Un 13% de los adultos de nuestro país padece diabetes y la mitad de ellos no lo sabe

Más de 3.500.000 de personas padecen diabetes en Argentina y los profesionales de la salud señalan que lo más preocupante es la cantidad de gente que desconoce su cuadro. Los hábitos saludables para prevenirla.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que existen más de 500 millones de personas en todo el mundo con diabetes, y que más de un tercio desconoce que padece esta afección. Cómo prevenirla y controlarla.

Se trata de una enfermedad que se genera por falta de insulina o por falta de acción de la insulina, lo cual se traduce en una alteración del metabolismo de la glucosa, las proteínas y las grasas corporales. Esto provoca una elevación de glucosa (azúcar) en la sangre que, si no se corrige, conlleva a la aparición de complicaciones cardiovasculares, renales y neurológicas.

“Actualmente, en la Argentina entre el 12 y 13% de la población mayor a 18 años posee la enfermedad, lo que se traduce en alrededor de 3.500.000 a 3.800.000 personas con diabetes”, asegura el Dr. León Litwak, Director del Taller de Posgrado de Diabetes del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires (IUHIBA).

Lo más preocupante es que, según la Federación Argentina de Diabetes, la mitad de las personas afectadas desconoce padecer esta afección.

Tipos de diabetes y detección temprana

Existen tres tipos de diabetes: tipo I, tipo II y gestacional, apareciendo esta última sólo durante el embarazo. En Argentina, 9 de cada 10 personas que padecen diabetes son afectadas por la tipo 2, y el restante 10% por la tipo 1.

“En la actualidad, la diabetes tipo II representa al 90% de los pacientes que se acercan al consultorio, pero se trata de un cuadro que se puede prevenir o tratar de distintas maneras. Comer sano, mantenerse activo y mantener un peso saludable puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollarla”, explica Litwak. “En estos últimos años hemos detectado muchos casos de diabetes tipo 2 en personas jóvenes a causa de la obesidad y del sedentarismo. También influyen los antecedentes familiares de diabetes tipo 2 en personas allegadas (padres, hermanos, etc)”, afirma.

En este contexto, los profesionales de la salud destacan la importancia de realizarse estudios periódicos para detectar este tipo de cuadro. “Es una afección que puede detectarse de manera temprana realizando exámenes de rutina anualmente o cada dos años. Si hay antecedentes familiares, debemos realizar estudios más frecuentes y específicos”, explica el Director del Taller de Posgrado de Diabetes del IUHIBA. Asimismo, a partir de los 35 años, es importante controlar los niveles de glucosa anualmente.

Prevención y tratamiento

Entre los hábitos saludables que recomiendan los profesionales para prevenir esta afección, se destacan:

Mantener una dieta baja en carbohidratos y una alimentación sana, para ayudar a mantener los niveles de azúcar en sangre.
Realizar ejercicio regularmente, al menos por media hora, durante 5 días a la semana.
No fumar.
Consumir alimentos ricos en fibras, ya que reducen los niveles de glucosa en la sangre y retrasan la absorción del azúcar: frutas, vegetales sin almidón, legumbres y cereales integrales.
Sustituir las grasas comunes por saludables, como el aceite de oliva, frutos secos y pescados grasos como el salmón, atún y bacalao.
Beber suficiente agua al día.
Mantener un consumo bajo de carbohidratos refinados.
Evitar el consumo excesivo de alcohol.
Evitar el sedentarismo.
Controlar los niveles de vitamina D, dado que regula el nivel de azúcar en sangre.
Reducir la ingesta de alimentos procesados.

Por otro lado, a partir de la revisión del cuadro por parte de un médico, existen distintos tipos de tratamientos para abordar estos casos: “Se pueden utilizar, entre otros, medicamentos como la metformina, para controlar los niveles de azúcar en la sangre del cuerpo o también el paciente puede someterse a una cirugía bariátrica que ayuda a reducir el peso al limitar la cantidad de alimentos que puede ingerir a la vez”, destaca Litwak .

A modo de conclusión, desde el Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires remarcan que, si la enfermedad está controlada y los niveles de azúcar en sangre son los adecuados, la persona no correrá peligro. Sin embargo, en pacientes que no controlan adecuadamente la glucosa pueden tener complicaciones circulatorias en miembros inferiores, riesgo de infarto de miocardio y de accidente cerebrovascular, disminución de visión y enfermedad renal.

 

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