En los últimos cinco años, creció el número de investigadores que lo hacen desde todas las disciplinas.

Uno de los principales cometidos de la ciencia es ayudar a resolver problemas no saldados, y en ese sentido, una de las cuestiones más urgentes y necesarias es mejorar el sistema judicial.
Para tomar decisiones acertadas en el ámbito de la Justicia se requieren pruebas fehacientes y bien documentadas y la investigación científica tiene mucho trabajo para sumar en ese sentido.
Por eso, para coordinar y poner en diálogo al universo de los y las investigadoras científicas con el universo de la Justicia argentina, en 2015, en el CONICET se creó el Programa Nacional Ciencia y Justicia.
Desde entonces, el aporte de la ciencia a la resolución de casos crece de forma ininterrumpida: las causas en las que ya intervinieron los y las científicas son más de 75, y además el Programa organizó capacitaciones, seminarios y lanzó un programa de becas cofinanciadas para impulsar los estudios forenses dentro del CONICET.