Huertas urbanas: producir en casa beneficia a la salud y al ambiente

Consumir frutas, hortalizas y aromáticas cultivadas en los hogares mejora los hábitos alimenticios, reduce el estrés, promueve la integración con la naturaleza y restablece la biodiversidad. Pautas y recomendaciones de los técnicos del INTA para producir en la ciudad.

La vida en la ciudad genera una desconexión de la naturaleza que provoca diversos desórdenes como ansiedad, depresión o estrés. Un modo para reconectarse con la tierra y beneficiarse del intercambio constante de energía es la autoproducción de alimentos en casa.

Según los especialistas, arremangarse y poner las manos en la tierra para producir las frutas, hortalizas y aromáticas que consumiremos tiene numerosos beneficios tanto para la salud como para el ambiente. Con esta premisa en claro, los técnicos del INTA brindan una serie de pautas y recomendaciones para construir una huerta urbana en la Semana de la Agricultura y la Alimentación organizada por la Secretaría de Agroindustria de la Nación la FAO.

Para Francisco Pescio –técnico del INTA Área Metropolitana de Buenos Aires y uno de los autores del libro “Mi casa, mi huerta”–, “la agricultura urbana es una temática tan interesante como importante que, entre las múltiples funciones que cumple, se destacan la del permitir acceder a un alimento de calidad, con aptitudes ambientales y sociales”.

En referencia a las huertas urbanas como demanda social, el especialista confirmó que “hace varios años que crece esta tecnología entre los habitantes de las ciudades”. En cuanto a las causas, Pescio explicó que el incremento de esta tecnología se debe a dos cuestiones: una demanda social de reducir gastos y una mayor tendencia hacia un consumo responsable y consiente de alimentos.

En este sentido, reconoció que “es una constante que cuando hay problemas económicos aumenta la demanda de huertas”. Es que, de acuerdo con Pescio, la autoproducción de frutas y hortalizas crece en los sectores populares como una herramienta de soberanía y seguridad alimentaria.

Mientras tanto, en los sectores medios de la sociedad, “existe una mayor demanda de acceder a una alimentación saludable y, mediante esta tecnología, se puede garantizar la inocuidad y frescura de los productos de la huerta, es decir, sin residuos de pesticidas”.

En todos los casos, hay un marcado incremento en las consultas y en la demanda de información específica y técnica, ya sea desde el público en general como escuelas, comederos, municipios y demás organizaciones y ONGs.

Conectar con la tierra para sanar

Numerosas investigaciones internacionales avalan la premisa de que estar en contacto con la naturaleza para producir los propios alimentos tiene numerosas ventajas como mejorar los hábitos alimenticios y la calidad de vida, reducir la ansiedad y el estrés, mientras se aumenta la biodiversidad y se disminuye la contaminación de las ciudades.

Consumir lo que producimos nos acerca a la naturaleza, nos llena de energía, aumenta el bienestar emocional, nos permite revalorizar la labor de los agricultores y entender el valor nutritivo de los productos frescos y ecológicos que llevamos a nuestros platos.

Los huertos urbanos son una realidad que crece en todas las grandes ciudades del mundo. Cada día son más las iniciativas que transforman el entorno, logran restablecer nuevamente la biodiversidad y mejoran la calidad de vida con un beneficio tanto económico como emocional para los ciudadanos.

Para la producción de alimentos pueden utilizarse canteros, macetas, botellas de plástico, canaletas, bidones y caños de desagüe.

 

 

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