¿Qué es el Síndrome de Asperger?

El Síndrome de Asperger es una condición enmarcada dentro de los Trastornos del Espectro Autista. Durante muchos años hablamos de Asperger y de autismo como cosas diferentes. Hoy sabemos que es un tipo específico dentro de la gran variedad de dicho espectro.

Hablamos de una condición, porque si bien hay una cantidad de estrategias e intervenciones que son sumamente efectivas para estos individuos, se trata de un cuadro neurobiológico que los acompañará desde el nacimiento, durante toda la vida.

¿Cómo se manifiesta?

Las personas que poseen esta condición son metódicas, en muchas ocasiones muy preciosistas con el lenguaje, ya que suelen un tener un muy buen desarrollo del léxico, específico y sofisticado. Sin embargo, al hablar con ellos notamos que la literalidad es parte de su discurso: les cuesta mucho entender la profundidad del diálogo, comprender las metáforas, las abstracciones, o los chistes, por ejemplo.

Suelen presentar dificultad para adaptarse a nuevas situaciones y muchas veces pasan por “tontos” en un grupo social, cuando la realidad indica que la gran mayoría de ellos tienen un muy buen potencial cognitivo y nada que pueda hacernos pensar en una dificultad. Sin embargo, la falta de empatía, la falta de habilidades sociales, la falta de desarrollo en relación a estas características que nos permiten manejarnos socialmente, son cuestiones que a ellos les faltan y que les traen muchísimas dificultades, sobre todo cuando aún no saben que poseen este síndrome.

En muchas ocasiones cuentan con temas de interés específicos, en los cuales pueden llegar a ser expertos, pero esto no necesariamente les resultará útil en otros ámbitos de su vida. Hay individuos con Síndrome de Asperger que son sumamente eruditos en cuestiones de física o matemáticas y sin embargo al viajar en colectivo, si éste cambia de recorrido, no pueden orientarse para llegar al lugar deseado.

Otras de las características que son muy propias de esta condición se dan a nivel sensorial. Son aquellas cosas que, por desconocimiento, la gente interpreta como “mañas”: les molestan algunos olores, texturas, sabores o cuestiones relacionadas con las comidas. Esto les trae algunas limitaciones en el momento de elegir ropa, de elegir una comida o de adaptarse a alguna situación social con otros. También es frecuente la torpeza motriz y las dificultades en la coordinación.

La importancia del diagnóstico temprano

La vida de un niño o adolescente con Síndrome de Asperger, sin diagnóstico ni tratamiento, suele ser muy penosa para él y su familia. Solemos encontrar dificultades ya en los primeros años del nivel inicial escolar, donde les ha costado lo vincular y a medida que van avanzando, suelen ser chicos que, lamentablemente, son víctimas de bullying, de cargadas o de alguna cuestión que los pone de manifiesto como niños diferentes, que terminan recluyéndose como una forma de defensa ante estas situaciones.

No existe una sola prueba que asegure el diagnóstico de Asperger, no se puede realizar con un solo test, con una sola entrevista, sino que hay que recolectar datos mediante diferentes herramientas para poder llegar al diagnóstico acertado.

Asperger femenino: el desafío de superar el subdiagnóstico

El Síndrome de Asperger existe también en la población femenina, sin embargo se verifica un subdiagnóstico, porque las características de esta condición se describieron inicialmente para los varones y no para las mujeres.

En las mujeres se presenta de una manera muy diferente que en los varones. Cuando hablamos de mujeres con Síndrome de Asperger, estamos hablando de mujeres que por una cuestión biológica, incluso hormonal, suelen hablar mucho. Pero cuando las escuchamos, se trata en realidad de un discurso vacío, que no tiene la intención de comunicar ni de ponerse en el lugar del otro, tampoco de interactuar. Es más bien un discurso que sigue una lógica propia de sus temas de interés específicos.

Son mujeres a las que les cuesta estar acordes a los intereses de la media poblacional de su edad y muchas veces quedan fuera del contexto por estas cuestiones, sumado a que poseen muy baja sutileza en los vínculos. Por ejemplo: suelen vestirse de una manera atípica, diferente a lo que la media poblacional de su grupo etario lo hace y tienen temas de interés muy particulares en los que se especializan, aunque no son los temas que comúnmente les interesan a otras niñas.

La mirada sobre el Asperger femenino es todavía un desafío que tenemos los especialistas, porque hay pocas niñas diagnosticadas en nuestro medio. Tenemos que hacer un esfuerzo para poder pensar las características del Síndrome de Asperger femenino, para que se pueda instalar como una posibilidad y que podamos darle a estas niñas mejores herramientas de comunicación y de relación con el contexto y con los otros.

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