Una gestión conjunta entre el CONICET y la UNSL permite el traslado de un laboratorio completo desde Estados Unidos a Argentina. El equipamiento de trabajo del prestigioso investigador Wilfred T. Tysoe, referente internacional en fisicoquímica de superficies, llega al Instituto de Física Aplicada de San Luis (INFAP, CONICET-UNSL), con el objetivo de fortalecer la infraestructura científica local.

Gracias a un trabajo conjunto entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), el equipamiento del Laboratorio de Fisicoquímica de Superficies del Profesor Wilfred T. Tysoe (Universidad de Wisconsin-Milwaukee, Estados Unidos) será trasladado hacia el Instituto de Física Aplicada (INFAP, UNSL-CONICET). El objetivo de este proceso es fortalecer la infraestructura científica de la provincia cuyana.
La gestión de este proceso estuvo coordinada por el investigador del CONICET en el INFAP Octavio Furlong, con la estrecha colaboración de Carlos Fabián Sosa Flores, CPA del CONICET también en el INFAP. “La incorporación de estos equipos, algunos de los cuales son de última generación, a nuestra institución significa disponer de uno de los laboratorios de superficies más importantes de la región. Esto permitirá mejorar nuestra capacidad de investigación y de realizar análisis que podrían ser utilizados para beneficio de procesos industriales”, señala Furlong. Y agrega: “Si bien en la actualidad existen otros laboratorios en Argentina con equipamiento vinculado a la ciencia de superficies, ninguno cuenta con el potencial que tendremos en San Luis al finalizar la instalación del equipamiento incorporado al INFAP”.
El investigador del CONICET detalla que “el equipamiento consta de sistemas de ultra alto vacío, los cuales logran bajar la presión prácticamente a cero dentro de una cámara y así permiten realizar distintos tipos de mediciones o experimentos sin la presencia de aire, es decir, en un marco de limpieza casi absoluta”. Asimismo, destaca que “esto permite implementar técnicas analíticas sobre las primeras capas atómicas que recubren materiales sólidos, es decir sus superficies, y poder determinar propiedades químicas y físicas de las mismas. Es importante tener en cuenta que todos los materiales interactúan entre ellos o con el entorno a través de sus superficies, por lo que el estudio de las propiedades superficiales es crucial para la comprensión de un gran número de fenómenos y procesos tanto científicos como industriales”.
A modo de ejemplo, de cómo los nuevos equipos podrían resultar beneficiosos para el mejoramiento de proceso industriales, Furlong señala que podrían ayudar a estudiar cómo reducir la generación de calor y la pérdida de energía por fricción en procesos mecánicos que involucren piezas en movimiento (como motores y maquinaria). Además, subraya su potencial para combatir a la corrosión, un problema que hoy reduce la vida útil de los componentes metálicos y genera graves pérdidas económicas o riesgos de seguridad. Asimismo, destaca que esta tecnología podría ayudar a mejorar la biocompatibilidad de implantes médicos, a partir de facilitar el desarrollo de materiales con las propiedades específicas requeridas.
El aporte de Tysoe en San Luis
Tysoe ha sido un motor para la visibilidad internacional de la ciencia argentina, impulsando los Simposios y Escuelas de San Luis sobre Superficies, Interfaces y Catálisis. Financiados, en gran medida, por la National Science Foundation de los Estados Unidos, reunieron a referentes mundiales y posicionaron a la Argentina como un nodo central en la región.
Su aporte trasciende lo académico, puesto que ha contribuido en el fortalecimiento de la infraestructura científica del país. Fue determinante en la puesta en funcionamiento de un espectrómetro de fotoelectrones de rayos X en el Laboratorio de Fisicoquímica de Superficies -San Luis- que había quedado inoperativo tras la crisis de 2001. Asimismo, facilitó la llegada de un microscopio de fuerza atómica al INIFTA en La Plata. Actualmente, su gestión permite la transferencia de equipamiento de ultra alto vacío y microscopía desde su laboratorio en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee hacia el INFAP, una iniciativa que ampliará las capacidades experimentales argentinas en química de superficies y triboquímica de manera significativa.
Furlong cuenta que él fue uno de los varios estudiantes argentinos de la UNSL que realizaron su doctorado y posdoctorado con Tysoe entre el 2003 y el 2010. “Por cuestiones de la vida logré establecer una relación muy cercana con él, por lo que al día de hoy somos muy amigos y seguimos trabajando juntos, dando lugar a visitas de su parte casi de manera anual a San Luis”.
Finalmente, el investigador del CONICET destaca que, más allá de su vínculo personal, la relación de Tysoe con el INFAP comenzó hace más de 30 años a través Giorgio Zgrablich, fundador y primer director del INFAP. “Por este motivo, estando cerca a jubilarse en Estados Unidos, decidió que era la oportunidad perfecta para trasladar su Laboratorio a San Luis”, concluye Furlong.