumo más bajo con 183 gramos. En la provincia de Santa Fe, el consumo per cápita fue de 223 gramos mensuales, no muy lejos del promedio nacional.

Asimismo, se observa que la participación del gasto en zanahorias sobre el gasto total en alimentos que realizan los hogares argentinos se mantiene relativamente estable en las tres encuestas realizadas.

Los datos pertenecen al Atlas de Consumo de Alimentos, una herramienta desarrollada por el Instituto de Economía del INTA, que facilita la visualización y el análisis de la información disponible en las “Encuestas Nacionales de Gastos de los Hogares” llevadas a cabo por el Instituto de Estadística y Censos (INDEC) en los años 1996/1997, 2005 y 2013.

En tanto, el mayor nivel de consumo de snacks per cápita se registra en el Gran Buenos Aires y en la Región Pampeana, con un promedio de casi 45 y 40 gramos por persona al mes, respectivamente.

De acuerdo con el Atlas de Consumo de Alimentos, la canasta de verduras consumida en los hogares está compuesta, principalmente, por papa, tomate, cebolla, lechuga, zapallo y zanahoria, con una presencia relevante del consumo de papa. “Si bien este ranking de verduras en la canasta familiar se mantuvo sin modificaciones en los últimos 20 años, sí se han modificado las cantidades consumidas de los productos”, especificó Casellas.

En los últimos 20 años, el consumo de hortalizas y frutas disminuyó en la Argentina. En 2013, la última encuesta del gasto en los hogares relevó que los argentinos consumen alrededor de un 10 % menos de verduras, tubérculos y hortalizas que en 1996. “En el caso de las frutas, la disminución es más preocupante, aproximadamente del 35 %”, apuntó Casellas.

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